Quiero sanar mis pequeñas adicciones – Alejandra Stamateas – 1/3

Quiero sanar mis pequeñas adicciones
Por Alejandra Stamateas

SAN MARCOS 8:22-25 (La Biblia NVI)

Cuando llegaron a Betsaida, algunas personas le llevaron un ciego a Jesús y le rogaron que lo tocara. Él tomó de la mano al ciego y lo sacó fuera del pueblo. Después de escupirle en los ojos y de poner las manos sobre él, le preguntó: -¿Puedes ver ahora? El hombre alzó los ojos y dijo: -Veo gente; parecen árboles que caminan». Entonces le puso de nuevo las manos sobre los ojos, y el ciego fue curado: recobró la vista y comenzó a ver todo con claridad. Jesús lo mandó a su casa con esta advertencia: -No vayas a entrar en el pueblo.»

¿Cómo sé que algo en mi vida se ha transformado en una adicción?

 ¿Cómo sé que yo u otra persona es adicta a algo?

Porque cuando ves esa substancia, esa cosa ó esa persona sentís que lo necesitas para tu vida habitual, que sin eso no podés vivir. Porque cada vez necesitás una dosis sentís que ya no te alcanza. Porque lo necesitas para enfrentar situaciones difíciles. Cada vez que tienes que enfrentar una situación que te cuesta dices: «tengo que tener esta substancia, esta persona ó esta circunstancia ó esta cosa para poder enfrentar eso difícil». Cuando necesitás ocultar esa conducta porque tu entorno no debería enterarse. Cuando te desesperas si no lo tienes. Haces cualquier cosa para tener eso y para poder funcionar ó seguir adelante.

Hay pequeñas y grandes adicciones.

Te voy a contar algunas pequeñas, porque las grandes ya las conocemos bien. Las pequeñas son por ejemplo, «necesito comer algo dulce después de la cena porque si no siento que me falta algo»; «me como las uñas y no puedo dejar de hacerlo»; tomar remedios que no necesitas, te los recetaron en algún momento pero los seguiste tomando y con el tiempo te auto-medicas, por las dudas te tomas la aspirina ó cualquier otro tipo de remedio; adicto a una bebida ó un alimento… «si no tengo mi botella de …. todos los días, no puedo», «si no tomo tal merienda no puedo trabajar»; jugarte todas las semanas unos pesitos en el bingo, «esto para mí es como una cábala, lo tengo que hacer sí ó sí»; tomarse un remedio para dormir, tal vez es una droga permitida que te la recetó el médico en algún momento, pero vos la seguís tomando y nunca la dejaste; chatear compulsivamente, todos chateamos y estamos en Internet, pero los que lo hacen compulsivamente no pueden desarrollar bien otros aspectos de su vida y ya no tienen tiempo para hacer nada más…

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre tener un hábito y tener una adicción?

Eso es muy importante, porque todos tenemos hábitos positivos y hábitos negativos que tal vez no lleguen a ser una adicción. Un hábito es una costumbre cotidiana. Es algo que quiero hacer y me gusta. Pero en este hábito uno no va necesitando cada vez un poquito más para poder obtener un resultado. O sea que por hoy está bien con esa cantidad, es suficiente, no necesito más.

Por ejemplo te gusta comer algo dulce después de la cena; si tengo algo a mano, bien; si no lo tengo no importa, me distraigo y me olvido. Si tengo lo mismo que la semana pasada es suficiente; no es que tengo que comer un poco más; antes me comía un bombón; ahora tengo que comerme dos para saciarme. Si es un hábito no hay dependencia física; puede haber un poco de dependencia psíquica, pero no física. O sea que si lo tengo, bárbaro; si no lo tengo no me corto las venas, o me agito, o me duele la cabeza. No tengo problemas porque es simplemente un hábito cotidiano.

En cambio una adicción es una compulsión, lo tengo que hacer sí ó sí, y a través de cualquier medio. Tengo que obtener eso como sea. Hay un aumento de la dosis, cada vez necesito un poquito más de eso mismo para obtener el mismo efecto. Necesito un poquito más horas para estar chateando, más horas de juego; un poquito más de esa copita, porque antes tomaba una pero ahora ya no me hace el efecto de antes, entonces tengo que tomar dos, después me escondo una botellita en la alacena y sé que la tengo ahí por las dudas, porque tengo que aumentar la dosis.

Eso es dependencia física y psíquica; no puedo estar sin eso y salgo a buscarlo y a hacer lo que sea para obtenerlo. Y la consecuencia es que me perjudico individualmente y puedo estar perjudicando mi entorno y la sociedad.

¿Por qué necesito cosas compulsivamente?,

¿por qué lo que empieza como un hábito se transforma luego en una adicción?

Por varios motivos…

Porque creemos que no podemos resolver algo que nos está pasando

Como creo que no tengo la capacidad para resolver determinado problema que estoy viviendo, me agarro fuertemente de mi adicción como si fuera un salvavidas; entonces empiezo a poner todas mis fuerzas, mi energía, mi angustia en esa adicción. Porque creo que nada va a cambiar alrededor mío. «Todo va a seguir siempre igual, mi familia va a seguir mal, yo voy a ser invisible para los míos, esa enfermedad no va a cambiar, voy a vivir siempre con esta crisis, siempre voy a tener que estar en ésta casa, nunca me voy a poder mudar de este barrio, mi matrimonio nunca se va a arreglar, y como nada va a cambiar tengo que tratar de mitigar este dolor que tengo consumiendo alguna substancia».

Porque tengo rutinas cotidianas que no puedo dejar de hacerlas. Vidas muy estructuradas, muy pautadas y rígidas. «Yo quiero cambiar, quiero hacer algo diferente, pero como están dadas las cosas no puedo, tengo que seguir haciendo esta rutina cada día de mi vida». Y para salirte de esa rutina agregás algo de lo cual te aferrás firmemente.

Porque existe un conflicto de roles dentro tuyo

Es como una lucha entre lo que los demás quieren que hagas y que seas, y lo que vos quieres ser. Cuando ves que la corriente te lleva para un lado aunque vos quieras ir para el otro, tal vez sea un motivo por el cual adquieras una adicción. Y como decía antes, te vestís de roles rígidos: eres mamá y no puedes hacer otra cosa; ó eres empleada y no puedes hacer otra cosa; nunca vas a lograr más; ó te tienes que quedar en casa cuidando gente; ó tienes que hacer tal otra… ese rol rígido.

Y hay un rol que muchas veces asumimos las mujeres, que es creer que tenemos dentro de nuestra familia, dentro de nuestros amigos ó en el trabajo, la tarea de ser desintoxicantes. O sea que recibimos los desechos tóxicos de todo el mundo ¡y los purificamos! Y como a las mujeres nos enseñaron a mantener la paz, a dar respuestas, tranquilas, pacíficas y de sabiduría, a mediar y cohesionar, la gente viene a nosotros como si fuéramos el tachito de basura de todo el mundo.

(Continuará)

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios en Quiero sanar mis pequeñas adicciones – Alejandra Stamateas – 1/3

  1. Necesitaba leer palabras como estas… Gracias!

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  2. Parece que ésta mujer lee los pensamientos Dios la bendiga ella hace mucho bien , Alejandra que siempre podamos tener tu ayuda y tu luz por aquí !!! un beso

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