La historia de Mario Guillermo Duarte – El Maestro del Año

MARIO GUILLERMO DUARTE

“El Viaje del Maestro”, una historia de vocación y fe

La historia de Mario Guillermo Duarte, es la misma historia de cientos de maestros de zonas rurales que no escatiman esfuerzos para llegar a la escuelita donde solo lo esperan sus pequeños alumnos, deseosos de recibir educación.

Un maestro con Amor y por Amor !

“El Viaje del maestro” se titula el informe del programa Telenoche donde muestra la otra realidad de la Argentina, que se transforma en un testimonio de sacrificio, esfuerzo, dedicación y sobre todo vocación.

Es por eso que la ministra de Educación de Jujuy, Isolda Calsina, destacó el premio nacional al «Buen Desempeño», que obtuvo el maestro jujeño Mario Guillermo Duarte, quien da clases en Molulo, paraje al este de Tilcara, al que se llega solo por caminos de montaña tras un recorrido de más de 12 horas.

La distinción, que otorga anualmente el Ministerio de Educación, “simboliza el esfuerzo que hacen muchos maestros y sus niños en toda la Provincia y estamos muy orgullosos de él”, aseguró hoy la ministra, al referirse al galardón y al trabajo que lleva adelante Duarte en la escuelita N° 76 “Juan Bautista Ambrosetti” de Molulo, donde además se desempeña como director.

 

14 horas entre los cerros
Telenoche presentó en la semana el informe logrado luego de que un cronista de ese medio acompañara a Duarte en el recorrido de casi 14 horas por las montañas de Tilcara y en la página web, destaca:

“Camina más de 14 horas entre las montañas jujeñas para llegar a una escuela a dar clases.

Telenoche recorrió el sinuoso camino que el docente Guillermo Duarte tiene que transitar para llegar a un pequeño colegio de Tilcara.

Frío.

Bruma.

Calor.

Sol.

Nieve.

Lluvia.

Viento.

Todas las instancias climatológicas pueden ocurrir mientras él transita ese sinuoso camino de montaña, con hambre y cansancio, pero con muchas ganas.

Guillermo Duarte no solo es un maestro.

Es un aventurero que camina más de 14 horas para llegar a una pequeña escuela ubicada en un cerro de Tilcara, en Jujuy, para darle clases a nenes muy necesitados.

Telenoche recorrió con este docente la travesía que debe hacer durante una jornada para poder dar clases durante 20 días.

Duarte tiene que ir a pie desde Garganta del diablo hasta Molulo, en donde hay un pequeño colegio.

Antes de salir, siempre le pide a la Pachamama, la madre tierra, a través de un típico ritual norteño.

«Le pedimos ayuda para transitar los kilometros que debemos caminar», contó Duarte al equipo periodístico.

Así, comienza un camino difícil.

Serán entre 14 y 17 horas de esfuerzo, en el que los pies se cansarán, el cuerpo dolerá, y la soledad, muchas veces, conmoverá.

En ese interín, Duarte habitualmente se cruza con un grupo de soldados, que siempre lo asiste para llevar material al lugar.

«Al profe hay que destacarlo, porque le pone mucho empeño y ganas», comentó Nelson Domínguez, teniente del Ejército.

Él junto a los otros gendarmes tienen la tarea de trasladar machimbre y otros elementos para que el colegio, humilde y sencillo, pueda protegerse del frío.

El punto más alto de la ruta a la escuela es un pico de la montaña que está a 4.200 metros a nivel del mar.

Para alcanzar ese lugar el equipo periodístico de Telenoche transitó a caballo y a pie, con hasta 5 grados bajo cero.

Duarte siempre caminó.

El terreno es irregular, pedregoso y muy difícil de pasar para quienes lo recorren por primera vez.

Pero no para el maestro.

«El pie se acostumbra con los años», contó.

Al llegar a los 4.200 metros Duarte hizo un freno.

Allí siempre repone su cantimplora con agua de la vertiente para hidratarse.

«Dicen los abuelos que lo único que calma la sed es el agua del cerro», definió.

El docente recordó que durante cada uno de los viajes que hizo siempre le tocaron todos los climas.

«Hay de todo.

Nieve de punta a punta, calor intenso, o incluso sorpresas: primero mucho sol, y después lluvia», enumeró.

A las 23.50 Duarte llegó finalmente a la Escuela 76.

Fueron unas 17 horas muy duras de caminata, que se complicaron porque de noche hubo muy mal tiempo, con nieve, viento y 6 grados bajo cero.

Pero para él nada importa.

Porque su único objetivo es lo que les va a enseñar a los nenes a partir del otro día, y durante tres semanas:

«Solo pienso en los niños.

Te da la fuerza necesaria para poder estar.

Soy la persona más feliz del mundo cuando llego».

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