Del discernimiento al Amor – Carmen Santiago

Del discernimiento al amor.

Estamos en la Era de Acuario y la guerra sigue azotando a la humanidad

¿Qué nos está pasando?

La situación actual nos mueve a reflexión y queremos compartir con ustedes nuestras reflexiones.

Permítanme remontar el tiempo al momento en el que, como chispas divinas, llegamos a este bello planeta Tierra.

Nuestro campo de aterrizaje fue el reino animal que nos proporcionó los cuerpos adecuados para este gran experimento de vivir la vida material.

La conciencia quedó adormecida entre tanta materia densa y la naturaleza nos otorgó la autoconciencia para que pudiéramos darnos cuenta,

Pensar y transitar el sendero evolutivo de la conciencia en la materia.

La autoconciencia nos permite reconocer la variedad de la vida, la diversidad infinita de la Creación.

Y culmina cuando desarrolla el discernimiento que nos permite diferenciar lo verdadero de lo falso, lo esencial de lo no esencial y nos protege de ser manejados, reglamentados por otras mentes poderosas.

Nos permite tener criterio propio y ser independientes en nuestro pensar.

El Maestro Kumar, en uno de sus seminario, nos señaló la inversión sufrida cuando el alma desciende a la materia de una forma muy sencilla que queremos compartir con ustedes.

El alma tiene tres cualidades, a saber:

voluntad, amor sabiduría y actividad inteligente.

Pero cuando el alma y sus cualidades se reflejan en el mundo de las formas sufren una inversión como sufre inversión todo reflejo.

Esto se debe al continuo movimiento de la mente.

Se distorsiona la imagen.

Y entonces:

La voluntad se convierte en deseo cuando en vez de pensar qué debo hacer piensa qué deseo hacer.

Este deseo se convierte en abuso,

Porque mientras más satisfago un deseo, más deseo tengo;

También se convierte en enojo, cuando el deseo no se satisface.

El amor se convierte en emoción cuando se apega y cree que posee,

Convirtiéndose en amor personal que se mueve del odio al amor y del amor al odio con facilidad.

La actividad inteligente se convierte en astucia que es la actividad con fines egoístas.

Cuando hay éxito aparece el orgullo y cuando no se consigue cooperación surge el prejuicio.

El Maestro D.K. señala el proceso de desenvolvimiento de la conciencia en tres etapas:

La primera en manifestarse es la autoconciencia que es la conciencia de la personalidad que hace que nos amemos a nosotros mismos.

La segunda en manifestarse es la conciencia grupal que es la conciencia del Alma que hace que amemos a los demás.

Y la tercera es la Conciencia Divina ,

Que es la conciencia del Espíritu que nos lleva al amor al todo.

En la evolución hay un orden implícito y para poder desarrollar la conciencia del alma,

Primero tenemos que desarrollar la de la personalidad y su correspondiente discernimiento.

Si vemos con ojos críticos nuestra civilización encontraremos una tendencia a anular el poder de discernir en los ciudadanos.

Basta con ver la televisión en donde se venden, todos los días, los falsos valores y se logra, a través de la repetición

Una cantidad de técnicas de manejo de la psiquis humana, que los televidentes crean que es verdad algo tan carente de lógica como que la felicidad se puede comprar,

Que se vive mejor con Coca Cola,

Que uno es lo que tiene y no lo que es,

Que el amor es el sexo,

Por lo tanto, la felicidad en el amor se mide por la cantidad e intensidad de los orgasmos, y que podemos solucionar los conflictos humanos matándonos los unos a los otros…

Sí, la falta de discernimiento es el problema más grave que tenemos.

Ahí está el punto del meollo de la situación mundial.

Nuestras democracias han caído en la trampa de aquello que combatió  como el peor de los males del comunismo, el adoctrinamiento de las mentes.

Y el peligro más grave que tenemos es nuestra propia falta de discernimiento que nos hace vulnerables y manejables por mentes que responden a intereses egoístas.

La libertad de expresión se utilizó sin amor y sin escrúpulos y nos condujo a la falta de libertad.

Es la gran paradoja de nuestros días.

Somos libres para ser esclavos.

La pregunta que nos tenemos que hacer es:

¿Tengo opinión propia o mi opinión está formada en los laboratorios de la propaganda que hoy se llama “marketing”?

¿Hasta que punto se está manejando el miedo para que los humanos aplaudan lo que en un momento de serenidad condenarían?

¿Cuáles son los verdaderos valores humanos y cuáles son los inventados por una maquinaria que nos convierte en consumidores?

¿Cuáles son las verdaderas necesidades humanas?

Tenemos que pensar, reflexionar, darnos cuenta…

En el jardín de la autoconciencia tiene que crecer su más bella flor que es:

“ Discernimiento”

Para que podamos descubrir que somos humanos porque la conciencia verdaderamente humana es el Alma.

En el alma encontramos el significado de la existencia que parece que se nos perdió entre tanta acumulación de cosas innecesarias.

La conciencia del alma es la conciencia del:

“Nosotros”.

Su amor es impersonal, estable, sin egoísmos.

Es el amor que el Cristo nos enseñó y que todavía no aprendemos aunque han pasado dos mil años.

Es el paso inmediato que, como humanidad, tenemos que dar, en donde se encuentran las soluciones a todos los problemas que confrontamos.

En la conciencia grupal aflora el amor y si nos amamos se terminan las guerras y podemos entrar en una civilización de paz y fraternidad.

La paz es la consecuencia de vivir la vida del alma,

De amar al prójimo sobre todas las cosas y no de ganar la guerra.

Jesús nos dijo:

Ama a tu prójimo como a ti mismo.

En el desarrollo de la autoconciencia aprendimos a amarnos a nosotros mismos, ahora toca amar a los demás.

Los tiempos nos piden con urgencia el desarrollo de la conciencia colectiva.

Y es tan dramática su petición que nuestra propia supervivencia como especie, depende de este desarrollo.

Porque si no pasamos del egoísmo al amor, seguiremos peleando y jugando a la guerra.

Nos hemos convertido en unos niños muy peligrosos porque los juguetes de la guerra tienen la capacidad de volarnos en mil pedazos y dañar el único ecosistema que tenemos,

La Tierra.

Mientras tengamos guerras estamos declarando nuestra falta de humanidad.

Convertirnos en seres humanos, ése es el reto.

Y para ello es necesario desarrollar el discernimiento que es aprender a pensar para poder dejar definitivamente el reino animal y entrar en el reino humano que es un reino fraternal.

Pasar del yo al nosotros,

De la competencia a la cooperación,

Del yo gano y tu pierdes a los dos ganamos,

de la supervivencia del más apto al más apto cuidando al menos apto.

Y así crear la nueva civilización fraternal que todos soñamos,

En la que todos tengamos acceso a la educación, la salud, la vivienda, la comida y el desarrollo espiritual.

En la que por fin podamos decir:

“Todos somos hermanos porque todos somos hijos de Dios”.

Y en el reconocimiento profundo de la Unidad de la Vida ,

Celebrar las diferencias.

Con amor profundo, Carmen Santiago

Carmen Santiago
[email protected]

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