¿A donde van nuestras Mascotas cuando Mueren?- Investigando debido a la Muerte de Jerry

¿A donde van nuestras Mascotas cuando Mueren?

Debido a la muerte de mi Mascota, mi gatito Jerry, estoy investigando que pasa con Ellos cuando dejan su cuerpo físico.

¿Podemos comunicarnos con nuestras mascotas fallecidas?

Muchas personas se preguntan qué sucede cuando los animales mueren.

Podríamos responder a esta pregunta simplemente afirmando que los animales son espíritus, ya que todos los seres vivos son entidades espirituales.

Nacen, viven, mueren y regresan de nuevo en otros cuerpos terrenales.

Su espíritu experimenta el mismo tipo de crecimiento espiritual que los humanos.

Algunos expertos en el tema aseguran que los animales pertenecen a lo que se conoce como almas grupales.

No experimentan lo que se conoce como la antigua sabiduría llamada “individualización”; es decir, un solo espíritu / alma en un cuerpo.

Ellos tienden a viajar como un alma superior.

En esta etapa de su desarrollo, su progresión es muy similar a la de los seres humanos.

Encarnan, reencarnar, desarrollan experiencias y tiene caracteres parecidos a los humanos.

Aprenden a amar con mayor pasión;

Pensar con mayor atención y capacidad.

En ocasiones logran superar el comportamiento humano, es por este motivo que se cree que las mascotas emulan el comportamiento de sus “propietarios”.

Pasan al reino espiritual al igual que lo hacen los humanos.

En el momento de la “muerte física”, dejan su cuerpo físico y se convierten en un cuerpo etérico (o también conocido como doble cuerpo).

Durante un corto periodo de tiempo, permanecen en nuestra realidad y cuando llega el momento, se desprenden del cuerpo etérico, donde entonces se convierten en un cuerpo espiritual.

Los animales, al igual que los humanos, se unen a su círculo de seres queridos, y la mayoría de las veces se reúnen con los espíritus de los familiares de sus propietarios.

Muchas personas aseguran ver o escuchar a su mascota poco después de que haya fallecido.

Pero, ¿se quedan siempre a nuestro alrededor?

Los animales realzan la transición al igual que lo hacemos nosotros.

¿Cómo podemos saber cuándo el espíritu de nuestras mascotas está a nuestro alrededor?

Según los expertos, los animales se aparecen como orbes o incluso se manifiestan parcial o totalmente como cuando estaban en vida.

Nosotros podemos ser capaces de olerlos y escucharlos, los podemos sentir correr cerca de nosotros para hacernos saber que están cerca de nosotros, durmiendo en nuestra cama tal como lo hacían cuando estaban físicamente.

Pero lo más importante es que nuestras “mascotas espirituales” nos continúan amando incondicionalmente al igual que lo hacían cuando estaban en el plano terrestre, preocupándose de nosotros antes que de ellos mismos.

A veces los podemos sentir o ver, a veces no, pero siempre debemos saber que nos aman, sabiendo que les ofrecemos todo nuestro amor.

Nuestras mascotas fallecidas se comunican a través de la clarividencia, al igual que los espíritus humanos, pero esta comunicación tiende a ser únicamente “mental”.

Esto es debido a que los animales no han desarrollado el habla, sin embargo, se comunican con nosotros a través de la transmisión telepática en forma de pensamiento y deseos.

Pero también hay que recordar, que lo más importante es transmitirles nuestro amor, al igual que lo hacíamos cuando estaban con vida.

Porque la muerte es solo el comienzo, ya que su energía continuará estando con nosotros, hasta que nos podamos volver a reunir con ellos.

Con todo esto queremos decir que nuestras mascotas no son simples animales, son seres espirituales que nos acompañan en un trayecto de nuestra vida y continuará más allá del plano físico.

Cuando abandonen este plano físico hay que recordarlos continuamente como seres que nos protegen y que continúan estando entre nosotros.

Hay un puente que queda entre el Paraíso y la Tierra, y se llama Puente del Arco Iris.

Cuando un animalito que ha sido especialmente amado por alguien aquí en la Tierra muere, entonces va al Puente del Arco Iris.

