Comunidad Mocoví – Recreo – Santa Fe

La Comunidad Mocoví aprende a construir sus propios domos.

La organización Espacio Azul les donó 4 domos geodésicos.

Los mocovíes utilizarán tres como viviendas y el más grande será un salón comunitario.

Solidarios.

Un grupo de 17 voluntarios de Estados Unidos participó del armado de los domos, pertenecen a la institución Federación Universal por la Paz.

La Comunidad Mocoví Com Caia, que está radicada en las afueras de Recreo.

Recibió la donación de cuatro domos geodésicos, tres de ellos serán usados para viviendas y uno de mayor tamaño se convertirá en un salón comunitario destinado a ceremonias y reuniones del consejo.

Las familias están muy entusiasmadas con la propuesta y están aprendiendo la técnica para armarlos.

En la comunidad viven unas 60 familias que procuran mantener vivas las costumbres y tradiciones del pueblo Mocoví.

 

 

 

La gente vive en viviendas de adobe, con techo de chapa y algunas sólo cubiertas con nylon.

A fines de enero, la comunidad Com Caia recibió la visita de un grupo de jóvenes que participan de la organización Espacio Azul y de 17 extranjeros voluntarios provenientes de Estados Unidos, que pertenecen a la Federación Universal por la Paz, una institución pluricultural (con base en EE.UU.) que realiza actividades solidarias en todo el mundo.

Durante la convivencia, el objetivo principal fue realizar acciones que contribuyan a mejorar el barrio y el hábitat.

Además de embellecer el Laberinto de la Paz con flores e incorporar juegos a la plaza de los niños, los jóvenes visitantes centraron sus esfuerzos en enseñar a la comunidad a montar un nuevo prototipo de casa.

Es que “Espacio Azul” impulsa un emprendimiento comunitario llamado Santa Fe Domos cuyo propósito es cooperar con el bien común elevando la calidad de vida.

Luego de dos años de trabajo, construyeron varios modelos de domos geodésicos que fueron ofrecidos a la venta o para alquiler y de este modo lograron obtener los recursos necesarios para empezar a ayudar solidariamente.

La comunidad Mocoví asentada en la localidad de Recreo es el primer grupo de personas que reciben el resultado de este modo de gestión.

“Ellos representan nuestras raíces.

Cuando comenzamos a vincularnos con esta comunidad no lo hicimos por lástima, sino por compasión.

La compasión es ver la luz en el otro, cuando uno ve con esos ojos les devuelve el poder.

Nos hemos acercado para compartir, para reconocernos a través de ellos”, contó María Marcela Baialardo, representante de Espacio Azul.

Según explicó Sebastián González, encargado de enseñar a las familias la técnica para el armado de los Domos, primero se preparan las partes que componen la estructura y luego se realiza el montaje en el lugar que se desee.

Pero en esta novedosa experiencia los Com Caia propusieron colaborar con sus saberes en relación al barro y en los próximos días cubrirán con madera los domos para posteriormente taparlos con adobe.

Conmovido con este emprendimiento, Aurelio Valdéz, representante de la Comunidad Mocoví, contó que para él era un sueño tener un domo ya que le recuerda las viviendas que construían sus ancestros.

“Y ahora todos quieren uno por eso están entusiasmados aprendiendo”, agregó.

Es por eso que serán bien recibidas las donaciones de materiales para cumplir con este sueño.

Lo que necesitan es madera, conectores simples hexagonales y pentagonales, bulones, arandelas y tuercas, pallets nuevos o usados, cañas o maderas en buen estado y lona impermeable PVC.

Valorar las raíces

Del encuentro participaron 17 jóvenes que forman parte de la Federación Universal por la Paz, un movimiento que nuclea a más de 100 chicos que dedican un año de servicio para participar de proyectos en distintas ciudades del mundo.

“Este grupo vino a cumplir con actividades en varias localidades argentinas y hay otros equipos que simultáneamente están participando de otras propuestas construyendo, pintando, limpiando espacios públicos”, explicó Francis Marcial, coordinador del voluntariado.

Durante las tres jornadas que duró la convivencia, el trabajo no fue el único protagonista y hubo tiempo para charlas pluriculturales, comidas, mates, guitarra, tambores, cuencos de cristal y danzas.

“Estos días nos sirvieron fundamentalmente para restaurar nuestro pasado —reflexionó Baialardo— si no volvemos a nuestros orígenes no podemos elevarnos como seres humanos y no podemos cambiar; los pueblos originarios representan nuestras raíces”.

MÁS INFORMACIÓN

Quienes estén interesados en conocer más detalles sobre la construcción de domos geodésicos y la posibilidad de utilizarlos en experiencias comunitarias y solidarias pueden comunicarse al correo electrónico: [email protected]

Cintia Diaz
[email protected]

 

 

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