Compartiendo Comprensiones – Marta Paillet

COMPARTIENDO COMPRENSIONES


¡Hermanos! Que cumplamos nuestra parte en el trabajo.

Uno mediante el olvido de nosotros mismos, la inofensividad y la correcta palabra.

Estamos en un momento de la evolución donde todo nos marca el fin de un tiempo y el comienzo de otro diferente.

El Maestro Tibetano nos enseña que para construir una cultura adecuada a la evolución que marca el Plan del Señor del Mundo, el Señor de la Eterna Primavera,  es necesario ajustarse a Principios y Leyes.

Uno de esos principios es el de la Buena Voluntad inserta en el corazón de cada humano que nos permite vivir y desenvolver entre nosotros la Ley de Recta Relación.

Cumplir con esta Ley nos impide trabajar para  nuestro propio beneficio si es en perjuicio o desmedro de otro.

Esta es la Ley que nos hace buscar denodadamente el mayor bien para el mayor número.

Cuando aplicamos esta ley a los actos de todos los días, no puedo tirar un papel en la calle porque estoy obligando a otro que lo levante, no puedo gastar energía que no necesito porque estoy haciendo que otro no la tenga o la tenga que pagar más caro de lo que puede su bolsillo.

Cuando salimos del autocentramiento egoísta que nos provoca creer que vivimos separados, creer que nos podemos salvar sin que se salven los demás,  nuestra vida,  se mueve dentro de la vida una, bendiciendo e iluminando.

Cuando salimos y cortamos una calle en defensa de nuestros  derechos, olvidados de el derecho de los demás a transitar, estamos enfermos de la miopía que produce ver la vida desde el yo separado.

Cuando contamino el aire donde vivo, contamino no solo el aire de los demás sino mi propio aire.

Cuando mi mal genio o mi falta de solidaridad enrarecen el ambiente de la casa o del trabajo, esa mala calidad de vida que doy a los otros es la misma dentro de la cual yo tengo que vivir.

En verdad deberíamos decir: “Trata a tu prójimo como a ti mismo”, porque estamos todos unidos en la trama etérica de la vida de modo que todo lo que te hago a ti me lo estoy haciendo a mí mismo.

Uno de los aspectos trascendentes de esta ley de recta relación nos permite mirar desde donde nosotros nos relacionamos.

Por ejemplo una persona identificada con su personalidad se relaciona desde su identidad, desde su nombre.

Una persona con algún despertar espiritual pide e invoca relacionarse desde su Alma con las Almas de los otros seres, pero alguien que está viviendo en la Conciencia Acuariana, sabe que no puede relacionarse sino desde la Conciencia Grupal de todos los sistemas dentro de los cuales se mueve.

Desde donde nos relacionamos no es un tema menor en la vida practica, porque si me relaciono  comprendiendo que soy el Alma Una Grupal entonces se que todo lo que hago a un compañero de grupo me lo estoy haciendo a mí mismo y espontáneamente surgen en mi el perdón y la reconciliación, del mismo modo que me perdono a mi mismo mis imperfecciones y me aliento a superarlas, así disculpo amorosamente las imperfecciones de mi hermano e invoco para que pueda superarlas.

Invoquemos juntos para que la Vida Una y  Su Sagrada Conciencia se anclen en todos nosotros para siempre.

Marta N. Paillet – [email protected]

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