Una serie de consejos para no Enfermarnos – Alimentos como vehículos de Parásitos

PREVENCIÓN

Alimentos como vehículos de parásitos

Los alimentos y el agua son potenciales portadores de parásitos que pueden infectar al hombre.

Un especialista de la UNL brindó una serie de consejos para no enfermarse.

Aún comprando en lugares seguros, a veces, los alimentos pueden contaminarse por la presencia de cucarachas y moscas, que actúan como vectores que transportan a los parásitos.

Se estima que existen más de 70 especies de parásitos que se pueden transmitir a través de los alimentos y el agua,

Un problema que provoca gran preocupación en el sistema de salud.

César Gutiérrez, de la Cátedra de Parasitología y Micología de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB) de la UNL, explicó que generalmente se piensa en bacterias o virus cuando se habla de enfermedades transmitidas por alimentos o el agua, pero muy pocas veces en los parásitos.

Vehículo de transmisión:

Los parásitos transmitidos por los alimentos se encuentran sobre todo en vegetales y frutas frescas de consumo directo que se han contaminado a través del medio ambiente, por contaminación fecal de origen humano y animal.

“La presencia de parásitos en los vegetales y frutas, acotó Gutiérrez, están asociados principalmente a malas prácticas de producción, como el uso de agua para el riego, que puede estar contaminada con materia fecal humana de efluentes ilegales o cuando se producen crecidas que arrastran heces de todo tipo de animales.

El empleo como fertilizantes de desechos biológicos sólidos (como las excretas) sin tratamiento, o con un tratamiento inapropiado no es una práctica común, pero se realiza”, lamentó.

“En ocasiones, los alimentos pueden contaminarse a través de artrópodos, como las cucarachas y las moscas, que actúan como vectores mecánicos transportando parásitos que al ser depositados en los alimentos los contaminan.

Entre la contaminación parasitaria de origen fecal de mayor importancia médica, podemos mencionar Entamoeba histolytica, Giardia intestinalis, Cryptosporidium sp”, enumeró.

Pero también existe otra manera de infección:

Cuando los alimentos mismos son los vehículos de los parásitos.

Es el caso de las carnes:

“Puede suceder que el parásito ha infectado al animal y al comer su carne cruda, semicocida o ahumada nos puede enfermar.

El riesgo es mayor para aquellos que ingieren este tipo de carne sin los controles bromatológicos adecuados.

En estas infecciones destacan por su importancia Taenia solium, Taenia saginata, Toxoplasma gondii y larvas de Trichinella spp.”, añadió.

Agua:

Por otra parte, el agua también puede ser un vehículo para la transmisión de la mayoría de estos parásitos.

Por tal motivo, cuando el agua de consumo humano o la de recreación se contaminan con heces, tanto humanas como de animales, se vuelve potencialmente peligrosa y puede causar problemas de salud, aseveró Gutiérrez.

“En cualquier caso, al consumir el alimento o agua contaminada con parásitos, éstos ingresan por el sistema digestivo.

El lugar donde el parásito se desarrollará es, para la mayoría de los casos, la luz intestinal.

Sin embargo, hay otros que atraviesan esta barrera natural, ingresan a través del epitelio intestinal y vía circulación sanguínea se alojan en algún órgano de nuestro cuerpo.

En consecuencia, sus efectos nocivos también varían, desde incómodas gastroenteritis hasta patologías crónicas, pudiendo, además, generar alteraciones en el proceso nutritivo de los infectados”, informó el profesor.

La Organización Mundial de la Salud (OMS):

Considera a las infecciones parasitarias principales causas de morbilidad,

Estrechamente ligada a la pobreza y relacionadas con inadecuada higiene personal y de los alimentos crudos,

Falta de servicios sanitarios,

Falta de provisión de agua potable y contaminación fecal del ambiente.

Estas infecciones afectan a personas de todas las edades,

Pero la sufren principalmente los niños, a quienes les causa trastornos en el crecimiento y desarrollo.

Gutiérrez añadió que a esa situación se suma la gran resistencia alcanzada por muchas de las formas parasitarias,

Responsables de transmitir la infección.

“Por ejemplo:

Giardia lamblia, un parásito protozoo común en nuestro medio, posee quistes resistentes a las condiciones ambientales.

Son tan resistentes que incluso pueden sobrevivir a las concentraciones de cloro que normalmente se utilizan para potabilizar el agua.

El enfermarnos con esa agua depende de cuánto consumamos y de la susceptibilidad de nuestro cuerpo”, comentó.

Según Gutiérrez, el verano es la época en la que hay una mayor propensión a las parasitosis.

“Muchas de ellas tienen que ver con lo estival, ya que se producen por el consumo de aguas no seguras, por el desapego a las normas de higiene personal

Por el mismo hecho de bañarse en playas no habilitadas, que pueden estar contaminadas”, detalló.

Cómo prevenir:

Gutiérrez aseguró que entonces todos los alimentos que forman parte de la pirámide alimenticia pueden potencialmente ser vehículos de transmisión de parásitos a la especie humana:

Desde el agua, las frutas y las verduras, los productos cárnicos y los pescados.

En este sentido, la mejor forma de prevenir los parásitos es aplicar medidas de prevención e incidir en la:

Higiene colectiva y personal.

“Entre las medidas de prevención se pueden citar la provisión de agua potable para comida, bebida y riego de hortalizas y frutas;

Disposición adecuada de las excretas;

Evitar la utilización de heces humanas y animales como abono, así como el uso de aguas residuales.

También es importante la educación sanitaria a la comunidad;

El control de vectores y basurales y establecer sistemas de vigilancia epidemiológica de las enfermedades transmitidas por alimentos”, continuó.

Por último, Gutiérrez manifestó que para los consumidores es importante el buen lavado de manos, lavar y/o pelar vegetales y frutas antes de comer,

Emplear sólo agua potable para lavar y preparar verduras,

Ingerir agua potable,

Evitar consumir carnes crudas,

Poco cocidas o no cocinadas recientemente,

Incluyendo salazones,

Ahumado,

Evitar radicalmente la ingesta de pescado crudo o poco cocinado en restaurantes si no existe la certeza de los controles bromatológicos adecuados.

El Litoral

Prensa UNL

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