Día de los Enamorados sin Amor – Pilar Sordo

Día de los enamorados sin amor
Pilar Sordo

En febrero celebramos el Día de los Enamorados, y los que están con pareja se regalarán flores, peluches y chocolates o tendrán una romántica cena a la luz de las velas.

En esta ocasión se hace un homenaje al amor, a la ternura y al compromiso de elegirse todos los días para continuar juntos.

Sin embargo, frente a esta gran felicidad y romanticismo, estimulado además por todos los medios, hay muchas personas que estarán solas y que no podrán celebrarlo porque, literalmente, no tienen con quién.

Al igual que en las fiestas de fin de año o cualquier otra fecha de gran influencia mediática, es difícil sustraerse de lo que se supone debiéramos sentir ese día y, claramente, el Día del Amor invita a los suspiros, al romanticismo y a la tremenda nostalgia de querer más que otros días un abrazo y un beso desde la más profunda ternura mezclada con pasión.

Gran desafío entonces para los que estamos solos, para quienes la invitación quizás es a agradecer los amores que hemos vivido, y sobre todo a rescatar los aprendizajes que hemos alcanzado con ellos, para decretar en lo más profundo de nuestro corazón, si así lo queremos, que el próximo año estemos acompañados; y no por cualquier persona sino por aquella que realmente nos hará sentir que encontramos a ese compañero o compañera que camine junto a nosotros por la vida.

Si aún no queremos tener una pareja, entonces no debiera ser una fecha melancólica sino un día más que no tenga resonancia en nuestros afectos.

Esta fecha puede ser una instancia de reflexión, de agradecimiento y sobre todo de entendimiento de cuánta importancia le damos al amor de pareja en nuestras vidas y de cuánto estamos dispuestos a vencer nuestros miedos para llegar a consolidar una linda relación.

En un mundo que vive acelerado, con poca paciencia, en que la tolerancia se reduce a casi cero y el temor al compromiso nos impide muchas veces configurar una relación con el otro en forma plena y sana, poder celebrar este día teniendo o no teniendo con quién, pero abriendo el corazón como para que pueda ocurrir, parece ser un buena decisión, la que igual nos puede llevar a disfrutar  aunque sea en silencio el Día de los Enamorados.

Es una buena oportunidad para perdonar y perdonarse e intentar comprender al otro y nuestras historias de amor.

Si hay alguien, es maravilloso poder decirle cuánto lo amamos, al igual que debiéramos hacerlo todos los días; y si no lo hay es un momento preciso para recordar, para decretar que queremos y estamos preparados para recibir un nuevo amor y quizás el próximo año celebremos desde la otra orilla.

Pilar Sordo

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