Allí hay valles y colinas para todos nuestros amigos especiales, para que ellos puedan correr y jugar juntos.

Hay mucha comida, agua y sol, y nuestros amigos se encuentran cómodos y al abrigo.

Todos los animales que han estado enfermos o que eran ancianos, recuperan su salud y vigor.

Aquellos que fueron heridos o mutilados recuperan lo perdido y son fuertes nuevamente, tal como los recordamos en nuestros sueños de días y tiempos pasados.

Los animales están felices y contentos, excepto por una pequeña cosa:

Cada uno de ellos extraña a alguien muy especial, alguien a quien tuvo que dejar atrás.

Tú has sido avistado, y cuando tú y tu amigo especial finalmente se encuentran, los dos se abrazan en un maravilloso reencuentro, para nunca separarse de nuevo.

“Dedicado a todos nuestras mascotas, nuestros fieles amigos, que nos hicieron tan felices y que hoy extrañamos con todo nuestro corazón”

Quizás uno de los dolores más incomprendidos por la sociedad es el que nos produce la muerte de un compañero animal.

Normalmente no se nos da el apoyo, la comprensión o el espacio para procesar este duelo, para sanar la pérdida de quien en vida hubiera sido, quizás, nuestra única fuente de amor incondicional.

Sí: el perro, gato, caballo, conejo que nos acompañaba en aparente silencio es para mucha gente la única fuente de un amor que no pide nada a cambio, de un compañero que nos conoce y no nos juzga.

Por ello. cuando se van el vacío es tan importante… a veces más fuerte y doloroso que cuando se va otro miembro de nuestra misma especie.

Los animales son en muchos sentidos parecidos a los humanos.

Sienten, piensan, imaginan, desean, gozan, sufren, tienen su carácter personal, dones, virtudes y limitaciones individuales, etc.

Igual que nosotros, son una mezcla de cuerpo físico y espíritu.

De hecho, la palabra ANIMAL viene de ánima (latín), que significa principio de vida, aire-suspiro, alma.

Y al igual que nosotros cuando fallecen, su esencia asciende a planos sutiles de existencia.

Para mí contactar con un animal telepáticamente mientras está en su cuerpo físico o cuando ya ha trascendido es una experiencia muy similar.

Ese Ser sigue estando ahí, consciente de sí mismo, pero está ahora en un espacio sutil nuevo y con su viaje ha ganado un nuevo aprendizaje.

De hecho, muchas veces recuperan una conciencia más amplia del sentido de su vida en la Tierra y del sentido de su existencia como alma una vez que han trascendido.

¿Cómo es para los animales la muerte?

En mi experiencia, para los animales la muerte es un proceso natural.

Si bien pueden reaccionar de formas distintas según su historia, conciencia y características particulares, trascender no les implica el sufrimiento emocional, resistencia a dejar su cuerpo, dudas a lo desconocido, miedo al infierno ni otras ideas y miedos como puede serlo para los humanos.

Hay elementos de apego a su familia o a su cuerpo, pero están mucho más listos que nosotros a desprenderse de todo ello.

Esto es así en gran medida porque los animales no pierden la conexión con su esencia a lo largo de su vida.

Tienen muchas cualidades y, entre otras, viven en el presente.

Ellos sí saben quiénes son y tienen muy pocas preguntas pues no se pierden en conceptos y todo esto se refleja en el proceso de su muerte.

Sin embargo, sí puede haber dolor, apego o sufrimiento, especialmente si sus humanos no reaccionan en equilibrio frente a su muerte, ya sea con miedo, rechazo, apego o negación.

Aquí es bueno recordar que amar a alguien no es lo mismo que depender o apegarse.

Muchas veces los animales deciden vivir largas y dolorosas enfermedades esperando que su humano madure y esté listo para dejarle ir.

Para dejar ir a nuestros amigos animales hace falta distinguir la diferencia entre depender de alguien y amarle; así como reconocer nuestro propio miedo a la muerte.

