Tenemos un Cuerpo Físico – Aprendamos a Cuidarlo – Nuestro Cuerpo – Nuestra Casa

Tenemos un cuerpo físico
Aprendamos a cuidarlo…

Tu tienes un cuerpo físico

¿Recuerdas?

Hoy vamos a utilizar ese envase para mejorar su contenido.

Menos filosofía y más acción.

Porque la vida, como tú, como el Universo, es una equilibrada combinación de todos esos factores.

Tu cuerpo es el instrumento

No el único, por supuesto, mediante el cual podrás intentar un camino de superación.

Por eso debes procurar mantenerlo en las mejores condiciones posibles.

Si fueses ejecutante de arpa, el arpa debe estar bien afinada.

Sabes de la importancia de una buena alimentación, sana, equilibrada, ni pesada ni «light».

Consúltalo con alguien que sepa acerca de nutrición y guíate por sus indicaciones.

También todo el día te informan acerca de lo fundamental que es el ejercicio físico para  ese estado de «bienestar» necesario para el estado de «biensentirse».

Ni la inercia y la pasividad, ni el correr, saltar y trotar hasta que duela.

Para eso hay otros especialistas que podrán asistirte en tu «puesta a punto» física en ese aspecto.

Tanto en la dieta como en el ejercicio corporal, lo fundamental es la paciencia, la perseverancia, el «paso a paso».

En algunas culturas, desde el nacimiento son habituados a manejar esos temas, por lo que se les hace más sencillo y natural.

El «paso a paso», la paciencia, la perseverancia, la continua superación, el progreso lento y sostenido, también valen para nuestro desarrollo en lo energético, cada vez con mejor conexión con el Universo.

Es la búsqueda de un premio cotidiano, no de un castigo.

Habrán días mejores y días peores.

Vamos a ver ahora algunas herramientas que pueden serte útiles para la labor de perfeccionamiento.

A otros les han servido, por lo que quizá, muy posiblemente, a ti también te servirán.

Tú decides, como siempre.

Al despertar:

No saltes de la cama mecánicamente.

Si usas reloj despertador, haz que suene cinco minutos antes de lo necesario, para utilizar esos cinco minutos en nada más ni nada menos que mejorar tu día.

Proponte, en primer lugar, que ese día será, para ti, un buen día:

Para disfrutarlo, para sentirte bien, para aprender algo nuevo de algún acontecimiento quizá no demasiado gratificante.

Proponte estar atento a las señales, a los murmullos con que el Universo,  con la amplitud con que me permito utilizar ese término,  te muestre lo que tiene para ofrecerte.

Inspira profundamente varias veces, soltando el aire con lentitud.

Imagina que con cada inspiración ingresa a todo tu cuerpo, a cada una de sus células, una corriente de energía.

Ilumina cada rinconcito de tu persona, aliméntalo con esa energía, y, especialmente, ilumina tu mente, tus ideas.

Evalúa rápidamente los problemas con los que ya sabes vas a tener que enfrentarte.

Y mantente calmo y sereno.

Ese nuevo día es un regalo que puedes usar más o menos mal, o más o menos bien.

Ya sabes que el Universo planificó algo para ti ese día (o, simplemente, que algunas cosas van a ocurrirte) y proponte obtener el mayor provecho posible de ello.

Al  levantarte:

Hay una práctica que algunos aseguran que da muy buenos resultados:

Produce un sonido, lo más largo posible.

Siente cómo va saliendo el aire por tu boca.

Escucha el sonido que estás produciendo.

Notarás que cada vez va saliendo más «fuerte y claro».

Hazlo donde no molestes a nadie, por supuesto.

Dedícale a este ejercicio un par de minutos.

Luego inspira profundamente y espira lentamente dos o tres veces.

Y sal a la vida cotidiana.

Durante el día:

A lo largo de la jornada, notarás que tu energía decae progresivamente.

Cuando tomes conciencia de que «te estás desinflando», carga nuevamente energía durante un par de minutos.

No tienes que ir a ninguna estación de servicio:

El Universo trae el combustible hasta ti.

Inspira y espira como te enseñé.

Repítelo unas cuantas veces, prestando atención a qué es lo que ocurre cuando el aire penetra en tus pulmones y, desde allí, llega a todo tu cuerpo.

Esto se llama «respiración conciente».

Cuando la apliques, vas a conocer una nueva forma de sentir que estás vivo.,

Por la noche:

Búscate un lugar en el que puedas estar en soledad por unos cinco o diez minutos.

Pon alguna música puramente instrumental, por ejemplo, de tipo danza ritual africana, sin voces.

O la que prefieras.

Tú y la música, nadie más.

Y comienza a mover todo tu cuerpo siguiendo el compás, teniendo puesta la menor cantidad posible de ropa, preferiblemente ninguna.

Trata de, con la música, elongar todos y cada uno de los músculos de tu cuerpo.

Ve liberando los excesos de energía (tensiones) y reacomodando la restante para repartirla uniformemente.

Irás percibiendo cómo hay zonas en las que se han producido «nudos» de energía que llegan a dolerte, y cuán placentero es disolverlos «desde dentro» con esos movimientos continuos, pensados, ordenados.

Al terminar, sentirás tu cuerpo blando, dócil, confortable.

Al acostarte:

Un repaso general a lo ocurrido durante el día.

Y un pedido de ayuda al Universo.

Tu cuerpo es hermoso, complejo, multifuncional.

Puede ser fuente de placer o fuente de dolor.

Como ya vas acostumbrándote a comprenderlo:

Tú decides.

A estas alturas de nuestro camino junto, pues seguramente vamos ascendiendo cada día, tus aspectos personales (cuerpo, alma, espíritu, mente, etc.) ya deberían haber sufrido cambios positivos que tú puedes percibir.

Si todavía no te parecen significativos, estás en un error.

Hemos caminado juntos un difícil camino y, si aún estamos juntos, es porque ya no eres el mismo que lo comenzó.

Aquella persona ya hubiera abandonado.

Nunca hubiese alcanzado este lugar de la ladera desde donde podemos contemplar la cima.

En cuestión de dos pasos más, intentaremos alcanzarla juntos.

O, al menos, llegar tan alto como podamos.

Ya podemos ayudarnos mutuamente, para que el triunfo tuyo se sume al mío y el mío se sume al tuyo.

Inspira profundamente, exhala el aire lentamente.

Y sonríe, para que el Universo entero sonría.

Tomemos conciencia que nuestro cuerpo, es nuestra casa…

Yo lo cuido y vos?’

De corazón a corazones

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