No logro levantar mi ánimo – Alejandra Stamateas – 3/3

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No logro levantar mi ánimo

Dios te bendijo, no para que digas, qué bonito, sino para que disfrutes la bendición. Dios quiere que te pongas todo, Dios quiere que uses todo, Dios quiere que le agradezcas por todo. ¡Dios quiere que lo tomes todo y lo disfrutes todo! Dejá de guardar, empezá a usar, disfrutá de todo lo que Dios te dio. Pero ¿si se gasta? Que se gaste, Dios te va a dar otra cosa nueva. Porque hay gente que tiene cosas guardadas por las dudas.

Si Dios me da algo es para que se use, y el día que se gaste, Dios me dará otra cosa, pero no puedo tener algo ahí, metido ¿para qué? para cuando vengan las visitas ¿qué visitas? ¿Y vos que sos en tu casa? ¿No sos una persona importante? ¿Y entonces que, los demás siempre son más importantes que vos? ¿Qué cosas en tu casa no se usan? Empezá a usarlas vos. Dejá de guardar las cosas para gente importante, dejá de guardar las cosas para las visitas, usa todo, porque Dios te da la bendición para que la gastes, para que la uses, para que la disfrutes.

¿Saben cuál es el problema?

Que la gente tiene la bendición, pero no tiene el don de disfrutar. Y vos cada vez que le pidas a Dios una bendición decile: Señor, que me venga acompañado con el don de disfrutar. Porque podés tener pero no aprovechar ni disfrutar nada, lo tenés ahí y es una estatua, es un adorno, pero la persona que tiene el don de disfrutar, que es un regalo que sólo Dios te puede dar, cuando Dios le da la bendición dice: esto es todito para mí, me lo voy a disfrutar entero.

Si lo que tenés, crees que Dios te lo dio, ¿No creés que Él va a tener el poder para multiplicártelas? Si lo creés, entonces empezá a disfrutar. Cuando uses algo, Dios va a decir: ¡porque lo está usando, se lo voy a multiplicar! Entonces, estás agotada porque peleaste y eso está bueno por haber peleado, no te cruzaste de brazos, la luchaste este año y vas a seguir porque somos mujeres fuertes, no somos unas pobres llorando en un rincón nuestras penas, somos mujeres luchadoras y vamos a obtener los mejores resultados.

Así que, la luchaste, por eso estás agotada, porque cuando uno pelea, uno se deprime y cuando uno está cansado la tristeza aparece. Siempre que estás cansada aparece la tristeza por eso lo mejor es descansar y tenés que buscarte ese momento de descanso para que se active otra vez el gozo, la alegría y la fe de adentro tuyo. Tal vez estás deprimida porque no obtuviste lo que quisiste y yo te digo en ésta tarde, seguí insistiendo.

No lograste bajar esos kilos, seguí insistiendo porque lo vas a lograr, porque las mujeres perseverantes son las que obtienen las cosas, son las exitosas, son las ganadoras. ¿No fuiste al médico? No importa, mañana te vas a levantar y vas a volver a insistir; -pero ya lo hice un montón de veces, yo ya me conozco, agarro el teléfono y después no voy-, no importa que te conozcas, vas a volver a insistir, vas a volver a agarrar el teléfono, vas a volver a llamar; tal vez éste sea el momento indicado, porque tal vez, hoy estás en tiempo de sequía pero mañana cuando agarres el teléfono, será el tiempo de dar frutos, y fruto en abundancia.

¿Saben por qué Dios nos dio tiempo de sequía y tiempo de frutos?

Para lograr en nosotros estabilidad. Dios quiere que tengamos estabilidad emocional, y eso a veces, a las mujeres nos cuesta. Dios quiere que tengamos estabilidad, quiere decir que siempre seamos de una palabra, de una emoción, estemos bien o estemos mal. Dios te quiere decir, yo quiero que no me abandones cuando estés bien pero quiero que no me abandones cuando estés mal. Yo quiero que vos no te vayas de mi lado cuando estés pasando momentos tristes pero tampoco quiero que te vayas de mi lado cuando estés pasando momentos alegres. Yo no quiero que te sueltes de mi mano, ni cuando tengas mucho, ni que te sueltes de mi mano cuando no tengas nada. Y Dios va a trabajar en nuestra estabilidad emocional para que las mujeres siempre soltemos fe, ya sea en tiempo de sequía o en tiempo de dar fruto, en tiempo donde parece que no pasa nada y en tiempo donde parece que todas las puertas se abren y estás contenta porque parece que la primavera y el verano empezaron a brotar en tu vida.

Y ¿Cómo lo hace Dios?