Sin embargo, lo que los animales me han enseñado es que la muerte es parte de un largo proceso de la existencia en el que ocurre una transformación muy fuerte de un cuerpo físico a uno energético, aunque la conciencia sigue presente, recordando, conociendo, sintiendo.

La muerte no está separada de la vida, cerramos ciclos todo el tiempo y comenzamos otros nuevos, como las olas del océano, como el día y la noche.

Solo que en nuestro espacio de conciencia/tiempo (span) la vida parece una unidad separada, aislada y sin un antes o un después.

Sin embargo, esta es la limitación a verlo de una manera más integrada, simplemente porque los absolutos no existen.

La vida no tiene sustento ni significado sin la muerte.

Es muy importante que los humanos cambien su conciencia y anhelo de buscar lo sólido y lo fijo de la vida, porque entonces siempre hay pesar.

Así que lo primero es aceptar la impermanencia, esta es la naturaleza de las cosas.

Justamente por eso los animales viven menos que los humanos, y en cada paso nos enseñan su gracia y ligereza, contrastando con la pesadumbre de nuestra existencia.

Es muy raro ver animales deprimidos (o solo si están bajo el yugo de los humanos), y entonces nos reflejan como estamos.

La vida y muerte de los animales que observamos nos enseñan sobre el flujo, son parte de la naturaleza que fluye todo el tiempo.

Ellos no se detienen y menos en el momento de la muerte.

La muerte, digamos, es un gran portal, al que entran y salen “cosas”.

Lo que regresa de ese portal es la profundidad de la vida, el sentido último del presente.

Los animales entran al regazo de la muerte con confianza.

En aceptación de que así son las cosas.

De hecho, ¿porqué tendría que ser de otra forma?

Somos los humanos que intentamos detener el flujo o resistirnos a este paso, este portal.

Pero como el agua que se detiene en el hielo, el que se detiene ante el flujo se congela y vive por un momento la infelicidad.

Es así de simple.

El lugar al que se van los animales no es como un sitio que puedas localizar en un mapa.

Es este mismo espacio que se despliega en varias dimensiones y tiempos.

Los animales son llevados al espacio/tiempo que les corresponda a cada uno, para eventualmente tomar otro cuerpo y volver a ser parte de esta dimensión física, y experimentar así otras partes de su Ser.

Esas dimensiones/tiempo no son nada especial, como tampoco es nada especial esta dimensión/tiempo, pues todo es parte del flujo.

Pero si quieres saber, hay diferentes “jardines”, espacios, como si fuesen cuartos distintos de una misma casa.

Pero el Ser eventualmente recorre todos los espacios de su casa, o de su creación.

Así pues, lo que tu has visto es el comienzo del despegar.

Bajo el rubro “animales” hay muchos propósitos y conciencias distintas.

Algunos son conciencias colectivas, otros más individuales, y todos ellos tienen siempre espíritus guías que les procuran y cuidan.

Sabemos que el viaje al mundo denso es una gran aventura y no les abandonamos.

Tampoco cuando son almas jóvenes y requieren de mas guía.

En todos los casos, siempre hay hermanos mayores para apoyarles en su camino.

En cuanto a las diferencias con los humanos, éstos tienen mayor confusión y también un mayor potencial, simplemente porque son experiencias distintas.

Los animales son almas que tienen conciencia y chispa divina, pero en cada caso el potencial es diferente (potencial para brillar, crear, seducir, etc).

Un alma sí puede reencarnar en un animal y luego en humano o viceversa.

Es parte de las decisiones que tomamos antes de nacer y corresponden también a nuestro Tono (o vibración).

A un animal se le puede apoyar en la muerte con hierbas sagradas (salvia, romero, jengibre son un buen acompañamiento (en mi cultura).

Pero en realidad hacer una práctica espiritual que traiga paz es lo adecuado.

Generar un espacio sagrado, especial, de introspección y meditación, reflexión y despedida.

En la muerte los mundos se tocan y lo que parece inamovible regresa a su verdadera dimensión de impermanente.

Por ello la vida consigue una profundidad y sentido especiales en este momento.

Si, el rezo es bueno porque nos conecta con la parte sagrada de lo que somos y nuestro mundo entra en un paréntesis “especial”.

