Tengo autoridad para Atar y Desatar – Bernardo Stamateas – 2/2

Donde Dios te mande en estos días, vos festejá.

¿Sos de festejar? ¿Cómo festejas vos?, ¿cómo se festeja algo lindo? Festéjalo; que se muestre, que se exprese; vamos a celebrar esta noche, que cambiaremos las atmósferas negativas, y seremos autoridad donde estemos. Todo lo que hoy celebro me traerá un mañana mejor. Jesús estaba en la cruz y en las seis horas que estuvo clavado, él dijo siete palabras: Primero, perdónalos; después le dijo: «madre, he ahí tu hijo; hijo he ahí tu madre»; después gritó: «¿por qué me has desamparado?» …¿por qué dijo Jesús todas esas palabras? Vean lo que me dijo el Espíritu Santo: que Él estaba preparando la atmósfera de la resurrección; él estaba cerrando todo: «Te perdono. Juancito, cuídame a mamá; mamá, ahí tenés a Juancito», Él estaba cerrando todo. Y el Señor me dijo: «cuando te claven en la cruz, vos prepará la atmósfera, porque en setenta y dos horas volverás a resucitar otra vez.» Yo no sé si viniste medio clavado, pero hoy te digo que celebres la presencia, porque en tres días volverás a salir de la tumba.

Decí: «voy a celebrar, porque las fiestas que yo hago nadie las puede hacer.»

Soy único, tengo sueños únicos, bendiciones únicas, …celebración única

5) «Fuerzas únicas»

¿Sabés que Dios te da fuerzas únicas para vencer tu problema, y que esas fuerzas que Dios diseñó no las tiene nadie, están dentro tuyo? Dios te bautiza en fuego para que quemes la palabra, queme los papeles, y quemes todo lo que te han dicho que no sirve. Porque Dios nos ha diseñado para tener fuerzas extraordinarias. Un día Jesús le dijo a setenta: «de dos en dos; vayan a este pueblo y digan: paza las casas; y prepárenme el camino.» Durante años nos enseñaron que los cristianos teníamos que ir donde Dios estaba, pero la Biblia dice que tenemos que ir donde Dios no está; porque los setenta fueron donde Jesús nunca había ido para preparar la venida del Señor. Nosotros no vamos donde están los cristianos, donde te oran y te imponen las manos; vamos donde nos ponen test, porque ahí no está Dios, pero le estamos preparando el camino al Señor. Dios te va a mandar a lugares perversos, Dios te va a poner en lugares donde no reina el Espíritu Santo; pero vos vas a estar ahí con las fuerzas de Dios y vas a decir: «Dios no está acá, pero yo lo he traído.»

«Yo me voy de este trabajo», dicen algunas personas, «porque acá no hay ningún cristiano» …¡no! ¿qué querés, ir donde hay cristianos, para que sufras como un condenado? Ahí te quedas. «Pero acá insultan, maltratan, maldicen y hacen macumbas», …¡ahí te quedas! El Señor les dijo: «vayan; yo les doy fuerzas para hacer que el diablo caiga como un rayo; prepárenme el camino que voy detrás de ustedes.» Dios te va a dar fuerzas que nadie jamás ha tenido, las ha diseñado con tu nombre. Dios hace ropa a medida, y Él es un modisto de primer nivel; todo lo que Dios diseña para nosotros no hay nadie en toda la tierra, de toda la historia, de los miles y miles de años de historia de la humanidad, que tenga lo que vos tenés. Ojala se te revele esto: somos únicos, únicos, únicos… ese aplauso es único, esa celebración es única, ese gozo es único, esa voz es única, esa victoria es única, esa bendición es única. No hay nadie, nadie, nadie como vos… ¡sos único!

6) «El trato de Dios hacia mí es único»

¿Cuántas veces escuchamos testimonios y queremos que nos pase lo mismo? Y Dios te dice: «no, a vos te voy a tratar de manera única.» Por eso a ese muchacho que estaba ahí, Dios le dijo: «correte que viene un auto», y el auto pasó y él se corrió. A otro, Dios le mandará una rata que pase, a otro le tirará una moneda y correrá detrás de la moneda.

Vos tenés que perfeccionar tu trato con Dios; es único.

