Siempre nos equivocamos las Mujeres – Alejandra Stamateas – 1/3

Parece que siempre me equivoco
Por Alejandra Stamateas

SALMOS 61: 1-4

Oh Dios, escucha mi clamor y atiende a mi oración.

Desde los confines de la tierra te invoco, pues mi corazón desfallece; llévame a una roca donde esté yo a salvo.

Porque tú eres mi refugio, mi baluarte contra el enemigo.

Anhelo habitar en tu casa para siempre y refugiarme debajo de tus alas.

Muchas veces David, habla de Dios como un Dios que tiene alas y que con sus alas nos cubre.

A veces nos cuesta ver ese Dios, tenemos una imagen mental de Dios, tal vez de algún cuadrito que hemos visto de Jesús, tal vez de alguna pintura, de alguna película.

Pero acá David dice, cúbreme con tus alas, o sea, él sabía y veía y su imagen de Dios era un Dios fuerte y protector que tenía alas grandes para cubrirlo.

Y así como lo cubrió a David también va a cubrir nuestra vida y la vida de los seres queridos.

Te hago una pregunta:

Si tu vida fuera una cuenta bancaria y ahora te tocase retirar lo que depositaste en tu vida,

¿Qué cosas retirarías?

Retirar, significa si ahora tuvieras que disfrutar de lo que yo sembré en esa cuenta bancaria, de lo que deposité en esa cuenta bancaria

¿Qué retirarías?

¿Qué cosa depositaste a lo largo de tu vida, a lo largo de tus 20, 30, 40, 50,60, 80 años, qué es lo que fuiste depositando en tu cuenta personal?

No te estoy hablando en la cuenta de tus hijos, en la cuenta de tu marido, de tus padres, de tus amigos, de tus hermanos en la fe, no en tu cuenta personal; y hoy querés retirar eso porque lo querés disfrutar.

¿Qué cosas podrías retirar?

¿Qué cosas depositaste?

Y una de las cosas que a veces encontramos menos las mujeres en esa cuenta bancaria, es amor por nosotras mismas.

Muy poquitas veces encontramos esa reserva interna de valor y de aprecio por nosotras mismas.

Parece que en la vida depositamos mucho valor y aprecio para los demás, pero que no nos valoramos y no nos apreciamos mucho a nosotras mismas.

Por eso, cuando las cosas no salen como queremos, lo que hacemos es criticarnos.

Cuando hacemos algo y nos equivocamos o volvemos a repetir una equivocación, lo que hacemos es castigarnos duramente, porque no hemos guardado en esa cuenta bancaria, a lo largo de la vida, aprecio por nosotras mismas y siempre tenemos una lista llena de nuestras fallas, yo no sé, yo no puedo, yo no tengo, yo no lo voy a lograr, yo soy grande, yo no tengo fuerzas, yo no tengo dinero, yo no tengo capacidad, yo no soy linda, yo soy muy baja, yo soy gorda, esto no me puede pasar, etc. y una serie de datos que damos sobre nuestra vida, que son todos los datos de nuestras equivocaciones y de nuestras fallas.

La pregunta que te hago es:

¿Cuántas veces en tu vida repetiste una equivocación?

¿Dos, tres, cinco veces, diez? Ahora,

¿Qué hacés cada vez que te equivocás?,

¿Cómo reaccionás?

Yo me acuerdo hace mucho años atrás, en un viaje, conocí a un chico adolescente que cada vez que él hacía algo mal o cada vez que se caía al piso, se resbalaba, lo que fuera, se levantaba del piso o de esa situación que él había hecho mal y se empezaba a pegar en la cara.

¿Por qué?

Porque él no tenía reserva interna de valores, él se odiaba asimismo cada vez que se equivocaba.

¿Cómo reaccionás vos frente a tus equivocaciones?

¿Qué hacés?

¿Qué decís?

¿Qué conducta tenés?

¿Con quién te enojás cada vez que te equivocás?

¿Qué palabra usas con vos misma o vos mismo, cada vez que cometés un error o que volvés a repetir ese error?

Porque muchas veces creemos que no equivocarse es tener logros y entramos en una carrera loca de empezar a tener logros y éxitos permanentes y constantes; porque si yo tengo un logro, eso me da a mí la información de que no me equivoqué y hay mujeres que viven tratando de lograr cosas todo el tiempo, pensando que si logran más, se van a querer más y las van a querer más.

Entonces tenemos el famoso: el día que yo adelgace 10 kilos, ese día me voy a amar, me voy a querer y me van a querer mucho más.

El día que yo tenga ese trabajo con ese sueldo, voy a ser una persona importante, me van a amar y me voy a amar mucho más.

El día que compre esa casa, mi vida va a cambiar totalmente; o sea pensamos en logro y lo que no es logro, lo que no es esa casa, lo que no es conseguir ese trabajo, es total equivocación y fracaso.

Por eso deci:

«Tengo que depositar valor y respeto para mí misma».

( Continuará)

Si Ud. o algún familiar, conocido o amigo/a necesita ayuda, consejería, o un grupo de autoayuda gratuito, comuníquese al teléfono (+5411) 4923-0700 y solicite una entrevista con un coordinador. ¡Bendiciones!. PDD

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