Atrayendo la Buena Suerte – Testimonios – Bernardo Stamateas

«Si obedeces al Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre:

Bendito serás en la ciudad, y bendito en el campo.

Benditos serán el fruto de tu vientre, tus cosechas, las crías de tu ganado, los terneritos de tus manadas y los corderitos de tus rebaños.

Benditas serán tu canasta y tu mesa de amasar.

Bendito serás en el hogar, y bendito en el camino.

El Señor te concederá la victoria sobre tus enemigos.

Avanzarán contra ti en perfecta formación, pero huirán en desbandada.

El Señor bendecirá tus graneros, y todo el trabajo de tus manos.

El Señor tu Dios te bendecirá en la tierra que te ha dado.

El Señor te establecerá como su pueblo santo, conforme a su juramento, si cumples sus mandamientos y andas en sus caminos.

Todas las naciones de la tierra te respetarán al reconocerte como el pueblo del Señor.»

«Tira al mar a un hombre con suerte y saldrá con un pez en la boca.

Si un hombre con mala suerte vendiera paraguas dejaría de llover; si vendiera velas el sol no se iría, y se vendiera ataúdes la gente no se moriría.»

Hay personas que desde que se levantan las cosas le salen bien, en la pareja, en el trabajo, en la familia, en el estudio; pareciera que atraen todo lo bueno.

¿Y cuántos conocemos personas que desde que se levantan hasta que se acuestan todo les sale mal?

Pareciera que se levantaron ‘con el pie izquierdo’ y atraen todo lo malo.

 Suerte en la Biblia se llama bendición.

Cuando la gente dice «que tengas suerte» el lenguaje correcto es «que tengas bendición».

Cuando digo buena suerte a partir de ahora estaré hablando de bendición.

La Tierra está llena de bendición, porque cuando Dios la creó la bendijo.

La gente tiene bendición; todo está lleno de bendición.

Pero también la Tierra está llena de maldición.

Según este texto tenemos que elegir si vamos a atraer la bendición o buena suerte, ó la maldición o mala suerte.

¿Qué es tener buena suerte?

Es estar a la hora correcta, en el lugar correcto, con la gente correcta.

Eso es buena suerte.

Un chico está terminando el secundario y tiene que preparar un informe sobre el queso; va a la biblioteca y pregunta dónde están los libros sobre lácteos y quesos y lo mandan a tal estantería.

La bibliotecaria se equivocó y lo mandó donde estaban los libros de prestidigitación, de magia.

Por curiosidad el muchacho agarra un libro, empieza a leer y se transforma en uno de los mejores magos del mundo.

Él dice: «gracias a la bibliotecaria que se equivocó y me mandó a la estantería equivocada yo descubrí mi vocación potencial». Suerte…

Warren Buffett es uno de los hombres más ricos de la historia en todo el mundo.

Ese señor se fue a inscribir a la Universidad de Harvard; como no reunía todos los requisitos lo echaron y no pudo inscribirse.

Así que fue a la Universidad de Columbia, se inscribió, y uno de los profesores que tuvo se hizo amigo de él, fue su mentor.

Le enseñó cómo invertir dinero en la bolsa y se hizo multimillonario.

Warren Buffett dice: «gracias a que me rechazaron en Harvard yo descubrí los millones».

Un muchacho australiano que nunca había filmado una película, nadie lo había llamado, de pronto se va a presentar para un casting y el día anterior tres ladrones lo asaltan, le pegan y le desfiguran la cara.

Cuando se fue a presentar el productor lo ve y dice: «justo lo que estaba buscando… ¡un tipo rudo!»

Gracias a que le robaron y le lastimaron la cara Mel Gibson empezó su carrera como actor. Suerte…

El Dr. Alexander Fleming, descubridor de la penicilina, en 1920 estaba investigando una bacteria en el microscopio y sin darse cuenta cayó un poco de moho; eso contenía la sustancia que destruyó la bacteria.

Y así, de casualidad, descubrió la penicilina. Suerte…

En Inglaterra se investigó científicamente a la gente que tenía buena suerte y a la gente que tenía mala suerte.

¿Qué tenían esas personas para atraer la buena suerte y qué tenía otra gente para atraer la mala suerte?

Se descubrió que no pasa por ‘la pata de conejo’, no pasa por ‘tocar madera’ ni por tener una herradura; sino que pasa por algunas actitudes…

1) Aumentar las relaciones atrae la buena suerte

Son personas sociables, personas que coleccionan relaciones.