Dios quiere que vos uses músculos que hasta ahora no usaste para mantenerte estable. Hoy estás mal y Dios te dice: yo quiero que te habitúes a pensar como una ganadora, estás en tiempo de sequía pero no eres una perdedora. Eres una ganadora, estás en un impasse donde parece que no hay fruto, pero hay raíz y a mí lo que me importa -dice Dios- es la raíz, pero yo quiero que te mantengas firme, a pesar de que no veas nada, a pesar de que las cosas parezcan contrarias, a pesar de que parezca que esto no termina y estás en un túnel encerrada y no ves la luz, Dios te dice: hay músculos, los músculos de la fe que yo te di. Yo te di la fe para que la uses, es el tesoro que te regalé para que la uses y para que empieces a decretar con toda la fe que tengas, que dentro de poco esa situación difícil se va a terminar y dentro de poco vas a ver y los demás van a ver en tu vida fruto y fruto en abundancia.
¿Por qué te abates alma mía?, ¡pronto voy a volver a alabar a mi Señor! Pronto, me van a escuchar cantar, otra vez van a escuchar mi canto de alegría.

El músculo de la fe, ejercítalo. Cuesta cuando no ves nada y decís, ya lo voy a ver, estoy en un proceso, estoy en camino, Dios está haciendo algo buenísimo conmigo, Dios me ama, Dios no me abandonó. Cuesta, porque como siempre te digo es más fácil pensar mal, es más fácil creer que Dios te está castigando, creer que Dios te está culpando, creer que estás pagando todos los errores de tu vida, creer que nunca lo vas a lograr, que no tenés capacidad, que Dios no te escucha, que Dios no te quiere, es más fácil pensar mal pero Dios te dice: Quiero que ejercites, cuesta quedarse en la estabilidad, pero aprendé a ejercitar el músculo de la fe. La gente está atrapada por la tristeza, sacala, empezá a explorar eso de adentro tuyo, hay una fe sobrenatural que tiene que salir, que tiene que ser un hábito en tu vida.

Toda conquista primero se logra en tu cabeza, por eso tenés que jugar a ser la favorita en tu mente. Sos la ganadora de Dios, la favorita de Dios, no sos cualquiera. Esto hay que practicarlo, no es fácil, no es algo de lo que estemos habituados, por eso hay que ejercitar, así como ejercitás el cuerpo, hay que ejercitar la fe. La fe es un ejercicio que tenés que hacer todos los días. Tener fe es algo que vos optás. Levantarte a la mañana y decir: hoy voy a tener fe, es una decisión propia, personal y la tenés que hacer vos, no la puede hacer alguien por vos.

Tenés que jugar como la favorita de Dios. Lo que vos hacés para Dios es lo más importante, por eso te merecés la bendición.
No te tiene que importar lo que no lograste. No te tiene que importar lo que perdiste. No te tiene que importar lo que se fue. No te tienen que importar los fracasos. No te tiene que importar los que te critican y No te tiene que importar lo que no terminaste. ¡No me importa, porque aún he de alabar a mi Señor, la bendición va a venir a mi vida!

El que no agradece, no recibe más.

Porque a nadie le gusta darle algo a alguien que no es agradecido. Tal vez haya bendiciones retenidas porque no disfrutaste todavía las que Dios ya te dio. Esa pelea que pudiste resolver con tu pareja, esa es una bendición de Dios. Ese problema que resolviste con tus hijos, es una bendición de Dios. Esa salud que tenés; o esa enfermedad que tuviste que comprar los remedios, y Dios te dio el dinero para comprar los remedios, ha sido una bendición del cielo. Ese estudio que pudiste darle a tus hijos, esa ropa que pudiste comprarle a tus hijos. Que pudiste viajar en éste año, que tal vez tuviste dos días de vacaciones que antes ni pensabas, Dios te dice: «Te he dado tanto en éste año» y te lo di para que lo disfrutes porque yo te di la bendición, no para que la guardes sino para que la disfrutes con todos.

Porque yo te quiero ver reír, dice el Señor, yo te quiero ver feliz.

Te corresponde a vos, quitarte el traje del dolor, quitarte el traje de la depresión porque cuando la tristeza viene a tu vida aplasta tu fe y no podés ver milagros, no podés ver bendición, no podés leer lo que Dios está haciendo porque la tristeza te invade, porque te aplastó la fe, te aplastó la capacidad, te aplastó la creatividad y no podés tener respuesta para lo nuevo porque la tristeza aplastó la fe que Dios te dio.

Entonces, quitate ese disfraz

Porque eso no es la fe que Dios te dio, la tristeza no viene de Dios, quitate ese disfraz y soltá fe, «estoy en sequía, pero está bien -dice el Señor- porque no todo árbol da fruto durante todo el año. Tal vez este tiempo no sea tiempo de dar fruto, sea tiempo de fortalecer raíces. Estás dando fruto, buenísimo, bárbaro, no es porque sos buena, es porque estás en tiempo de dar fruto y tenés que aprovechar porque cuando das frutos, el fruto es para compartir con otro, alimentate de ese fruto pero disfrutá porque todo viene del cielo.

Por Alejandra Stamateas

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