Padre Pío y la gruta en la Estancia La Aurora

Padre Pío y la gruta en la estancia La Aurora

Francesco Forgione,

También llamado Pío, nació en Pietrelcina en 1887

Desde niño mostró mucha piedad , incluso actitudes de penitencia.

Su familia era de origen muy humilde y su niñez se caracterizó por una salud muy frágil.

Desde pequeño experimentó su deseo de consagrarse al sacerdocio; El Padre Agostino de San Marcos relata en su diario que el Padre Pío, con sólo cinco años de edad, vivió sus primeras experiencias carismáticas espirituales.

Entre ellas, momentos de éxtasis y apariciones.

A los dieciséis años ingresó como clérigo en la orden de los Capuchinos.

Su vida sacerdotal estuvo siempre signada por los incesantes problemas de salud.

Por ese motivo estuvo en varios conventos hasta que en 1916 llegó al convento de San Giovanni Rotondo donde se quedó hasta el día de su muerte, sucedida el 23 de septiembre de 1968.

Durante esos años el Padre Pío vivió uno de los acontecimientos que sin dudas, caracterizó su vida y posteriormente la devoción de sus fieles, la aparición de los estigmas.

Estas heridas, señales pasionarias semejantes a las de Jesucristo, fueron visibles, abiertas, frescas y sangrantes durante 50 años.

Dicho fenómeno extraordinario llamó la atención de médicos, estudiosos y periodistas , además de fieles que durante décadas visitaron al Padre Pío en San Giovanni Rotondo.

Posteriormente, a pesar de las contradicciones que generaba su figura dentro de la Iglesia Católica, creó los “Grupos de Ruego” hoy llamados grupos de oración, también construyó un moderno hospital la: “Casa alivio del sufrimiento”.

En septiembre los 1968 miles de devotos e hijos espirituales del Padre Pío se reunieron en un congreso en San Giovanni Rotondo para conmemorar juntos el 50° aniversario de los estigmas aparecidos en el Padre Pío y para celebrar el cuarto congreso internacional de los Grupos de Oración.

Ese mismo día 23 a las 2.30 de la madrugada, sería el doloroso final de la vida terrena del Padre Pío de Pietrelcina.

De este maravilloso fraile, escogido por Dios para derramar su Divina Misericordia de una manera tan especial.

Otros dones de este sacerdote capuchino, fueron:

Discernimiento extraordinario:

Era capaz de leer las conciencias.

Curación mediante el poder de la oración.

Bilocación:

Estar en dos lugares al mismo tiempo.

Perfume:

En su presencia se podía percibir fragancia a flores.

Posibilidad de tornarse invisible.

Finalmente, después de casi 30 años de preliminares, en 1997, el Papa Juan Pablo II lo pronunció venerable y en 1999 lo beatificó.

El 16 de junio de 2002 el mismo Papa lo canonizó bajo el nombre de: San Pío de Pietrelcina.

La gruta del Padre Pío en la Estancia La Aurora, Salto, Uruguay:

Cerca del río Daymán, entre los departamentos Paysandú y Salto, Uruguay, se encuentra ubicada la Gruta del Padre Pío.

Un espacio especialmente dedicado a su veneración dentro de la Estancia La Aurora.

Sus dueños fueron devotos del Padre Pío y prometieron a su asesor Espiritual la construcción de dicha gruta que está orientada precisamente hacia Pietrelcina.

En 1987 comenzó su construcción en manos de dos escultores argentinos, la misma estuvo signada por una curiosidad,

Ya que luego de días de arduo trabajo la cabeza de la escultura se cayó sin causa aparente y tuvo que ser reconstruida en solo dos días.

La gruta se inauguró precisamente el día en el que el Padre Pío cumpliría 100 años.

Existen además numerosas leyendas en torno a dicho lugar, señalándolo como un espacio en el que se producen fenómenos sobrenaturales debido al alto nivel energético de los cuarzos y cristales que componen su suelo.

Abrazos

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