Porque cuanta más gente vos conoces más posibilidad tenés de capturar una bendición.

La gente con mala suerte se mueve siempre en el mismo círculo, pero a la gente con buena suerte le encanta conocer gente nueva y mantiene las relaciones.

Un señor estaba buscando la casa de sus sueños; fue a una inmobiliaria, fue a otra, fue a otra y no la encontró.

De pronto está paseando por otra ciudad y se acuerda que él tiene un amigo en ese lugar.

Lo va a visitar, se encuentran a tomar un café y le pregunta qué estaba haciendo por ese lugar.

«Vine a pasear, estuve buscando por todos lados la casa de mis sueños y no la encuentro».

Su amigo le responde: «yo tengo una inmobiliaria… ¿cómo es la casa de tus sueños?».

Y le contó cómo era… ¡y casualmente ese amigo tenía en venta la casa de sus sueños!

Es decir, la gente que atrae la bendición se relaciona con muchas personas.

No solamente eso, sino que tienen una actitud positiva y sonríen el doble que la gente que atrae la mala suerte.

Joseph Pulitzer era un señor húngaro muy pobre; cuando llegó a los Estados Unidos no tenía para comer; fue a jugar al ajedrez; jugaba con uno, jugaba con otro, y en una partida se hace amigo del contrincante, y ese señor le dice:

«¿usted a qué se dedica?», «No tengo trabajo…», «bueno, yo le voy a dar trabajo de cadete; yo soy dueño de un diario». Entró como cadete; luego empezó a escribir unos artículos, luego lo pusieron de jefe, luego compró acciones, ¡y luego compró la empresa!

Cuando aprendés a invertir tiempo en relaciones Dios te va a bendecir.

La gente que atrae la buena suerte disfruta conociendo gente.

Como esa chica que quería ser actriz y no conocía a nadie en Hollywood.

Un día estaba lloviendo en Nueva York, ella sale de su trabajo, toma un taxi y mientras está viajando para su casa un señor todo empapado por la lluvia llama ese taxi (ahí en algunos taxis se puede hacer taxi-compartido) y el taxista le dice: «señorita, ¿usted acepta compartir el taxi con este señor?», «por supuesto, está lloviendo mucho».

El hombre subió, se pusieron a hablar y resultó que este señor trabajaba en Hollywood.

Quedó tan agradecido por la actitud de la joven que le hizo un contacto y terminó siendo una de las mejores actrices de Hollywood.

Aprender a invertir tiempo en relaciones.

Otro señor estaba caminando, paseando, y de casualidad escucha una mujer gritar «¡Buffett, Buffett!» y él dijo: «¿será el millonario Warren Buffett…?».

Entonces se acercó a ver y efectivamente era.

Este señor le vendió trescientos millones de dólares de sus joyerías a Warren Buffett.

Dice la Biblia que uno puede a mil y dos pueden a diez mil.

Dios te va a conectar con el número dos que te va a traer diez mil bendiciones sobre tu vida.

Dios nos va a conectar caminando en el parque, distraídos, trabajando, de manera insólita, nos va a hacer las conexiones con gente que conoce a alguien, que conoce a alguien, que nos puede bendecir.

2) Tomar buenas decisiones, siguiendo la intuición, atrae la buena suerte

¿A cuántos de nosotros la voz de nuestra intuición alguna vez nos dijo algo, no le hicimos caso y nos fue mal?

¿Qué es la voz de la intuición?

Es… «sé que sé, pero no sé cómo lo sé, y tengo la certeza de que lo sé».

Cuando una persona le da más importancia a la voz de la intuición va a atraer la buena suerte.

Un psicólogo es invitado a dar una charla en un hotel por dos días; cuando llega se va a registrar para ingresar al hotel y la voz de su intuición le dice: «no le des la tarjeta de crédito a este hombre».

Entonces el empleado le dice: «señor, déme su número de tarjeta», «no, yo le voy a pagar cash, en efectivo».

Una semana después la gente que organizó el seminario lo llama al psicólogo y le dice: «usted cuando se inscribió en el hotel, ¿dio su número de tarjeta?», «no, yo pagué cash; ¿por qué me lo pregunta?», «porque ese conserje estafó a todo el mundo, ¡era un ladrón, nos robó, nos estafó, usó las tarjetas de todos los huéspedes!».

