Miguel Ángel Gaitán, el Angelito Milagroso – Leyenda – Historia y Misterio

La leyenda comienza luego de una violenta tormenta en 1973, siete años después de su muerte.

De acuerdo con los pobladores, la tempestad destruyó el túmulo de ladrillos y cemento que cubría el cajón del bebé, el cual fue descubierto por un trabajador del cementerio.

Espiando su interior, encuentra los restos del niño virtualmente intactos,

Se reconstruye la tumba para proteger el cajón de los elementos.

Poco después las paredes se habían caído «misteriosamente» sin mediar tormentas ni vientos.

Hubo una segunda reconstrucción pero los ladrillos volvieron a aparecer desparramados, por lo tanto decidieron dejar el cajón en el exterior.

Pero entonces notaron que la tapa del ataúd había sido removida a la noche.

«Colocamos piedras y objetos pesados sobre la tapa, pero cada mañana la encontrábamos removida» cuenta la madre de Miguel Ángel, doña Argentina Nery Gaitán

«Finalmente decidimos que Miguel no quería ser cubierto, quería ser visto.»

Primero estaba simplemente destapado pero luego le arrancaron una falange que conservaba un pequeño anillo y además todo el mundo le tocaba la frente.

Ahora esta en una pequeña caja azul de madera, cerrada con un candado y con la tapa de vidrio.

A través de él se ve su rostro reseco y marrón y su madre le cambiaba  habitualmente de ropa.

Los creyentes ponen la mano sobre el vidrio a la altura de la cabeza.

Cuando este hecho se divulgó comenzó a llegar gente de todos lados para verlo, primero individualmente luego en tours programados, no sólo desde la ciudad de La Rioja, sino desde San Fernando del Valle de Catamarca y Córdoba.

Entonces construyeron un pequeño panteón para guardar los juguetes, carpetas de estudiantes, autitos, bicicletas, flores de plástico, ositos, placas de metal y cerámica con forma de corazón o con diseños de angelitos, cintas celestes y blancas, fotos, insignias.

Son tantas las ofrendas que el panteón se fue ampliando con una habitación al lado y otra arriba.

Miguel Ángel Gaitán, el angelito milagroso:

Villa unión está a unos 1800 metros sobre el mar.

Ciudad importante del oeste riojano, y lo será aún más en el futuro como trampolín hacia los sitios más codiciados por el turismo.

Todavía es un pueblo virgen en muchos sentidos que guarda historias casi desconocidas.

Una de ellas radica en el pequeño cementerio, abrazado por algunas pequeñas elevaciones terrosas.

Es la del culto que se profesa a un niño, fallecido en 1966, que se ha transformado en una suerte de Santo Popular de Villa Unión.

Argentina  es la madre del niño que fue llamado Miguel Ángel Gaitán, pero al que todos conocen hoy como:

«El angelito milagroso»

En el norte argentino se considera angelitos a aquellos niños que mueren antes de haber cumplidos los siete años.

La creencia popular es que a Miguel Ángel Gaitán se lo llevó una repentina meningitis.

En 1967, los ladrillos que cubrían la tumba de Miguel Ángel Gaitán aparecieron rotos…

Si bien al principio todos pensaron que se trataba de una profanación, los empleados municipales sellaron nuevamente la tumba y otra vez se repitió el fenómeno.

Fue entonces que abrieron el pequeño féretro y comprobaron, para su asombro que no se había corrompido.

Miguel Ángel Gaitán conservaba los rasgos y hasta parecía dormido y no muerto.

Repentinamente, el cielo se oscurece, pero el sol rasga las nubes, creando una atmósfera bíblica en el cementerio de Villa Unión.

A toda hora es posible encontrar peregrinos junto a la tumba de Miguel Angel Gaitán.

Todo hecho desusado como esta extraña luminosidad en el cielo es vista como un gesto sobrenatural. La pequeña cripta tiene las paredes repletas de mensajes dirigidos al niño.

La mayoría son de agradecimiento por los favores recibidos.

Agustín mira la pequeña urna donde reposa Miguel Ángel Gaitán.

Allí depositará su ofrenda, un oso de peluche que pasará a integrar los miles de juguetes que por año recibe el angelito milagroso de Villa Unión.

La fama milagrosa de Miguel Ángel Gaitán excede el ámbito riojano…

Argentina Gaitán visitaba todos los días a su hijo muerto, y no tenía  dudas sobre los supuestos poderes del angelito, sobre todo después del silencio de sacerdotes y médicos.

Miguel Ángel Gaitán está encerrado en una pequeña caja de madera cerrada con un candado y con la tapa de vidrio.

A través de él se ve su rostro reseco y marrón.

Los creyentes ponen su mano sobre el vidrio, a la altura de la cabeza.

