No logro levantar mi ánimo – Alejandra Stamates 2/3

No logro levantar mi ánimo

Pasá las fiestas como a vos se te ocurra, que lo disfrutes, que estés delante del Señor, agradeciéndole a Él porque en definitiva el único que es imprescindible es nuestro Señor Jesucristo. Entonces estás cansada, sin ánimo porque la peleaste en éste año y pelear te cansa; si vos no hubieses peleado, no estarías así pero te cansaste porque la peleaste duro y es lógico que en ésta época del año el cansancio se sienta de acumular tanta pelea y tanta batalla. Segundo: Estás bajo de ánimo porque peleaste pero no tuviste los resultados que querías. Tal vez este año te propusiste hacer muchas cosas, te prometiste cosas a vos misma y le prometiste cosas a los demás y sin embargo no pudiste cumplirte, ni pudiste cumplirle a otro y eso te deprime, porque ves que llega fin de año y esa dieta que querías hacer no la pudiste hacer, querías ir al médico para hacerte un tratamiento y no lo hiciste, querías encontrar un trabajo pero estás sin trabajo, querías estudiar o terminar tu carrera y sin embargo no pudiste hacerlo y eso te trae mucha angustia porque te propusiste metas, las peleaste, pero no obtuviste lo que querías y eso le pasaba a Pedro. Pedro era un hombre que todo el tiempo impulsivamente prometía cosas.

¿Cuántas son impulsivas, cuántas se mimetizan con Pedro? Pedro decía, yo no te voy a negar y después lo terminaba negando, tenía que tratar bien a la gente y terminaba gritando, o sea era un hombre bastante impulsivo y que prometía cambiar, hacer muchas cosas pero lamentablemente no lo lograba. Pero un día viene Jesús y le entrega a Pedro las llaves del Reino, ¿sabés por qué le entregó las llaves del Reino? Porque lo posicionó en un nuevo nivel, le dio un nuevo nivel de autoridad, ¿por qué? porque los errores de Pedro, a él no lo detuvieron. Eso que no hiciste, que no lograste éste año, no te tiene que detener, no te tiene que deprimir. Los pensamientos de tristeza, de fracaso, de depresión no te tienen que detener, vos los sentís un momento, los experimentás un rato pero después tenés que seguir adelante y Pedro lo que logró fue ser un hombre perseverante. Él perseveraba en el error pero el hombre perseveraba y vos tenés que aprender a perseverar. Tenés que saber que mañana te vas a levantar y mañana a la mañana volver a tener la oportunidad de empezar algo que te habías prometido o que le habías prometido a alguien. Si Dios te está dando un nuevo día, es porque te está dando una nueva oportunidad para que seas perseverante porque Él no va a parar hasta entregarte las llaves del Reino, a decirte que subas a un nuevo nivel, no importa que no lo lograste, lo que importa es que vuelvas a insistir y que seas perseverante y que lo vas a lograr tarde o temprano, ¡pero lo vas a lograr!

Sí pero yo llamé por teléfono al médico pero después no fui- ¿A cuántas les pasó eso? -Yo empecé a hacer gimnasia pero después al cuarto día dejé el gimnasio- Yo empecé con una dieta pero a las dos semanas me agarró una ansiedad, tuve un problema y me comí todo lo de antes- Yo empecé la carrera pero en el medio, no tuve plata y la dejé- ¿A cuántas le pasó eso?, decís, yo intenté, y Dios ve eso, porque al Señor le gusta ver tu perseverancia, le gusta ver que tuviste la disposición yo te quiero decir que en la vida los triunfadores son los que vuelven a insistir. Así que, volvé a insistir, vas a levantarte mañana y vas a volver a insistir pero ya hace cinco años pastora que vengo insistiendo, son cinco años que Dios está viendo, y Dios está valorando tu perseverancia porque en ese insistir está tu fe, es decir yo creo que éste año lo logro, yo creo que en éste año se me va a dar, yo creo que en éste año voy a tener la fuerza y Dios está viendo tu fe y Dios a la gente de fe, siempre la termina honrando.

Toda tu vida merece que insistas, seguí insistiendo, no te deprimas seguí insistiendo y lo vas a lograr! No te dejes debilitar por tus pensamientos, que tus errores no te dejen debilitar: me equivoqué acá, me equivoqué allá, estoy sufriendo por eso, hablé mal, otra vez traté mal a mis hijos; que no te debiliten tus errores ¿sabés qué es la vida?, estás ensayando la vida, no tenemos dos vidas, tenemos una y cada día que vivimos, estamos ensayando lo que es vivir. Cómo no nos vamos a equivocar, si estamos en pleno ensayo. Cada vez que pasaste un día, vos ensayaste lo que es vivir. Entonces que no te torture el fracaso, el error, al contrario que el fracaso y el error te sirvan para ver lo que no vas a volver a hacer nunca más y para seguir insistiendo. Tenés que aprender el valor de insistir. Cuando a tus hijos les va mal en una materia y la tienen que volver a dar, decile: muy bien, vamos a insistir y te va a ir bien, ¿Por qué? porque el que gana es el que insiste. En este mundo tenés que insistir vivir porque Dios te dio la vida para que insistas en la vida, que la muerte nunca te gane.

