Final de otro Ciclo – Termina el 2015 – Julio Bevione

Final de otro ciclo.

Termina el 2015.

He comentado que me gustan los finales.

Primero, porque se que después de cada final llega un comienzo.

Los finales se aprovechan porque siempre nos dejan lo vivido, lo aprendido y lo que con el pasar del tiempo seguiremos descubriendo.

Porque aún cuando ponemos punto final, la vida pone puntos suspensivos hasta que recibamos todo lo que esas experiencias nos trajeron.

Y los principios me llenan de aire fresco, de una sensación esperanzadora de que siempre podemos volver a empezar.

Y que el pasado, lejos de pesar, se transforma en combustible para el próximo vuelo.

Así me siento en este momento del año.

Con una mano diciendo adiós y con la otra recibiendo lo que aún se mantiene invisible, pero se siente con abundancia.

De lo vivido, me queda el sabor ácido y dulce del cacao venezolano, la humedad tropical de Miami, al aire puro de Chicago, la historia de Boston y la brisa suave de las tardes en Los Angeles.

La amabilidad de la gente en Houston, en Maryland y de Medellín.

El ritmo de cada esquina en Santo Domingo y de cada calle en Puerto Rico.

Las conversaciones anónimas de las cafeterias de Buenos Aires y las voces siempre amables de los patagónicos.

El silencio de Sedona.

Qué mágico es Sedona…

Las memorias siempre coloridas de Guatemala, las nostalgia de los extranjeros en Panamá, y los panameños.

El corazón abierto de Guadalajara y el tango, que mantiene mi corazón abierto con solo escucharlo.

Los detalles de cada espacio de Montreal y cada minuto que pude respirar en Nueva York, que ya se siente a hogar.

El silencio de mi casa y la locura de las calles.

La disposición de cada organizador de nuestros encuentros y la confianza de cada persona que se acerca dispuesta a abrir su mente y su corazón.

Los desencuentros porque me dejaron la certeza de que todo tiene un tiempo, los errores por sus enseñanzas, y lo inesperado, que me mantiene alerta y despierto recordándome que la vida tiene sus planes y no siempre coincide con los míos.

Gracias por cada encuentro, cada abrazo y las miradas cómplices que me dieron compañía en esos días menos claros.

Por permitirme sentirnos cómplices con solo leernos.

Como en este momento.

¿Me sientes? A ti, gracias.

Y que el 2016 nos acerque aún más a nuestra verdad, para que cada día, lo que suceda, se parezca más a nosotros.

Julio Bevione <[email protected]>

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