
El sueño del padre Ignacio tuvo una inauguración plagada de deportistas
El Polideportivo Natividad del Señor se erige como un espacio destinado a la inclusión social a través del deporte.
Entre amigos. Ignacio Scocco, Oscar Ustari, Maximiliano Rodríguez y Gerardo “Tata” Martino, ayer, junto al padre Ignacio en el flamante polideportivo.
El padre Ignacio Peries cumplió su sueño de décadas al dejar inaugurado oficialmente ayer el Polideportivo Natividad del Señor (Cárcova 2340).
Un espacio destinado a la inclusión social a través del deporte y un centro de excelencia deportiva que aspira a impulsar talentos en diferentes disciplinas.
La convocatoria reunió al gobernador Antonio Bonfatti, la intendenta Mónica Fein y gran parte de la clase política.
Pero las miradas y los autógrafos fueron para el técnico de la Selección Argentina de Fútbol, Gerardo “Tata” Martino y los jugadores de Newell’s Old Boys Maxi Rodríguez, Nacho Scocco y Oscar Ustari.
El polideportivo de la Fundación de la Cruzada del Espíritu Santo abarca las actividades deportivas del Colegio Natividad del Señor y La Esperanza en sus niveles primario, secundario y terciario.
Y si bien surgió con esta idea, se amplió al resto de la comunidad.
La inclusión social y la contención de la comunidad a través del deporte, la cultura y el arte serán la fuerte apuesta.
Por eso, las actividades programadas se desarrollarán de 18 a 22 con un equipo de 15 profesores que atenderán las necesidades de la zona y con una carga horaria a cargo de la provincia.
“No lo soñé tan grande.
Tenemos 5 grupos para trabajar en simultáneo.
Hay espacio para el deporte y el arte.
Habrá intercolegiales.
Estoy recontento”, admitió el carismático sacerdote de Sri Lanka cuando ya había finalizado el acto protocolar y en el gran salón quedaban los colaboradores y voluntarios de la Cruzada del Espíritu Santo.
Los ecos de la visita del “Tata” Martino quedaron en el aire.
Y algunos ya hablan de una posible visita de toda la Selección Argentina, junto al DT, para fomentar el deporte en este lugar del noroeste rosarino.
Ignacio parece visualizar imágenes que se le vienen a la mente.
“Cuando quería comprar los terrenos, nunca pensé que iba a lograr todo esto.
Pensábamos adquirir tres o cuatro lotes y con eso mantener y hacer el gimnasio.
Antes los chicos hacían gimnasia en la calle o en clubes.
Los padres del colegio (Natividad del Señor), en un 98 por ciento pagaron la cuota fielmente.
Me entusiasmé para comprar con el apoyo de la comunidad.
Empezamos a mejorar el terreno y despacito empezamos a proyectar la obra con un tinglado y después con polladas y rifas hicimos un fondo hasta que surgió la posibilidad de hacerlo con una empresa constructora”, recordó el religioso.
En medio de los festejos, los chicos correteaban dentro de la flamante e inmensa estructura con diversos sectores:
Baños, duchas, vestuario, salas y espacios multipropósito, como un aula hecha con aportes del Banco de Santa Fe.
Una inversión de 12 millones de pesos financiados con donaciones y aportes privados, de los cuales 2,5 millones los sumó la provincia.
Además el gobierno santafesino aportó profesores de educación física.
El carismático sacerdote de barrio Rucci, Ignacio Peries,
La Ciudad:
“Si unificamos fuerzas, sin banderas, vamos a lograr mayor seguridad”
El padre Ignacio pidió que se conforme una mesa con todos los actores sociales para abordar la problemática.
El carismático sacerdote de barrio Rucci inauguró un polideportivo.
El padre Ignacio fue el anfitrión que le mostró ayer al gobernador las distintas aulas y espacios que tiene el nuevo polideportivo.
La Capital:
El carismático sacerdote de barrio Rucci, Ignacio Peries, propuso ayer a la clase política, las instituciones, entidades intermedias y la propia Iglesia formar una gran mesa para armar un proyecto común que aborde en problema de la inseguridad ciudadana.
“Todos los políticos se tienen que poner firmes y decir:
«Estamos para servir al pueblo»”, remarcó.
Distendido y sonriente, terminó de saludar a todos sus colaboradores e invitados que asistieron ayer a la inauguración del Polideportivo Natividad del Señor y se puso en un rincón de la flamante infraestructura a dialogar con La Capital.
En la charla surgieron temas como la droga, la violencia y la inseguridad.
—¿Se está perdiendo la batalla contra la droga?