Había un pastor que oraba: «Señor, yo quiero que me trates como no tratás a nadie.» Y el Espíritu Santo le dijo: «yo te voy a tratar como a nadie jamás: quiero que nos conozcamos bien, y vas a hacer lo que te digo.» Y el pastor le dijo: «sí Señor; yo voy a hacer lo que me digas.» Llamó alguien a su oficina, y le dice: «pastor, yo soy una líder de su iglesia; mi marido no es cristiano, hace veinte años que estoy orando por él, y lo convencí para que usted venga a cenar a casa; por favor pastor… porque mi marido es un loco; no quiere saber nada con la iglesia; «los pastores esos que te sacan la plata…» pero lo convencí, por favor.» «Ahí estaré», le dice el pastor. Jessie Duplanti, es el mismo pastor que conté antes. Fue a cenar, y la mujer le sirve un caldo; lo prueba… era feo… parecía agua de cloaca; y el Espíritu Santo le dice: «decile que este caldo es feo, que no lo come ni el diablo de lo asqueroso que es», y él sintió eso ahí… y dijo: «noooo, reprendo al diablo; ¿cómo le voy a decir eso a la mujer?

Vine para ganar al marido; si yo le digo eso, este hombre -que es medio bruto- me va a romper la cara.» Volvió a tomar; pero era tan feo, y dice que el marido de la mujer lo miraba, y le dice: «así que usted es el pastor», «sí», «coma el guiso, todo» Claaaro… y lo miraba. Y el Espíritu Santo le decía: «decile que es feo», y el hombre lo mira y le dice: «¿qué le parece el guiso de mi esposa?», y el pastor lo mira y le dice: «es una basura, es asqueroso.» La mujer que servía estaba mal; veinte años que había orado por el marido; «…y le voy a decir algo más que tengo en mi corazón: (le dice el pastor), ni el diablo lo comerá de lo feo que es», y el marido tiró la cuchara, se puso de pie, se paró medio bruto: «¿qué es lo que dijo? ¿que es una porquería…? Viste -dice el marido- yo te lo dije vieja, que era una porquería este guiso.» El domingo volvió a ir a su iglesia… «¿Sabe?, usted es el primer pastor sincero, que le escucho decir la verdad» …¡y se entregó al Señor a la otra reunión! ¡Se convirtió gracias al guiso feo! La mujer le dijo: «pastor, cuando usted dijo eso, yo pensé que mi marido me iba a matar; pero después además se pararon mis hijos y me dijeron: «mamá, es una porquería; nunca te lo dijimos» …¡¡gracias al guiso feo se convirtió!!

Ahora cuando salgas de acá y pruebes una porquería, no digas: «es porquería», no; porque es como Dios lo trató a él. Yo quiero decirte que Dios va a darte un trato único. Cuando vos lees en la Biblia, vos lees de gente que Dios le dice: «¡levántate!», y vos decís: «me levanto…», y a otro le dice: «siéntate», «…ah, me siento»; y a otro que le dice: «¡corre!»; y a otro que le dice: «ve para atrás»; y a otro que le dice: «vuela», y a otro que le dice: «escóndete.» Y vos decís: «¿qué hago?, ¿me escondo, corro, voy, vengo… ? ¿¡Qué hago!? A uno le dice que dé vuelta, a otro le dice ‘está quieto y conoce que yo soy Dios’; al otro le dice que grite, y al otro le dice que murmulle… ¿qué hago?» Aprendé que Dios te va a tratar de manera única, y Dios te va a hablar como a nadie. Ese es tu trato con Papá; disfrútalo, es la presencia del Señor. ¡Gloria a Dios! ¡Gracias Jesús!

7) «Tengo poder y autoridad para atar y desatar»