Al rezar, acompañar al espíritu del animal en su recorrido ascendente.

Con velas, incienso, un espíritu sereno como el agua de un lago con luna.

Y hacer esto hasta 2 hrs después de que se ha detenido el corazón es buena idea.

Esto disminuye las opciones de que ese ser pueda detener su viaje en aspectos más densos del mundo espiritual.

El sufrimiento del espíritu viene cuando el tono verdadero de ese ser no alcanza el espacio que le corresponde por completo… y aunque se detenga en ese espacio que no le corresponde, eventualmente todo regresa a su lugar exacto.

Tarde o temprano todo alcanza su equilibrio… pero como el Universo se expande siempre, pues es una danza constante y perfecta.

Todos los animales poseen un componente espiritual encarnado que asume el papel de dirigente del organismo; más o menos el mismo rol que cumplimos nosotros los espíritus en los humanos.

Ese elemento espiritual de los animales sin embargo no corresponde a un espíritu unidad como el humano sino a una Partícula Espiritual (, la cual está dotada de los mismos atributos del espíritu (Amor-Inteligencia y Libertad) pero en proporción a su tamaño.

Es precisamente el poseer esa fracción de atributos lo que le da un nivel de conciencia de ser y existir en proporción a su tamaño, y es la responsable de expresar y/o retribuir afecto a las personas que cuidan de ellas.

Igual que el espíritu humano, cuando encarnan en un cuerpo lo hacen uniéndose al órgano más complejo del cuerpo -es decir su cerebro- y desde allí aprenden a conocer el mundo físico exterior, aportando con su fracción de inteligencia las decisiones apropiadas para mantenerse vivo.

Sin embargo, aunque encarnadas en el cerebro, su existencia aun transcurre en su propia dimensión de existencia que es la dimensión espiritual.

Esta es la razón por la cual nadie ha podido detectar físicamente el alma humana ni el alma animal.

Cuando la vida del cuerpo finalmente se extingue y el cerebro muere, se rompen todos los lazos que retenían y esta se libera dentro de la dimensión que le es propia, la dimensión espiritual.

Los animales domesticados en particular, han sido intencionalmente seleccionados por los humanos a través de muchas generaciones hasta obtener solo las variantes más dóciles de ellos, que a nivel espiritual son un poco más armónicas y por ende menos agresivas y más capaces de generar lazos afectivos de unión con otras criaturas incluidas los humanos.

No teniendo el nivel de conciencia completa de los humanos, suelen expresar ese afecto por los seres que las rodean con mayor transparencia y sin prejuicios.

De allí nace esa conducta fiel, ese cariño transparente con que se relacionan con sus dueños, mismo que suelen conservar hasta su muerte y más allá.

En conclusión, muerto el animalito su fracción de alma continua existiendo en la dimensión espiritual a la cual pertenece, y desde allí seguramente continuará un largo proceso de mas encarnaciones así como participando en otras acciones guiadas por espíritus unidades.

Nosotros amamos nuestras mascotas  ya sean perros, gatos, aves, etc.

Muchas veces los consideramos como miembros de la familia.

El tema de los animales y las mascotas y la pregunta de que si van al cielo recibió atención cuando el Papa Francisco fue citado erróneamente cuando dijo,

“El paraíso está abierto a todas las criaturas de Dios.

” Sin embargo, estas palabras acerca de las mascotas fueron realmente pronunciadas por el Papa Pablo IV en años anteriores.

La pregunta sigue siendo, van las mascotas  cielo?

Una de las historias más conmovedoras en la Biblia es la parábola del profeta Natán quien dijo al rey David. Él dijo:

“Un pobre hombre solo tenía un corderito, que él había comprado y criado.

El corderito había crecido con él y con sus hijos.

Comía su propia comida y bebía de su propia taza y se acostaba en su seno; y era como un hijo para él “.

Porque amamos los animales, surge a menudo la pregunta:

“Nuestras mascotas irán al cielo?”

Sin embargo, la Biblia no dice nada sobre esta cuestión.

Esta ni confirma ni lo niega.

