Es una órden – Bernardo Stamateas – 2/3

Es una órden

Bernardo Stamateas

En la historia que leímos al principio, está el rey.

Va a la casa del profeta que se estaba muriendo; fue a saludarlo.

Se puso a llorar cuando lo vio al profeta.

«Eliseo, padre mío.

» El profeta le dice: «traé unas flechas; dejá de llorar.»

Y entonces fue y trajo unas flechas y un arco.

El profeta puso las manos sobre el rey y le dijo:

«muy bien; ya puse mis manos.

Abrí la ventana; dispara una flecha.

» Tiró una flecha y el profeta dijo:

«Así dice el Señor:

Flecha de victoria has soltado; Dios te va a dar victoria sobre tus enemigos.»

El rey se quedó.

Y el profeta le dijo:

«Traé tres flechas; dispara al suelo.»

Tira una; tira dos; tira tres; y se detiene.

Cuando se detiene, el profeta enojado le dice:

«¿Por qué te detuviste?

Porque dejaste de golpear, tres veces golpeaste, entonces tres victorias tendrás.

» ¡Qué lástima!, dijo:

«Si hubieses golpeado seis, seis victorias.»

Y hoy vamos a golpear seis veces ¡

¿Cuántos estamos listos?

! Porque con tres no alcanza: tu enemigo tiene un límite, y vos tenés que golpear a tu crisis hasta que tu crisis desaparezca.

Y en la Biblia dice que hasta seis veces.

Hoy vamos a soltar seis palabras; vamos a disparar seis flechas; vamos a golpear contra nuestros enemigos, y vamos a ejercer toda la autoridad.

Porque si hemos venido a la casa del profeta, es para determinar la victoria completa.

1era Flecha: «yo sigo levantando vuelo.»

¿Qué tenés que hacer?

Siempre detrás de tus sueños va a haber cuervos:

Gente que te va a venir a molestar; gente que odia que vos sueñes lo que soñás.

Dicen que los cuervos molestan a las águilas;

Pero las águilas nunca atacan a los cuervos:

Levantan vuelo.

Porque los cuervos no pueden levantar tanto vuelo.

Yo quiero decirte:

Si hay cuervos delante de ti, levantá vuelo; volá más alto.

Yo no tengo ningún enemigo, porque Dios me ha dicho:

«Estás volando tan alto que has pasado a todos los cuervos que te han querido molestar.»

Decí: yo sigo levantando vuelo.

No pelees con los cuervos.

¿Saben cuánto vuela un águila?

Once mil metros puede volar.

Y un cuervo… no sé cuánto vuela; pero once mil metros no…

¡Los perdí de vista ya no sé cuándo!

Cuando yo era chico, en el barrio de Floresta, en la avenida donde hay una plazoleta, íbamos a jugar con mi primo.

Y me dice:

«Vamos a jugar a un juego» (mirá qué desgraciado… Saqui se llama -que todavía no lo perdoné-)

Me dice:

«El juego va a ser éste:

Yo tiro una piedra al aire y vos la tenés que mirar.

» Entonces tiró la piedra; y me acuerdo -yo era chico-, miraba la piedra; y la piedra vino a parar a mi boca… ¡me rompió dos dientes!

Vos no podes ser tan tonto:

¡Deja de mirar las piedras!

Vamos a soltar la primera flecha:

«Yo sigo levantando vuelo»

2da Flecha: «yo sigo mejorándome.»

Nunca pierdas tiempo tratando de ganarte a tus críticos.

Nunca pierdas tiempo tratando de aclararles.

Seguí creciendo.

Todo sueño tiene su enemigo:

El sueño de David despertó el odio de su hermano;

El sueño de José, el de sus hermanos;

El sueño de Aarón; el sueño de Jesús, los saduceos.

Siempre los soñadores levantamos vuelo, antes que quedarnos con la duda:

«¿Y si lo hubiese logrado..?;

¿Y si hubiese podido..?

No importa que nos caigamos; somos águilas:

Volveremos a levantar vuelo otra vez.

¡Que ladren!

Yo sigo mejorándome; superándome; invirtiendo tiempo en mí.

Siempre los críticos hablan, pero lo importante no es lo que ellos dicen.

Porque ellos siempre son los número dos; lo importante es lo que te dijo antes el número uno: qué dijo Dios.

En la Biblia hay una ley que dice:

Cuando vos querés saber el significado de una palabra, tenés que buscarla la primera vez que aparece;

Lo importante es la primera.

Lo importante no es lo que te dijo el critico, es lo que te dijo el Señor.

Cuando alguien te dice:

«No lo vas a lograr», vos le decís «esa es la segunda palabra; porque la primera me la dijo Papá:

Te bendeciré y serás de bendición,»

Cuando te digan:

«No lo vas a alcanzar», esa es la segunda; porque la primera dice:

«Todo lo que hagas te saldrá bien, y yo no me muevo por la segunda; yo me muevo por lo primero que Dios me habló.

