El Papa hizo el anuncio en la Plaza San Pedro.Viajes en el 2014

El papa hizo el anuncio en la Plaza San Pedro.

El papa Francisco anunció hoy que viajará a Tierra Santa del 24 al 26 de mayo próximos, en un peregrinaje que le llevará a Belén y Jerusalén, también a Amán, la capital de Jordania.

Con un “clima de alegría, típico de este periodo navideño”, el pontífice hizo el anuncio del viaje durante el habitual rezo del Ángelus dominical en la plaza de San Pedro del Vaticano.

“El objetivo principal es conmemorar el histórico encuentro entre el papa Pablo VI y el patriarca (de Constantinopla) Atenágoras, que tuvo lugar exactamente un 5 de enero, de hace 50 años”, explicó Francisco.

“Las etapas serán tres:

Amán, Belén y Jerusalén.

Ante el Santo Sepulcro celebraremos un encuentro ecuménico con todos los representantes de las Iglesias cristianas de Jerusalén, junto al patriarca Bartolomé de Constantinopla.

Desde ahora os pido que recéis por este peregrinaje”, agregó.

Éste supondrá el segundo gran viaje internacional de Francisco del Pontificado que comenzó en marzo pasado, tras haber viajado a Brasil, a Río de Janeiro y al santuario de Aparecida, en julio, con motivo de la celebración de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

El peregrinaje a Tierra Santa retomará el testigo del realizado por su predecesor en el cargo, Benedicto XVI, del 8 al 15 de mayo de 2009, cuando el ahora papa emérito visitó Jordania, Jerusalén, Belén y Nazaret.

Francisco será, de hecho, el cuarto pontífice que viajará a Tierra Santa, tras los pasos también de Juan Pablo II, que lo hizo del 20 al 26 de marzo de 2000 y, el propio Pablo VI, el primero, de cuyo viaje se cumple ahora medio siglo y que tuvo lugar del 4 al 6 de enero de 1964.

Prioridades

El papa Francisco siempre ha declarado que sus prioridades, tras el viaje a Brasil, eran visitar Tierra Santa, Asia y África, antes de volver a Latinoamérica, una posibilidad que tiene en mente, sobre todo, con la idea de desplazarse a su país de nacimiento, Argentina.

El pasado 18 de diciembre, en un encuentro en el Vaticano con una delegación del equipo de fútbol del que es seguidor, el San Lorenzo, Francisco comentó la posibilidad de viajar a Argentina en 2016 para participar en el Congreso Eucarístico que se celebrará en Tucumán por el Bicentenario de la Declaración de la Independencia argentina.

El arzobispo de Tucumán, monseñor Alfredo Horacio Zecca, había enviado unas semanas antes al papa Jorge Bergoglio, ex arzobispo de Buenos Aires, una carta invitándolo formalmente al Congreso Eucarístico Nacional.

En el Ángelus de este domingo, el papa agradeció además los mensajes de felicitación de la Navidad y del Año Nuevo que le han llegado, sobre todo los de los más pequeños, con unos “dibujos muy bonitos”.

“Es imposible responder a todos.

Por eso deseo agradecer de corazón a los niños, jóvenes, ancianos, familias, las comunidades parroquiales y religiosas, las asociaciones, los movimientos y los diversos grupos que han querido manifestarme afecto y cercanía”, dijo el pontífice argentino.

Visita a Rusia

El papa Francisco visitará Rusia sólo con el beneplácito de la Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR), viaje que debe estar precedido por una reunión en territorio neutral, aseguró a Efe Paolo Pezzi, arzobispo de Moscú.

“El papa vendría a Rusia con gusto, pero sólo con el beneplácito de la Iglesia Ortodoxa”, afirmó el italiano Pezzi, jefe de la minoritaria comunidad católica rusa.

Pezzi restó así importancia al hecho de que en la primera reunión mantenida recientemente en el Vaticano entre el papa y el presidente ruso, Vladímir Putin, éste último no invitara oficialmente al pontífice romano a visitar este país.

“La posible visita del papa ya no depende de esa invitación.

Antes que nada, debe haber un acuerdo entre ambas iglesias”, separadas desde el cisma de 1054, apuntó.

Las anteriores invitaciones al fallecido Juan Pablo II por parte del último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov, y por el primer presidente ruso, Borís Yeltsin, las relaciona Pezzi con la difícil coyuntura política tras la caída de la URSS.

“Las circunstancias han cambiado.

Lo más importante es que cuando un presidente de una nación se reúne con el papa es porque ve en él algo más que una persona con un grandísimo carisma y una figura política que hay que tener en cuenta.

Los resultados los veremos en los próximos meses”, señaló.

El cuarto

El papa Francisco, que anunció hoy su viaje a Tierra Santa del 24 al 26 de mayo próximo, será el cuarto pontífice en visitar ese simbólico territorio, tras Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Pablo VI (1963-1978) peregrinó a la tierra de Jesús de Nazaret, del 4 al 6 de enero de 1964, en el primer viaje de un Papa por el mundo, tres años antes de la Guerra de los Seis Días y cuando el Vaticano no reconocía al Estado de Israel.

En aquellos días, la Ciudad Vieja de Jerusalén, en el Este, era parte del reino de Jordania, que Israel ocupó tras la guerra de los Seis Días, en 1967, junto con otros territorios árabes.

En su primera peregrinación a Tierra Santa, el Papa, que no pasó ni una noche en territorio israelí, inició el viaje en Jordania, celebró una misa en Nazaret y visitó los santuarios cristianos en Cafarnaún y Tabgha, en el lago Tiberiades.

Caminó a pie por las estrechas calles de la Vía Dolorosa y el Monte de los Olivos, también en Jerusalén, se reunió con el patriarca ortodoxo Atenágoras I de Constantinopla, en un signo de impulso a la idea ecuménica de unidad de los cristianos, nacida en 1962 a la luz del Concilio Vaticano II.

En una situación bien distinta, con las implicaciones políticas del conflicto árabe-israelí de fondo, viajó Juan Pablo II (1978-2005) a Tierra Santa los días 20 al 26 de marzo de 2000.

El Vaticano ya había firmado, en 1993, el Acuerdo Fundamental por el que la Santa Sede reconocía plenamente al Estado de Israel y se establecían relaciones diplomáticas plenas desde el 1 de junio de 1994.

En febrero de 2000, a un mes del inicio del viaje apostólico, el Vaticano y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) firmaron, con un Israel receloso, una ‘declaración de principios‘ sobre la situación en Oriente Medio, considerada como ‘un acuerdo bilateral sin precedentes entre el Vaticano y el mundo árabe islámico‘.

Juan Pablo II viajó a Tierra Santa, en una peregrinación que también inició en Jordania.

Veintiún años después de ser elegido Pontífice y en el aniversario del nacimiento de Jesús, el Obispo de Roma pisó Tierra Santa y pasó cinco noches en territorio israelí.

Celebró misa en la ciudad palestina de Belén, visitó la basílica de la Anunciación en Nazaret, el Cenáculo y el Santo Sepulcro en Jerusalén y el Monte de las Beatitudes en Galilea.

Fuente: El Litoral

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