Sin embargo, hay algunos puntos que podemos considerar:

Dios lo creó todo, incluso los animales  para su placer y su Gloria.

La Biblia dice:

“Digno eres tú, oh Señor y Dios nuestro, de recibir la Gloria, la honra y el poder; porque tú has creado todas las cosas, y por tú voluntad tienen ser y fueron creadas.” (Apocalipsis 4:11, NVRV).

Los seres humanos fueron creados para la Gloria de Dios.

“A cada uno que es llamado según mi nombre y a quien he creado para mi Gloria, yo lo formé.

Ciertamente yo lo hice.”

Pero la Biblia también habla de objetos inánimes, como el sol, la luna y las estrellas, que alababan a Dios (véase Salmos 148:3).

Por supuesto, sabemos que estos objetos no pueden alabar a Dios de la misma manera que puede el humano.

Sin embargo alaban a Dios con su resplandor.

Desempeñando el papel que Dios planeó para ellos, así glorifican su Creador.

Aunque toda la creación de Dios es para su gloria y placer, los seres humanos fueron creados a la imagen de Dios.

Los animales fueron hechos del el mismo polvo como los seres humanos y tienen la amplitud en la vida en ellos como nosotros, pero Dios hizo al hombre y la mujer a su imagen y les confió la responsabilidad de supervisar, proteger y disfrutar el resto de su creación.

Entonces dijo Dios:

“Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo, el ganado, y en toda la tierra, y sobre todo animal que se desplaza sobre la tierra.

” Creo pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creo; hombre y mujer los creo.

Dios los bendijo y les dijo:

“Sed fecundos y multiplicaos.

Llenad la tierra; tened dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se deplazan sobre la tierra.

” Dios dijo además:

“He aquí que os he dado toda planta que da semilla que esta sobre la superficie de toda la tierra, y todo árbol cuyo fruto lleva semilla; ellos os servirán de alimento.

Y a todo animal de que se desplaza sobre la tierra, en que hay vida, toda planta les servirá de alimento.

” Y fue así.

Debido a que los seres humanos pueden razonar, somos capaces de tomar decisiones inteligentes y morales, los animales no pueden.

Dios no creó a los animales con la capacidad de elegir el bien o el mal, para aceptar o rechazar la salvación.

Solamente a los seres humanos se les dió la capacidad de razonar.

El plan de salvación se ha diseñado para los seres humanos, no para los animales.

Puesto que los animales no pueden razonar y tomar decisiones morales, ellos no han sido incluidos en la Salvación que Dios ha ofrecido a los seres humanos.

Con el fin de ser salvo, uno tiene que creer en Jesús.

Pero los animales no pueden ejercer una fe salvadora en Jesús.

¿Habrán animales en el cielo?

No debemos insistir que Dios ordene las cosas de acuerdo a nuestros deseos y entendimiento.

Tal vez Dios pueda permitir que nuestras queridas mascotas estén con nosotros en el cielo.

O puede optar por crear una nueva mascota para usted.

El mejor consejo es que amemos a nuestras mascotas y disfrutemos de ellos mientras están con nosotros.

Dios sabe lo mucho que amamos a nuestras mascotas y lo mucho que significan para nosotros.

La Biblia no nos dice directamente si nuestras mascotas estarán con nosotros en el cielo, pero sí sabemos que Dios nos ama y quiere que seamos felices.

¿Tienen los animales cuerpo, alma y espíritu al igual que los hombres?

Si es así a dónde van los animales cuando mueren.

Los animales tienen solamente cuerpo y lo que se da por llamar instinto.

Por esto es que se les conoce como seres de orden inferior en comparación con el ser humano.

Cuando Dios creó a los animales, simplemente los hizo como seres vivientes.

Lo que hace la gran diferencia entre el hombre y los animales, poniendo al hombre en un plano superior a los animales es el hecho que el hombre fue creado a imagen de Dios.

Esto no tiene nada que ver con el cuerpo, porque Dios no tiene cuerpo, sino que tiene que ver con la personalidad del hombre, con su alma y con su espíritu.

El hombre fue creado como un ser capaz de experimentar comunión íntima con Dios, como un ser con voluntad, como un ser con intelecto y como un ser con emociones.