¿Sabías que tenés autoridad para atar y desatar? Jesús dijo: «toda autoridad me ha sido dada; te la doy para atar: todo lo que atamos en la tierra se ata en el cielo, y lo que desatamos en la tierra se desata en el cielo.» El diablo tiene autoridad sobre la tierra, pero no tiene autoridad sobre el cielo; nosotros tenemos autoridad en dos lugares: en la tierra y en el cielo. Te voy a decir algo que no nos va a gustar, pero te lo tengo que decir sin anestesia: muchas de las cosas que me pasan es porque yo me até sólo; Dios no me va a desatar de lo que yo me até. «Padre ayúdame», y Dios dice: «no, no, no; te ataste solito; solito te desatas; tonto, solito te ataste.» «Ay Padre, prospérame…», «No, no, no, vos te ataste -‘que voy a hacer, soy un pobre miserable…’-desátate vos; vos te ataste con esa palabra, yo no te voy a desatar.» Porque Dios nos dio a nosotros autoridad para desatarnos. Tenemos autoridad para desatarnos de los pensamientos y de las emociones. Cuando viene un pensamiento que te lastima… «ato ese pensamiento y lo tiro al abismo en el nombre del Señor.» Vos tenés autoridad para atar; y cuando Dios te dice que ates, atá; y lo que ato, lo dejo atado, no lo desato a los dos minutos. ¿Viste que hay gente que dice: «ato al diablo» y al ratito lo vuelven a desatar? Lo tienen que volver atar: «…y ahora te ato de vuelta.» «…Pero el diablo me está dando con todo…» y ahí lo desataste; y ahí lo volvés a atar; el diablo dice: «¡no me vuelvas loco! ¡Atame o desatame!» ¡Atalo y déjalo atado!

¿Sabías que Dios te ha dado todas las bendiciones? Están dentro nuestro. ¿Sabías que hay fuerza, energía, valor, seguridad, sabiduría, amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza…? ¿Sabías que está todo dentro? Y vos le decís: «Padre, dame amor» y Dios dice: «ya te di; desatalo»; «Padre, ayudame a controlar mi carácter feo…», «ya te lo di -yo te di dominio propio-, desátalo vos» …¡lo tenés que desatar! «Desato mi visión, desato el fuego, desato la seguridad»; ya está dentro, sólo está esperando que alguien lo desate. Lo malo lo atamos; lo bueno lo desatamos; y todo lo que atamos acá, se ata allá; y lo que desatamos acá, se desata allá. Dios trabaja con nosotros.

Decí: «tengo autoridad que no tiene nadie para atar y desatar.

Tenemos autoridad sobre las emociones y sobre los pensamientos. Cuando te venga la tristeza, atala: «ato mi tristeza en el nombre de Jesús», la amarrás. ¿Sabés qué quiere decir atar? Es un término militar; sacá el militar espiritual que tenés dentro: «ato esa emoción.» Cuando te da vergüenza, no digas: «soy vergonzosa…» «¡ato esa vergüenza en el nombre del Señor, y desato la osadía que Dios me dio!» y te mandás; y después a los diez minutos decís: «es que yo soy muy tímida…» y vos misma te volvés a atar, y lo amarrás; y desatás las cosas buenas. Nuestra pelea no es con la gente, es con los demonios que inspiran a la gente a hacer lo malo; y tenemos autoridad para atar eso. Cuando vos vayas a un lugar donde hay perturbación diabólica, decí: «ato todo espíritu de pelea de este lugar; ato todo espíritu de muerte de este lugar; ato todo espíritu de secuestro de esta avenida; te ato en el nombre del Señor.» Yo tengo autoridad sobre todo principado y potestad, gobernador de las tinieblas y huestes de maldad. Te estoy enseñando a ejercer tu autoridad: lo atás.

Nunca tenés que atar ‘pensando’, porque el diablo no lee la mente: te tiene que oír; es tan tonto que no lee la mente; te tiene que oír. «Amarro todo espíritu de perturbación; amarro todo espíritu de pelea; te amarro en el nombre de Jesús; y te quedas quieto; yo tengo autoridad, y yo en este lugar desato la bendición, desato el éxito.» Tenemos poder para atar cosas: «me ato al auto», ¿cuántos no tienen auto? Atalo; la casa, atala; mirala y atala. Tenemos autoridad para atar cosas; tenemos autoridad para atar nuestra descendencia. La Biblia dice: «escoge entre la vida y la muerte, pero escoge la vida, para que vivas tú y tus hijos»; atá a tus hijos. Atá a tus hijos al Reino; cuando presentamos a los bebés no hacemos un rito, los atamos; están atados, y declaramos que nadie los desata; los atamos al Señor. Atá a tus hijos a la victoria, mirá hoy a los ojos a tu esposa, a tu esposo, y decile: «te ato a la bendición», en vez de echarle la culpa de lo que te pasa: «te ato a la victoria en el nombre del Señor.» Gracias Jesús. Tenemos autoridad para atar las bendiciones.

