Que nos dice Rubén Cedeño sobre Halloeenw

El primero de Noviembre es un día glorioso,

Es la festividad de todos los Santos, Maestros Ascendidos, Seres de Luz, Buddhas, Arcángeles y Elohim además de ser la antelación a las siete Semanas de la Navidad.

El Papa Gregorio IV instituyó este día de todos los santos como una fiesta cristiana.

Debido a esto la noche antes los seres faltos de Luz se alborotan, porque se rompe el velo que separa el plano astral del físico y se unen los espíritus de los seres que están en el mas allá y los vivos.

El mundo astral convive con el mundo físico.

Ese día cada persona de acuerdo a su estado de conciencia contacta en el mas allá lo que lleva por dentro y como la humanidad en general vive en el mundo de las siete pobrezas de la mala voluntad para con la gente, la ignorancia, el odio, la fealdad, la mentira, la miseria, la guerra y el rencor, contactan los demonios, fantasmas y brujas que personifican estas cualidades.

Por ello se disfrazan de lo que llevan por dentro, debido a que los druidas se vestían esta noche con disfraces hechos con pieles y cabezas de animales sacrificados.

Si tú eres un metafísico, estudiante de la Luz, positivo que vive de acuerdo a los Siete Aspectos de Dios, los Siete Principios contactaras Ángeles, Seres de Luz y Maestros puedes celebrar tu Halloween sin necesidad de vestirte de demonio, bruja, esqueleto o drácula porque eso es malísimo, se te pegan esas vibraciones.

Te puedes disfrazar como los Seres de Luz, de Ángel, Arcángel, Hada, Maestro, Mago Merlín, Buddhista o Monje Cristiano.

De esa forma ayudamos a purificar ese día y llenarlo de lindas vibraciones.

Los celtas desde hace miles de años celebraban esta festividad en lo que ahora es Gran Bretaña y Francia.

Para ellos el año nuevo era el 1 de Noviembre y la noche vieja el 31 de Octubre y se la dedicaban a Samhain, la personificación de la muerte.

Se encendían fogatas con las ramas secas del roble para ahuyentar a las brujas y espíritus malignos, ya que esa noche se alborotaban y salían los muertos a pedir alimentos a la gente, que si no se lo daban les hacían una travesura.

En algunas partes la gente secuestraba un niño para quemarlo en la gran fogata, para prevenir que los demonios entraran y mataran y esto se le consideraba un “trato”.

De allí es que viene el hecho de los niños que salen disfrazados el día de Hallowen a decir:

“Trick or Treat Hallowen”.

Las fogatas también tenían el propósito de honrar al Dios Sol Helios que con su Luz aleja las sombras donde se guarecen los espíritus malignos.

A cada jefe de familia se le entregaba una brasa de ese fuego para que alumbrara su hogar. Ese fuego debía durar hasta la llegada del otoño siguiente, para proteger del peligro a la familia durante todo el año.

En Inglaterra a este día se le denominó “All Hallow Day”, y a la noche anterior se le llamó “All Hallow Even” que con las contracciones pasó a ser “All HallowE’en” y, finalmente, “Halloween” y de allí proviene el origen de esta palabra.

Esta festividad llegó a los Estados Unidos, traída por los irlandeses, y se acepto como una tradición y se comenzó a celebrar masivamente a partir del año 1921 en Minnesota y luego le siguieron otros estados y su internacionalización se produjo en los años 80 gracias a las películas y series de televisión.

A la tradición del Hallowen se le añadió el uso de la “Jack-o-lantern”, que es la calabaza hueca con una vela adentro, basada en la leyenda de Jack.

Los pobladores de las islas británicas, especialmente Irlanda, son descendientes de los celtas, por eso como mandaba la tradición celta ahuecaban nabos y ponía carbón en ellos para iluminar, y así le daban la bienvenida a sus seres queridos del mas allá y a la vez se protegían de los malos espíritus.

Pero cuando los irlandeses llegaron a América, conocieron las calabazas y se dieron cuenta que estas eran mucho más grandes y fáciles de ahuecar.

LEYENDA DE  JACK

Jack era un, tacaño y bebedor que se encontró con el diablo en un bar un día de Hallowen.

Jack estaba borracho a apunto de caer en las garras del diablo y le ofreció su alma a cambio de un último trago.

El diablo se transformó en una moneda para pagar este trago y Jack la tomó y la puso en su monedero y como tenía una cruz allí, el diablo se quedo prisionero de la cartera de Jack. Jack no dejaría ir al diablo hasta que le prometiera no pedirle su alma en 10 años.

Diez años más tarde, Jack se reunió con el diablo.

El diablo iba preparado para llevarse el alma de Jack, pero Jack le dijo:

“Iré, pero antes de hacerlo, ¿me pasarías la manzana que está en ese árbol por favor?”.

El diablo pensó que no tenía nada qué perder, y de un salto llegó a la copa del árbol, pero antes de darse cuenta, Jack tallo una cruz en el tronco de un árbol con un cuchillo.

Entonces el diablo no pudo bajar ni atrapar al alma de Jack. Jack le hizo prometer al diablo que jamás le pediría su alma nuevamente, y el diablo tuvo que aceptar, pues no le quedaba nada más por hacer.

Jack murió después, pero no pudo entrar al cielo, por borracho y estafador y al infierno tampoco por su enemistad con el diablo y a Jack no le quedo más remedio que vagar por un limbo oscuro entonces el diablo le lanzó a Jack un carbón encendido de una de las pailas del infierno, para que se alumbrara en la oscuridad, y Jack lo puso en una calabaza para que no se apagara con el viento y se quedo condenado a caminar en la oscuridad eternamente y todavía se pasea con esta linterna, buscando la manera de ingresar al cielo.

Libro: Espíritu de la Navidad de Rubén Cedeño. Editorial Manifestación y Señora Porteña. (pág. 17)

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