Esto significa ser creado a imagen de Dios.

Nada de esto hubo en la creación de los animales, por eso decimos que los animales son seres vivientes únicamente, seres de orden inferior cuando se los compara con el hombre.

En consecuencia cuando un animal muere, simplemente deja de ser un ser viviente.

Parece algo infantil, pero es la realidad.

No cabe el pensar en una existencia después de la muerte para seres que no poseen la imagen de su creador.

Existen muchas discusiones sobre si tienen o no espíritu.

Sin embargo, es indudable que los animales comparten con nosotros aspectos en común.

Por ejemplo, pueden sentir emociones similares a las nuestras, como la felicidad, la tristeza o el dolor.

Igualmente, muy a parte de lo condicionado por sus instintos, cada uno de los animales está dotado de un carácter personal que lo hace único, y se nutre a partir de su experiencia.

Es debido a esas condiciones que se habla de un espíritu animal (ajeno a las percepciones religiosas que envuelven la palabra espíritu).

Es cada vez más común escuchar relatos de personas que han visto a sus mascotas después de fallecidas, o que sienten su presencia en los lugares que fueron más significativos durante su experiencia de vida.

Por lo tanto, se ha popularizado la creencia de que los animales trascienden, ya sea en espíritu o esencia.

Para los animales, la muerte es un proceso natural, y algunos han desarrollado entendimiento sobre la misma, viviendo procesos de duelo cuando un compañero (ya sea animal o humano) fallece.

Si bien, existen situaciones de apego hacia su familia, los animales, dentro de la propia inconsciencia sobre la muerte, no padecen ninguna clase de apegos, por lo tanto viven en el presente (no reparan en el pasado y parece que no piensan en el futuro), lo que hace el tránsito entre la vida y la muerte mucho más sencillo para ellos.

El cielo sí le abre las puertas a los animalitos cuando mueren. O bueno, eso es lo que dice el Papa Francisco

Durante su discurso semanal en St. Peter’s Square el 10 de diciembre, el Papa afirmó que las puertas de la gloria de Dios están abiertas para todos los animales ya que también son criaturas de Dios.

“Algún día, volveremos a ver a nuestros animales otra vez en la eternidad de Cristo”.

Y es que se dice que el líder de la iglesia Católica hizo este comentario ya que se encontró con un niño que lloraba la muerte de su perrito y el Papa Francisco le dijo que un día volviera a reunirse con su amigo.

Pero aquí lo controversial es que al hacer este comentario Papa Francisco va en contra de lo que la ideología Católica explica.

Según la teología, los animales no pueden ir al cielo ya que no cuentan con un alma.

Hmmm suena mejor la teoría del Papa, ¿no creen?

Algunas teorías sobre el más allá:

Es común que algunas religiones contemplen la posibilidad de que los animales reencarnan en otros en la medida que van adquiriendo experiencias durante la vida y van creciendo espiritualmente.

Pasan por un proceso de integración de las experiencias que tuvieron en vida, antes de reencarnar nuevamente en otro animal de la misma especie o de especies diferentes.

Se cree que los animales que soportan duras enfermedades durante largos periodos de tiempo se encuentran a la espera de que su humano madure emocionalmente y se encuentre listo para “dejarlo ir”.

El cuerpo físico del animal se transforma en un cuerpo energético, que es liberado en el momento en que este fallece.

Los animales retornan a las energías divinas de la naturaleza, donde vuelven a ser nuevamente uno con la entidad generadora de la vida.

Dentro de las ramas más modernas provenientes de las creencias judeocristianas, los animales que nos acompañaron en vida se encuentran a la espera de nosotros en el paraíso.

Se encuentran en espacios de juego, disfrutando de otra clase de experiencias en un cuerpo astral diferente.

Si el humano no asume positivamente la muerte de la mascota, este no puede ascender a un plano superior y vagará en espacios oscuros buscando inútilmente calmar la ansiedad del cuidador.

El Papa Francisco ama a los animales .

El nombre papal que eligió en honor al Patrón de todos los animales:

San Francisco de Asís.

Fuente de investigación.

 

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