Recuerdos del 30 de Abril de 1945 – Un Legado de Violencia

Recuerdos del 30 de abril de 1945

Un Legado de Violencia

Un día como hoy el mundo cambió por completo:

El 30 de abril de 1945 Martin Borman encontró a Adolph Hitler muerto en su bunker junto a su flamante esposa Eva Brawn.

Si hubo un hecho que marcó la historia de la civilización humana mas aún que la Segunda Guerra Mundial fue su terminación.

El comienzo de una era en «Paz» para Europa principalmente, pero además para el resto del mundo.

El maldito «Sueño de Posguerra» como muchos lo llamaron.

No vamos a olvidar que la raza humana y su historia están marcadas por muertes, violencia, guerras y genocidios.

Pero la falta de información concreta y de imagenes de lo sucedido en las Cruzadas, las Revoluciones Europeas o el Imperio Romano (por dar simples ejemplos) hace dificil que nos retraigamos tanto a estos hechos por ser lejanos a nosotros.

La Guerra Mundial:

Parte II y sus muchos capítulos, como el Holocausto, dejaron otro tipo de cicatriz en la sociedad.

Imagenes de la exterminación de un pueblo entero.

6 millones de personas ejecutadas en campos de concentración y exterminio.

El número asiende a un total de 55 millones de bajas durante el período que abarco desde 1939 hasta 1945.

Cualquier rastro de inocencia que nos quedaba desapareció en 6 años.

Y lo que nos quedó fue un gran vacío:

* De población.
* De infraestructura
* De recursos
* De confianza

Pero principalmente quedo un vacío en la moral.

Ese mismo vacío provocó un cambio en el mundo.

Porque todo vacío tiende a ser llenado.

Con nuevas creencias y religiones, nuevas ideologías, nuevos electrodomésticos y artefactos tecnologicos distribuidos masivamente, nuevas concepciones del individuo… psicólogos, antropólogos, diplomáticos…

En fín… un gran relleno superficial y material acompañado de un creciente escepticismo.

¿Y como nos influye esto a nosotros del otro lado del atlántico?

Como todo lo que sucede en Europa, nos llega desformado.

Nos llegan los escombros, pero las heridas de la guerra las sentimos todos.

Porque gran parte de los escapistas europeos (de cualquier bando) son hoy día nuestros abuelos.

Porque la cultura del progreso y el consumismo proclamada por Estados Unidos abarca a todo el mundo, al igual que sus ideas y su sistema.

Pero claro, nosotros no tenemos las mismas posibilidades en esta «maquinaria».

Y al igual que a Africa se nos deja ahogarnos en una injusticia que nunca comprenderemos.

Pregunto, en pleno siglo del desarrollo de los «derechos humanos»:

¿Ha ganado valor la vida en los últimos 60 años?

¿O somos más «Bárbaros» que nunca?

Hemos complejizado todas las relaciones humanas, todas las concepciones sobre el mundo, hemos avanzado tecnologicamente más que en ningún otro siglo.

Pero todo ese alboroto de «progreso» nos ha transformado en bestias sedientas y adictas al sistema.

Atolondrados, ambiciosos, egoístas y violentos.

¿A que se reduce la vida en nuestros tiempos?

No peleamos las guerras en los campos; las peleamos en las calles, en las casas, en nuestras propias camas.

Si no nos queda la posibilidad de disfrutar de las cosas simples…

¿Que nos queda?

¿Acaso ese contagioso legado de violencia ?

Fuente de investigación

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