Tal vez hoy la tristeza te tenga atrapada, tal vez la angustia te tenga en una cárcel, tal vez estés encerrada en una cárcel de tristeza, en una cárcel de agobio, tal vez estés encerrada y sin fuerzas para agarrar la llave y abrir esa cárcel, o tal vez creas que alguien de afuera te tenga que abrir la cárcel en la que estás encerrada y la tristeza te encerró y te dominó y cuando la tristeza te domina, la fe decae. Si la tristeza gana, la fe pierde; porque la tristeza tapa tu fe, porque cuando estás triste, no tenés fe para pensar en que todavía vas a alabar al Señor. Si vos hoy estás triste, con depresión y con angustia, no podés ver el milagro porque tu tristeza tapó tu fe y lo que tenés que hacer es: arrancar esa capa de tristeza, abrir la puerta de la cárcel para que tu fe pueda salir y entonces veas el milagro en esa circunstancia que hoy no podés ver. Pero esto es un acto de tu voluntad, no es algo que Dios pueda hacer, no es algo que otro pueda hacer, lo tenés que hacer vos.
Tenés que decir: yo tengo que superar esta tristeza, tengo que sacar la fe que tengo adentro, porque la fe está pero está aplastada por esta tristeza. Tu lucha interna siempre va a ser entre hacerte fuerte o hacerte débil. Tu lucha interna siempre va a ser frente a éste problema, frente a ésta circunstancia, frente a ésta crisis, me hago débil o me hago fuerte. ¿Con qué mujer voy a salir? ¿Con la mujer débil o con la mujer fuerte? ¿Me voy a quedar llorando, me voy a quedar cinco años más de mi vida en una depresión profunda y voy a mirar la vida con los ojos oscurecidos? o ¿Voy a sacar la mujer fuerte de adentro, la mujer que tiene fe? y que dice: Voy a insistir y mañana, Dios me dará la victoria.

Tercero: Peleé pero no disfruté. Tal vez estás cansada, agotada, deprimida porque todo éste año peleaste, Dios te dio lo que peleaste, Dios te dio lo que querías, pero no lo disfrutaste. Porque le pediste al Señor que te diera el dinero para pagar esa cuota que no podías; Dios te dio el dinero, la pagaste pero no disfrutaste el milagro; te olvidaste y fuiste a otra cosa; vos le dijiste: Señor sáname. El Señor te sanó pero no disfrutaste de tu sanidad. Y dijiste: estoy preocupada porque no tengo tal otra cosa. O sea, en lugar de disfrutar, Dios te sacó la preocupación de algo y vos te metiste en otra preocupación con otro tema. Porque dijiste el casillero preocupación está libre, me meto algo por que preocuparme ¿Cuántas hacen eso? porque parece que tu mente funciona si el motor de la preocupación avanza. Cuando estás bien, empezás a dudar y decís: No, estoy muy bien, las cosas me están yendo bien así que, vamos a traer un temita para preocuparnos y ¿cuál es el temita? Cualquier cosa. Puede ser un sobrino nieto que tengas en Malasia, puede ser el pollo o la ensalada de fruta que tenés que comprar para navidad; y vos venías bien pero no podes disfrutar porque tenés tu mente atada, habituada a los problemas y entonces te tenés que buscar un problema para sentir que estás viva, porque si no parece que estás muerta entonces no disfrutaste, obtuviste lo que querías pero no disfrutaste; como no disfrutaste, no agradeciste a Dios y como no agradeciste, no te vino nada más bueno. Porque a Dios le encanta que le agradezcamos, ¿sabés para qué? para que Él siga enviando bendición.

¿Cuántas quieren más bendición? Decile: «Señor quiero darte gracias por todo lo que me diste». Quiero decirte que debés ejercitar la facultad de disfrutar, tenés que empezar a saborear los logros que tuviste en éste año. Yo no sé cuáles han sido, pero sé que han sido muchos porque Dios no te abandonó. El levantarte cada mañana de tu vida, eso ha sido un logro. El venir acá los jueves, ha sido un logro. El ser libres, el ser discípula, el haber aprendido más de la palabra de Dios, ha sido un logro. El ver cada mañana y poder darle un beso a tus hijos, ha sido una bendición del cielo. El haber resuelto una pelea con tu pareja, ha sido una bendición de Dios. El tener dinero para comer todos los días, ha sido una bendición de Dios. El tener una frazada para abrigarte cuando hubo frío, ha sido una bendición de Dios. El haberte comprado el aire acondicionado para tener aire fresco ahora en el verano, ha sido otra bendición que Dios te ha dado. Pero no pudiste disfrutarla, la miraste y dijiste: Qué bueno, bárbaro voy a contar testimonio y después te olvidaste. Y Dios dice: Yo quiero que disfrutes de todo lo que te he dado. Si acumulás todas las bendiciones del año, te vas a dar cuenta que no hay lugar donde entren esas bendiciones, porque Dios nos ha bendecido, Él no se ha olvidado de nosotras en éste año y tenemos que aprender a disfrutarlo.

Alejandra Stamateas

Continuará

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