La divulgación de las supuestas gracias concedidas por el angelito, hicieron que su santuario esté tapizado de tarjetas de agradecimiento, fotografías, jinetas de militares, pedidos hechos por un equipo de fútbol y hasta invocaciones de políticos..

Lo mágico se mezcla con la auténtica fe.

Este hombre ofrenda su juguete, se hinca ante la tumba y reza….

Son tantas las ofrendas que el panteón se fue ampliando con una habitación al lado y otra en un piso superior.

El angelito ya presenta el atractivo como para incorporarlo a los tuyos religiosos,

En 1967, quince días antes de cumplir un año, Miguel Ángel Gaitán muere de meningitis y sus restos son enterrados en el cementerio local de Villa Unión en la provincia de La Rioja.

Había nacido en Banda Florida, a orillas del río Bermejo el 9 de julio de 1966 y era el hijo número 12 de Argentina Nery Olguín y de Bernabé Gaitán (que tuvieron quince pero sólo nueve sobrevivieron).

Miguelito murió el 24 de junio de 1967 cuando era transportado con urgencia por una ambulancia hasta Chilecito.

La leyenda comienza luego de una violenta tormenta en 1973, siete años después de su muerte.

Ahora esta en una pequeña caja azul de madera, cerrada con un candado y con la tapa de vidrio.

Entre los agradecimientos se leen:

«Gracias por hacerme campeón de Karate», «porque se me declaró José», «porque saqué 10 en el examen».

Hay trofeos deportivos, escarpines, rosarios y cuadernos donde se escribe el pedido que se le hace al Angelito y si él cumple debe publicarse un agradecimiento en uno de los diarios de la capital riojana.

La madre de Miguel Ángel, Argentina Gaitán, atendía  diariamente la tumba.

Si los «buscadores de milagros son afortunados» la madre abria el cofre y les permitirá tocarlo en la cabeza.

Si fueran verdaderamente afortunados, ella vestirá el cuerpo con las ropas de bebé que los peregrinos traen, como la pequeña camiseta de Boca Juniors.

Los peregrinos dejan ofrendas, generalmente juguetes, y la Sra. Gaitán vendía  postales y estampas con el retrato de Miguel Ángel en su ataúd .

Lorena, aseguró ser muy devota del niño y pedirle siempre por lo que le rodea,

“Siempre le pedí cosas y siempre me las concedió”, comentó Lorena Aguirre.

Durante el pasado fin de semana, el niño milagroso volvió a ser noticia:

Un grupo de testigos aseguran que el cuerpito del bebé dejó caer unas lágrimas.

Sería la primera vez que lo hace.

Hasta ahora, la leyenda indicaba que por las noches jugaba con los juguetes que les dejaban sus devotos.

¿Por qué llora?

Desde Villa Unión, se informó que una mujer aseguró haber visto caer una lagrima al niño Milagroso Miguel Ángel Gaitán.

En el día de ayer a las 18 hs, la joven Lorena Aguirre de Villa Unión, aseguró haber visto caer lagrimas al niño Milagroso Miguel Ángel; la joven trabaja en la radio y dice estar conmocionada.

Lorena narró para Radio Viva, el hecho milagroso:

“Ayer estábamos con unos amigos en el cementerio, esperamos afuera porque había mucha gente dentro, cuando ingresamos una chica nos dijo que Miguel Ángel estaba llorando y al acercarnos tenía las lagrimas”.

Lorena, aseguró ser muy devota del niño y pedirle siempre por lo que le rodea,

“Siempre le pedí cosas y siempre me las concedió”, comentó Lorena Aguirre.

La joven describió que las lagrimas eran brillosas, los asistentes y quienes lo presenciaron quedaron conmocionados y de inmediato empezaron a rezar.

-¿Sos creyente?

Me preguntó Pablo, un joven que trabaja en el Centro Integrador Comunitario de Villa Casteli, una localidad ubicada a más de 300 kilómetros de la capital riojana.

Ya había terminado la visita técnica a la instalación que había ido a hacer y mientras espera el coche que me llevaría al hotel donde paraba en Villa Unión, a unos cuarenta kilómetros al sur, charlar le pareció una manera cortés de pasar el tiempo.

Una pregunta incómoda para alguien que no cree, porque en Villa Casteli la religión está antes de conocer a alguien y después de todo.

-Si –mentí por pudor-, pero no practico –aclaré.

-Acá esta el Niño Ángel, cerca de donde estás.

Hace milagros, el cuerpo se conserva todavía.

-Perdón, no lo conozco.

¿Quién es?

Pensé que debería haber sido sincero y aclarar que no creía en ninguna religión.

De todas maneras me dio curiosidad saber de un caso con un cuerpo momificado.

