Un Mundo Impregnado de Divinidad – Carmen Santiago

UN MUNDO IMPREGNADO DE DIVINIDAD

Para cada quien, el mundo es como se percibe.

Para el caracol, no existe el sonido.

Para los peces que moran en las profundidades de los océanos, no existe la luz solar.

Para nosotros, la percepción está condicionada por lo captado por los cinco sentidos y la mente.

Siempre me pregunto:

¿Qué más tendrá el Universo que no captamos?

¿Tendremos otros sentidos sin desarrollar?

Cuando penetramos los mundos internos a través de la meditación, el pensamiento reflexivo, el silencio, el estudio, aparecen nuevas realidades que no son captadas cuando estamos enfocados en la vida externa y su cotidianidad.

Da la sensación que el mundo se expande, pero lo que en realidad se expande es nuestra percepción de la realidad.

Expandir la percepción siempre conlleva una expansión de conciencia.

Es como ponerse unos lentes nuevos y descubrir lo que siempre estuvo presente pero que no existía para nosotros porque no se captaba.

Expandir la conciencia es ver por primera vez un mundo que está impregnado de divinidad, es descubrir la belleza y el esplendor de la existencia.

Expandir la conciencia es llenar de divinidad esas partes de uno mismo que quedaron como desconectadas de su fuente y se perciben opacas porque no vemos su luz interna.

Expandir la conciencia es expandir la percepción de manera que ésta incluya esa dimensión que llamamos el Reino de los Cielos.

Cada uno de nosotros tiene un pedacito de ese Reino como parte de su naturaleza primordial; está en el alma de cada quien.

De la misma manera que los rayos del sol esperan a que les abramos las ventanas y las puertas para poder entrar en nuestras casas y llenarlas de luz, el alma, que es nuestro sol interno, espera igual.

Cuando percibimos Su luz, la luz entra y nos ilumina.

La mente humana tiene el poder de calificar la vida, y lo bueno y lo malo son calificaciones humanas que han llegado a un grado tal de independencia que parecen caminar por su cuenta, lejos de su creador.

Es importante comprender el poder tan grande que tenemos al percibir la vida, porque se exterioriza lo percibido.

La exteriorización de la Jerarquía y el consiguiente establecimiento de una nueva forma de vida en la Tierra que refleje la realidad interna dependen, en gran medida, de la percepción de esa realidad por parte de la conciencia humana.

Así mismo, cuando un suficiente número de los hijos de la Tierra vivan como almas conscientes encarnadas, su luz iluminará este mundo.

Los Maestros podrán aparecer en la escena mundial y nuestra civilización expresará lo divino en todas las áreas del quehacer humano.

Cada vez que logras ver la divinidad en lo que te rodea, estás uniendo el Cielo y la Tierra.

Cada vez que puedes ver, detrás de los defectos, las virtudes del alma humana, estás impulsando su exteriorización.

Cuando los defectos de algún familiar o amigo te perturben, enfócate en sus virtudes, ellas saldrán a darte el encuentro.

La vida se hace más armoniosa y bella si percibimos lo divino que está en todas partes.

Que el mundo no te convenza de su aparente falta de luz.

Todo es Divino.

Cada suceso que ocurre de alguna manera nos trae una enseñanza, la lección que necesitamos en ese momento de nuestra evolución.

Acepta lo que te toca y da lo mejor de ti.

La vida te lo devuelve multiplicado.

Hay una oración que puede servirte cuando te sientas descorazonado, triste, con temor o rabia.

La escribió el Maestro Omraam Mikhael Aivanhov.

A mí me ayuda mucho.

Te la ofrezco:

“Señor, amo tu sabiduría, tengo fe en tu amor y confío en tu Poder.”

Cuando alabas al Creador, admirando su creación, invocas Su Presencia.

Recuerdo cuando mi papá me mostraba una rosa y me decía que nadie, sólo Dios, podía fabricar la sutileza de sus pétalos, que con toda la tecnología y la ciencia no podíamos hacer tal prodigio.

Son cosas que se quedan grabadas en el alma, semillitas que siembran nuestros padres y con el tiempo germinan.

Nuestro Padre Celestial ha colocado en nuestro interior semillas que al germinar harán de cada uno de nosotros una divinidad.

Preparar las condiciones para que germinen es nuestra tarea y la confianza en Su Amor, Su Sabiduría y Su Poder nos ayudan.

¿Qué es lo que hace que se abra una flor, que crezca un árbol, que germine una semilla, que un bebé se desarrolle en el vientre de su madre?

Es el Poder de Dios.

Y ese mismo Poder hará germinar las semillas que hay en ti.

Cuando te asalten las dudas, cuando creas que todo está perdido, observa el Poder de Dios en la naturaleza y recuerda que ese mismo Poder está dentro de ti.

Todo es Divino.

Tú también.

Siempre desde el alma,

Carmen Santiago
[email protected]

 

 

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1 comentario en Un Mundo Impregnado de Divinidad – Carmen Santiago

  1. En los últimos tiempos y como apoyo a nuestro cambio dimensional, un grupo de Essassanis que habitan en una banda de tiempo que se correspondería con nuestro futuro, han venido a asesorarnos en la forma cómo creamos nuestra realidad. Como estos amorosos seres se encuentran pasando de 4D a 5D, pueden compartir ahora su experiencia con nosotros.

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