Dice que había una mujer que estaba jorobada, y estaba en la sinagoga; lo único que hacía esta mujer era mirar el piso, porque Satanás la había atado durante dieciocho años. Y dice la Biblia -esta es la última vez que Jesús pisa una sinagoga-, que entra a la sinagoga y ve a la mujer escondida con el grupo de mujeres, jorobada; la llama y la pone en el medio. Y los mira a los religiosos, que ya estaban discutiendo sobre cómo la va a sanar el día sábado -porque ‘no corresponde’- y les dice: «ustedes, cuando se les cae un burro a un pozo, ¿no lo sacan? Sea sábado o lunes, el día que sea, lo sacan; y a ésta mujer que el diablo la ató dieciocho años…» no sabía cómo desatarse la mujer; no sabía porque no le habían enseñado en la sinagoga. Hoy yo sé que hay gente cargada, atada por el diablo; pero hoy yo te voy a enseñar que te desates vos solito. Y dice que Jesús la llama y le dice: «mujer, -le puso las manos sobre su cuerpo- eres libre», y la enderezó. Dios te va a ensanchar la visión, Dios te va a desatar de toda visión de tus propios pasos, para que veas a lo largo y a lo ancho; Dios te va a desatar de los lugares donde los religiosos te ataron; Dios te va a desatar del dolor del cuerpo que el enemigo ha soltado sobre tu vida. Y dice que la mujer quedó libre y empezó a celebrar.

Tenemos autoridad; y hoy nos vamos a preparar, porque vas a desatarte de los pensamientos de miseria, te vas a desatar de las maldiciones. Cuando a mí alguien me maldice, yo digo: «yo a eso no me ato, yo me ato a la palabra de Dios», y esa maldición se pudre; no necesito correr… «¡ah; me maldijeron!» No, no, no. «No recibo esas palabras»; pero si las palabras me levantan, me ato a esa palabra. Yo me ato a la palabra que hoy solté: que somos únicos; que Dios nos va a bendecir. Soy único, tengo sueños únicos, bendiciones únicas, fuerzas únicas; Dios me trata como a nadie; tengo una autoridad única, y tengo una manera de celebrar única. Somos todos distintos; pero ¿sabés qué nos ha unido? El mismo sueño de Dios. Lo único que tenemos en común todos es cumplirle el sueño a Papá: que toda la Argentina sea llena de su gloria; en eso somos iguales, sólo en eso.

Todo lo que celebramos se nos viene. Dios te va a empezar a mostrar las palabras de las que te tenés que desatar. Dios te va a mostrar las maldiciones que te han soltado, porque vienen ahora a tu mente, y vos decís: «me desato de eso.» Pérdidas del pasado que te han traído melancolía, tenés autoridad; desatate. Desatate de las cargas que te han molestado; desatate de los pensamientos y de los sentimientos que golpean tu mente, y decile a esa vergüenza, a esa culpa, a ese suicidio: «te ato en el nombre de Jesús.» Los espíritu del enemigo que se soltaron del infierno para asustarte y amenazarte: «te ato espíritu… te atamos en el nombre del Señor.» Que se escuche ahora que atás a tus hijos al reino, que atás a tus padres al reino, que se escuche. Veo gente que se está levantando otra vez; veo gente que está dejando de mirar el piso; veo gente que se está enderezando.

 Atate a las bendiciones; atá la casa, el coche, atá el sueldo; que se escuche. Decile: «coche, yo te ato a mi vida en el nombre de Jesucristo»; llamá a las bendiciones que querés y atate a ellas; desatate de tus enemigos; desatate de la gente que te ha calumniado, y perdónalos; desatate de los miedos. Nos atamos a la bendición en esta noche. «Padre, nos atamos a tu presencia, nos atamos a la riqueza, nos atamos a la sanidad, nos atamos al espíritu sano, nos atamos a la gloria. Hoy desatamos los dones del Espíritu; hoy desatamos la unción para conquistar; hoy desatamos el valor; hoy desatamos el fuego del cielo; hoy desatamos la autoridad espiritual; desatamos las lenguas del Espíritu; desatamos el espíritu de valor. Gracias porque somos únicos; donde vayamos llevaremos bendición; sueños únicos, fuerzas únicas. Gracias por tu trato particular. Hoy declaramos victoria; atamos a Buenos Aires a ‘Presencia de Dios’ y nos atamos al espíritu de gozo. ¡Amén! ¡Celebramos que se vienen días de gloria!