No llegué a escuchar la historia, el remís tocó bocina y me fui. Pero el Niño Ángel, si existía, estaba cerca de mi hotel. En ese caso podría buscarlo y verlo.

El norte riojano es vasto y con muy poca gente;

El clima y el salitre del lugar corroen todo pero, por lo que contaban, el milagro de un niño pudo con la tierra.

Cuando llegué al hotel pregunté por el cementerio y por el niño.

La señora que atendía la recepción puso un tono cómplice y dijo que mucha gente poderosa le había pedido milagros al Niño.

Luego me contó, a medias, la historia.

En el año 1967 muere Miguel Ángel Gaitán, no llegó a cumplir un año.

Fue llevado a un nicho del cementerio de Villa Unión.

Siete años después, luego de una tormenta, el cajón de Miguel apareció abierto y, para sorpresa del cuidador, con el cadáver intacto.

Lo volvieron a guardar, pero volvió a caer, con la tapa corrida, como si el niño quisiera salir.

Lo tomaron como un pedido –o una orden- y decidieron dejarlo al descubierto.

La gente del lugar tomó el hecho por un milagro; los pedidos y agradecimientos se multiplicaron como los panes.

El cementerio está acá nomás, fijate en la curva que hay un cartel, serán dos cuadras.-me dijo, la recepcionista.

Convencí a mi compañera de trabajo para que me acompañara a buscar la tumba del Niño Miguel Ángel y salimos.

En la curva, a doscientos metros del hotel, se abre un camino que sube, al final está la entrada al cementerio de Villa Unión.

No es muy grande y, como todos lo cementerios viejos, el diseño simula el cuadriculado de una ciudad.

La única persona que había allí era un albañil que estaba arreglando el techo de un mausoleo.

No tardamos mucho en encontrar la tumba del Niño, de lejos se nota que algo desentona entre los nichos.

Es un pequeño mausoleo de dos pisos; en el frente, al costado de la puerta, hay placas agradeciendo.

El primer piso tiene un ventanal en el que se ven juguetes que fueron llevados para él.

Tardamos en entrar.

El interior es un espacio reducido, lleno de notas y juguetes;

En el centro está el cajón con una tapa de vidrio.

El Niño estaba ahí, intacto; la fe en él también.

Saque fotos del lugar y me di cuenta de que estaba nervioso.

Mi compañera me dijo que dejara la cámara para otra cosa, que no correspondía porque sacar fotos era como profanar.

En ese momento vimos un cuaderno que estaba para escribirle al Niño.

Me dijo que deberíamos pedirle perdón o agradecer, no estoy seguro.

Escribimos y agradecimos, pero cuando salimos del cementerio no quise borrar las fotos.

Falleció Argentina de Gaitán, mamá del `angelito milagroso`

Falleció Argentina Olguín, madre del angelito milagroso, Miguel Angel Gaitán, en la ciudad de Villa Unión.

Según pudo saberse, la señora murió como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.

El cuidado del panteón quedará de ahora en más, en manos de su hija, Cristina.

Doña Argentina, como de costumbre, se levantó alrededor de las 7.30 a preparar el mate que pensaba compartir con su marido Bernabé Gaitán.

Luego de despertarlo, sintió un fuerte dolor en el pecho, se desmayó y falleció.

Argentina dejó de existir pocos días antes de conmemorarse lo que sería el aniversario cuadragésimo quinto del nacimiento de Miguel Angel,

Según indicaron, Cristina Gaitán de Domínguez, hija de doña Argentina, será la encargada de continuar con esta noble tarea que ya lleva casi medio siglo.

Villa unión está a unos 1800 metros sobre el mar.

Ciudad importante del oeste riojano, y lo será aún más en el futuro como trampolín hacia los sitios más codiciados por el turismo.

Todavía es un pueblo virgen en muchos sentidos que guarda historias casi desconocidas.

Una de ellas radica en el pequeño cementerio, abrazado por algunas pequeñas elevaciones terrosas.

Es la del culto que se profesa a un niño, fallecido en 1966, que se ha transformado en una suerte de Santo Popular de Villa Unión.

En el norte argentino se considera angelitos a aquellos niños que mueren antes de haber cumplidos los siete años.

La divulgación de las supuestas gracias concedidas por el angelito, hicieron que su santuario esté tapizado de tarjetas de agradecimiento, fotografías, jinetas de militares, pedidos hechos por un equipo de fútbol y hasta invocaciones de políticos..

Lo mágico se mezcla con la auténtica fe.

El angelito ya presenta el atractivo como para incorporarlo a los tuyos religiosos, aunque el director de turismo manifiesta no alentarlos… Miguel Ángel Gaitán lleva 49 años muerto, extrañamente momificado.

La madre, durante estos años ha ido cambiándole la ropa como si estuviera vivo.

Fuente de investigación.

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