Y Dios me dijo:

«Todo, todo, todo me saldrá bien.»

Decí:

«Sigo levantando vuelo»; «sigo mejorándome.»

3ra Flecha: «sigo practicando.»

Seguí practicando. «Pero me sale mal…», seguí practicando.

Había un arquero que quería dar con la flecha en la luna.

Todos se reían; nunca lo logró …

¡Pero fue el mejor arquero de la ciudad!

Soñá cosas grandes; seguí practicando.

Dice que fue un hombre fue a un sabio y le dijo:

«Maestro,

¿Cuál es el camino hacia el éxito?»

Y el sabio le respondió:

«Allí.»

El hombre fue; se cayó en un pozo; salió del pozo y volvió.

Y le dijo:

«Maestro, perdón:

¿Cuál es el camino al éxito?»

«Allí», respondió nuevamente el sabio.

El hombre volvió a ir; se cayó en el pozo y volvió otra vez.

Y le dice:

«Maestro, ¿cuál es el camino al éxito?»

«Allí.»

«Pero allí siempre hay un pozo, y siempre me caigo»

Y el maestro le respondió:

«Allí; un poquito después del pozo.»

¿Sabés dónde está tu éxito?

Ahí; de donde te caíste, un poquito después.

Levántate; practica; mejórate; seguí adelante; seguí disparando.

Porque vos vas a determinar el nivel de victoria que querés en tu vida.

No estamos acá para soltar una flecha;

Estamos acá para determinar, en el mundo espiritual, la victoria completa para nosotros, para nuestra familia y para nuestra ciudad.

Había uno que era de presencia de Dios («¡aleluya, gloria!») y en el trabajo lo gastaban:

«Ahí viene ‘Jesusito’…»

Y Jesusito de acá, Jesusito de allá.

Un día el muchacho se enfermó y se estaba muriendo; y mandó a llamar a las dos personas que lo torturaron toda la vida.

Cuando llegaron a la casa:

«Quiero decirles algo muchachos:

Ustedes tienen razón.

Yo toda la vida quise ser como Jesús.

Y les doy gracias por cumplir mi sueño…»

«¿Qué sueño, Jesusito…?»

Le dicen. «Morir entre dos ladrones.»

Decí:

Voy a practicar.

¿Cómo hace uno para practicar?

Es muy fácil:

El noventa por ciento de nuestras reacciones son automáticas.

El noventa por ciento de nuestras reacciones son hábitos.

Un hábito es ‘piloto automático’:

«Cómo estás bien acá estamos luchando cómo te va y…acá-estamos en la lucha está muy-difícil…»

¡Es automático!

La mediocridad es automática;

La queja es automática.

Hay personas que vos te encontrás y sabés que tenés que salir de ahí porque te van a decir todo su drama; le sale solo… es automático.

Hay personas que van manejando; se le cruza uno y dicen:

«¡Tonto!

¡Mirá lo que haces!»

Es automático.

Tenemos que identificar el piloto automático y ahí poner bendición.

Vas manejando:

Salmo 48. Practicá.

Vas a decir «Gloria a Dios»: «sos un tonto…»

«Gloria a Dios» «correte tonto…»

«Gloria a Dios». Ahora vas a decir:

«Voy por más; nadie me va a detener.»

«¡Gorda, vaca!»

Vos decís:

«nadie me va a detener».

Cuesta; te da ganas de insultar, porque te sale el ‘piloto automático.’

Por eso en la Biblia dice:

«Repite la palabra; repítela al acostarte; al levantarte.»

Repetí:

«Me va a ir bien; todo lo puedo en Cristo; yo soy vencedor; Cristo está conmigo»

Repítelo hasta que se te haga ‘piloto automático.’

Y cuando alguien venga y te diga:

«te va a ir mal»; vos decís: »

Gloria a Dios; Dios está conmigo; todo me saldrá bien.»

Practicá tu bendición;

Practicá hábitos de fe; practicá hablar bendición.

¿Por qué acá nosotros decimos: «¡levantá la mano!», y vos decís: «otra vez; con el calor que hace…»

Decí: «yo voy a practicar».

4ta Flecha: «yo sigo dando combustible.»

¿Cuántos somos papás?

Decí:

Mi tarea es darle a mis hijos combustible.

¿Sabés qué es combustible?

Palabras de fe.

Dejá de insultarlo («¡tonto!»); no…

Dale palabras de fe:

«Lo vas a lograr;

Dios está con vos;

Creemos en vos;

Dios te ha escogido para cosas sobrenaturales.