—No. Muchísimos chicos del barrio y de Rosario se han recuperado de la droga.
Hoy estuvieron dos de ellos acá, que vinieron a agradecer y a ayudar a muchos, como los ayudaron a ellos.
Muchas veces hay conflictos sentimentales, económicos, sociales, espirituales y familiares, y acá tenemos bastantes maneras de colaborar.
Les pedimos el compromiso de que dejen la droga para estar bien.
Creo que en Rosario hablamos de drogas, pero hay una juventud muy sana.
El jueves pasado había 3 mil chicos en una reunión con los jóvenes, y son sanos.
Y también estaban chicos que lograron salirse de las drogas y me dicen:
«Padre, hace 100 días que no me drogo».
Es decir, los que están confundidos necesitan ayuda.
Y se tiene que brindar en diversas formas.
—¿Le duele cuando se habla de Rosario como ciudad narco?
—No.
Es una realidad, hay que aceptarla.
Pero lo que pasa es que hay un mal manejo de todo.
No creo que toda la juventud esté perdida.
De Rosario nacen muchos deportistas, artistas, hay mucho talento.
Tampoco se puede hablar todo el tiempo de la droga y desplazar a los que están bien.
—¿Está de acuerdo con quienes sostienen que es injusto que a Rosario se la asocie siempre con la problemática del narcotráfico?
—Drogas existen en todo el país y en el mundo.
Hay países que están peor que nosotros.
Cuando se habla de que hay drogadictos, eso ensucia y hace mal a muchos jóvenes.
Se dice en general que toda la juventud está perdida y es drogadicta, y eso destruye y manipula a la juventud.
Me duele cuando se involucra a todos.
—Ahora la discusión es que a Rosario se le puso la etiqueta de la ciudad de la droga.
—Sí, pero lo que pasa es que todos los lugares tienen droga o problemas.
Creo que la gente no está hablando de drogas, está hablando de la inseguridad.
Cualquier delincuente que hace una macana, siempre la violencia se relaciona con la droga.
Más allá de que la gente hable de la droga, indirectamente quiere hablar de la inseguridad que tenemos.
—¿Se lo comentan los fieles?
—Hay mucha inseguridad.
Sí.
Lo que pasa es que para lograr la seguridad de todo el país, no sólo de Rosario, todos los partidos políticos tienen que pensar como un solo pueblo.
Lamentablemente esto en Argentina no existe.
Cada partido político quiere levantar su bandera.
Si se quiere lograr la seguridad de un país, no solo en Rosario; todas las fuerzas políticas se tienen que poner firmes y decir:
«Estamos para servir al pueblo», no a sus partidos.
Fueron elegidos por el pueblo para organizarlo, no importa si son justicialistas, socialistas, radicales.
Todos los políticos, si alguna vez unifican sus fuerzas para decir somos del pueblo, sin banderas, seguramente habrá más seguridad.
Es la única forma, tienen que combinar esfuerzos.
—Ahora están todos en campaña.
¿Les sugeriría que se sentaran en una mesa todos juntos?
—Creo que todos se tienen que sentar y hablar, y decir:
“Mirá, pensemos en el pueblo”.
Creo que lo más importante es que todos tengan un proyecto conjunto, no separados.
Que digan “nosotros nos hacemos cargo” como dirigente políticos.
Tienen que pensar que el pueblo los eligió como dirigentes.
—¿Cambió mucho barrio Rucci desde que llegó aquí?
—No sólo Rucci, todo el país, toda la ciudad.
Gracias a Dios la presencia de Gendarmería cambió mucho y no se fue de la ciudad, están trabajando.
La policía también está en la calle.
Que trabajen en conjunto está muy bien.
Acá se tiene que trabajar juntos:
La Iglesia, los políticos, gendarmes, policía, todos.
—¿Le parece que se podría armar una mesa conjunta entre todos los sectores?
—Hay que hacer un proyecto conjunto en seguridad.
La Iglesia también.
—¿Usted participaría?
— Si me llaman, participo.
Pero no para que digan que Ignacio va y punto.
No.
Nosotros, el pueblo, responsables, dirigentes, políticos y religiosos, no sólo sacerdotes.
Creo que muchos políticos tienen ganas de hacerlo, pero nadie lo propone.
Mucha gente concurre para pedir paz, tranquilidad, salud.
Este año vamos a rezar para que todos los esfuerzos político-religiosos sean para ponernos firmes y pedir un proyecto de seguridad para el pueblo de Dios.
Y también espero a los enfermos, que lo viven profundamente para pedir a Dios.
Ojalá Dios los ayude a todos.
Fuente de investigación
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