¿Cuántos tenemos autoridad para atar y desatar? ¿Cuántos nos henos atado a las cosas buenas? Desatá todos los dones que Dios te ha dado, desátalos. Todas las bendiciones que Dios te ha dado desatalas. Y quiero terminar con un pasaje que marcó este ministerio. Primera Juan dice: «y si sabemos que Dios oye nuestras oraciones, podemos estar seguros que tenemos lo que ya pedimos.» Si Él me oye, Él me lo da, eso dice este pasaje: Él me oye, Él me lo da. O sea que lo que tenemos que lograr es que Dios nos oiga, porque entonces nos lo da. ¿Cómo logramos que Dios nos oiga?, ¿ayunando y orando, congregándose, llenos de amor, llenos de paz…? No. Si Dios me oye, Dios me lo da… ¿cómo hago que Dios me oiga? El versículo de arriba da la respuesta: si pedimos conforme a su voluntad, Él nos oye. Si Él me oye, Él me lo da. Si pido conforme a su voluntad, Él me oye. ¿Qué quiere decir pedir conforme a su voluntad? La palabra ‘voluntad’es ‘sueño.’ Si yo le pido a Dios por su sueño, Dios me oye; y si Dios me oye, Dios me lo da. Vamos a hacer algo muy poderoso en esta hora, y te lo vas a llevar hasta que Cristo venga: si vos le decís, «Señor, saname», Dios no te oye. Pero si vos unís tu necesidad al sueño de Dios, Dios sí te oye.

 «Saname Señor, porque voy a ganar cinco personas para vos» …y Dios te oye. «Señor, dame un coche», Dios no te oye. Pero si unís el coche al sueño de Dios -que es que la gente conozca a Jesús- «Señor, dame un coche, porque voy a traer veinte en el coche», ahí Dios te oye. Si vos le decís: «Señor, dame cien mil dólares», Dios no te oye. Pero si vos le decís: «dame cien mil dólares, porque voy a traer para el templo nuevo, para traer gente», Dios te oye. Uní tu necesidad al sueño de Dios: «dame la casa porque en esa casa voy a invitar gente que no te conoce; dame el coche porque voy a traer gente que no te conoce; saname porque voy a recorrer los barrios llevando tu Palabra; abrime los negocios porque le voy a hablar a la gente para que se conecte conmigo.» No importa cual sea tu necesidad, unila al sueño de Papá. Porque somos todos distintos, pero nos une su sueño; y nosotros hemos orado quince años con esta palabra rectora, y Dios nos ha bendecido: todo lo que hemos pedido, Dios nos lo ha dado. Porque hemos ligado todo a su sueño; y cuando pedís conforme a su sueño, Dios te oye; y si Dios te oye, Dios te lo da. Gracias Jesús. Decile: «Señor, yo voy a cumplir tu sueño, voy a hablar en tu nombre, voy a llevar un avivamiento donde vaya; y declaro que donde esté habrá bendición. Hoy me ato a tu sueño; me desato de lo malo y declaro bendición sobre mí y mis hijos, y por mil generaciones… ¡Amén!

Bernardo Stamateas

Si Ud. o algún familiar, conocido o amigo/a necesita ayuda, consejería, o un grupo de autoayuda gratuito, comuníquese al teléfono (+5411) 4923-0700 y solicite una entrevista con un coordinador. ¡Bendiciones!. PDD

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2 comentarios en Tengo autoridad para Atar y Desatar – Bernardo Stamateas – 2/2

  1. HOLA HE LLEGADO A TU SITIO BUSCANDO PAZ PARA MI CORAZON Y APRENDER A ATAR EN EL NOMBRE DE CRISTO JESUS. SI PUEDES ORAR POR MI HOGAR, MI FAMILIA, MI HIJA Y TODO MI ENTORNO LABORAR TE LO AGRADEZCO.
    GRACIAS PORQUE HE COMPRENDIDO CON FACILIDAD LA EXPLICACION EN ESTE ARTICULO.
    BENDICIONES.

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  2. Me encanto el articulo…. yo siento que nos da a todas las personas una oportunidad de poder tener bienestar emocional y entrar en contacto on Dios y nuestro Señor Jesucristo. Gracias por subir este tipo de informacion que como personas nos ayuda a crecer y a entender muchas cosas de la vida. 😀

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