» Sembrale combustible de fe;

Porque el combustible es el material con el que nuestros hijos van a dialogar con ellos mismos.

¿Sabés con quiénes más hablamos?

Con nosotros mismos.

Y hay muchos diálogos internos negativos, porque nadie nos puso palabras de fe;

Nos pusieron palabras negativas;

Nos pusieron palabras de miedo.

Pero nosotros donde vayamos tenemos que sembrar palabras de fe.

¿Por qué a esta iglesia la llaman de todos lados?

Quieren que vayamos a dar charlas…

Porque la gente, por ejemplo, viene de ‘Utilísima’ y acá ve otra atmósfera.

Porque acá damos combustible; acá sembramos palabras de fe; acá hablamos palabras de Dios.

Yo no sé cuál es tu guerra; pero yo voy a sembrarte palabras de fe; no importa lo que pase, si hoy estamos acá no es para soltar una flecha al aire, sino para determinarnos alcanzar la victoria completa.

David agarró una piedra; le tiró a Goliat y Goliat cayó.

Pero no fue la piedra; fue la palabra que acompañó a la piedra.

David dijo:

«Filisteo incircunciso; provocaste al Señor; ahora Dios te va a poner en mi mano.

» Y agarró una piedra…

¡Si hubiese tenido un biberón le pegaba con eso!;

Porque no era la piedra, era la palabra.

Vos no podés ir a la batalla sin combustible, sin palabra, sin promesa.

Tenemos que oír menos radio, menos televisión, menos diario, y más Palabra, Palabra, Palabra, Palabra, para llenarnos de combustible.

Porque a la hora de la prueba no le vas a decir:

«Goliat: dice canal trece; o dice en C5N…»

Moisés no tuvo combustible de sus padres.

Cuando Moisés creció, se encontró con Dios, y Dios le dijo:

«Quiero que libertes a mi pueblo»; y Moisés le respondió:

«¿Quién soy yo?»

No sabia quién era…

«No sé quién soy.»

Nadie puso palabras de fe; y yo sé que a muchos de los que están acá sus padres nunca les pusieron combustible.

Pero eso ya pasó, y Dios te va a levantar para que vos establezcas una nueva paternidad:

No lo hicieron con vos, pero vos tendrás el privilegio de que  a partir tuyo  todas las generaciones tengan palabras de fe que salgan de tu boca.

5ta Flecha: «yo sigo expandiéndome.»

El enemigo te quiere achicar; cuando tenés un problema vos tenés que expandirte.

Hay gente que consigue algo y lo retiene; no lo sueltan.

Dicen: «esto es mío.»

No pueden delegar.

Hay pastores que nunca levantaron otros pastores, porque tienen miedo; por eso no crecen y retienen.

Dicen: «esto es mío.»

Pero cuando tenés mente expansionista, vos creces; empezás a soltar; empezás a delegar; empezás a formar; no tenés miedo.

Dicen que en una olla, un roble crece hasta que la olla se llena de raíces;

Y no crece más, porque las raíces no tienen más lugar en la olla.

¿Sabes qué hace Dios?

Te saca de la olla; te saca de la maceta.

Vos tenés que entender la diferencia: cuando el diablo te roba algo, y cuando Dios te saca de la maceta.

La otra vez vino un muchacho que se está congregando acá en el ministerio hace poquito, y me dice:

«Bernardo, me cambié de iglesia; estoy por perder la casa; no tengo trabajo…

» Y yo le dije:

«Dios no sólo te cambió de iglesia:

Te va a cambiar de trabajo, y te va a cambiar de casa.»

Porque vos tenés que entender que hay ‘mudanzas de Dios’;

Y aunque duela salir de la macetita, eso es porque Dios te va a plantar en medio de las corrientes de las aguas.

Porque vos sos como el pino:

Dicen que el pino puede soportar un rayo que incendiaría Nueva York; el pino lo soporta.

Dentro tuyo está el potencial.

Lo que te pasa es que te metieron en una macetita, por eso no creciste más.

Y Dios te va a romper la maceta de tu trabajo, la maceta de tu barrio, la maceta de tu casa, la maceta de tu líder;

Dios te va a poner en medio de la abundancia.

Continuará

 

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1 comentario en Es una órden – Bernardo Stamateas – 2/3

  1. HOLA TENGO 25 AÑOS Y ES LA PRIMERA VEZ QUE LEO ALGO DE STAMATEAS.ME HAGARRO CURIOSIDAD PORQUE VI A MI HERMANA MAYOR LEER ALGO APARTE ELLA SIEMPRE HABLA DE BERNARDO.LO QUE LEI ESTOY SEGURA QUE ME HACE FALTA Y LO VOY A PONER EN FUNCIONAMIENTO(VOY A DEJAR QUE DIOS ROMPA LA MASETITA).MUCHAS GRACIAS

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