El tema que el psicólogo habló en ese hotel era «cómo detectar la mentira y el engaño».

Se descubrió que todo lo que aprendemos queda guardado dentro nuestro, y sale con la voz de la intuición.

¿Qué es la intuición entonces?

Es todo lo que aprendí consiente u inconscientemente, y que lo tengo dentro mío.

Si una mujer escuchase más la voz de la intuición no le volverían a pegar, porque a una mujer le pegaron una vez, le pegaron dos veces, y conoce un hombre y la voz de la intuición -que es lo que ella ya aprendió- le va a decir: «cuidado con éste, no te conviene, éste es un amarrete, este es un golpeador» o «a éste decile que sí».

Porque la voz de la intuición te va a guiar, o sea que la voz de la intuición es todo lo que vamos aprendiendo.

Jesús dijo que «de la abundancia del corazón habla la boca», del tesoro del corazón; ¿qué es lo que atesorás?, ¿atesorás rencor?, ¿atesorás miedos?, así será tu intuición.

Pero si llenamos nuestro espíritu con las promesas de Dios, cuando la voz interna nos hable nos va a hablar la voz poderosa del Señor.

Vos tenés que guardar en tu corazón las promesas, por eso tenés que leer la Palabra, escuchar mensajes de fe, tomar nota, llenar tu corazón, para que cuando te hable tu voz interior no sea la voz del miedo, sea la misma voz del Señor.

Algunas señales para que sepas cómo funcionar.

Por ejemplo, ¿cuántos estuvimos disfrutando una bendición y de pronto se cortó?

Eso significa que Dios te la va a multiplicar por seiscientos.

Cuando vos estés pasando un momento bueno y se te corte es porque viene una multiplicación; ¿de dónde lo saqué?, de las bodas de Canaán: estaban tomando vino y se cortó el vino, y Jesús multiplicó seiscientos litros de vino.

Entonces yo ya sé ahora, lo metí en mi espíritu, que cuando algo bueno se me seque, se me estanque, es porque Dios me lo va a multiplicar pronto.

¿Cuántos están pasando una tormenta?

¿Sabes qué significa una tormenta?

Que vas a bendecir a gente.

A Jesús se le levanta una tormenta en el barco y la reprende; y cuando llega al otro lado a la orilla sale un endemoniado que tenía cinco mil demonios y Jesús le dice: «demonio de legión, fuera» y el hombre quedó sano.

Yo ahora ya aprendí que cuando se me viene oposición es porque alguien en mi familia va a quedar sano, porque alguien en mi trabajo va a quedar liberado, porque a alguien se le van a ir los demonios, porque si yo veo oposición la voz de Dios me dice:

«Bernardo preparate para liberar a alguien».

Y si bendecís a alguien tenés que aguardar.

Cuando bendecís a alguien ¿sabés qué es lo que se viene?, una bendición más grande para vos.

Lo saqué de José, que estaba en la cárcel, le interpretó un sueño a un preso, el preso salió de la cárcel, habló con faraón y faraón lo llamó a José y lo metió a cargo de Egipto.

Cuando vos bendecís a alguien la voz interior te va a decir: «se viene una bendición grande sobre tu vida».

Tengo que llenar mi espíritu de las promesas de Dios.

¿Cuántos queremos atraer toda la buena suerte?

Porque la frase que más vas a escuchar en los próximos meses son: «qué suerte que tenés…» y vos le vas a decir: «esa suerte se llama bendición y es la mano de Dios sobre mi vida».

3) La gente que tiene expectativas positivas de futuro atrae la buena suerte

¿Cuántos esperamos que Noviembre sea peor que Octubre?

¿Y cuántos esperamos que Diciembre sea mejor que todo el año?

La gente que atrae la bendición está siempre esperando lo mejor.

Y no solamente lo mejor en cosas grandes sino lo mejor en cosas pequeñas.

Se hizo un test en Inglaterra, y la gente que atraía la buena suerte dio un puntaje alto a estas preguntas.

Vos ponele un puntaje de cero a cien:

– Alguien pronto te va a decir que sos inteligente

– Vas a pasar bien las vacaciones

– Te van a decir que sos más joven de lo que pareces

– Tendrás buenas relaciones en tu familia

– Mañana un buen amigo te va a visitar

– Vas a ser admirado por lo que lograste

¿Cuántos creen eso del mañana?

Entonces mañana vas a ser un hombre con buena suerte, porque estás esperando.

A la gente de mala suerte le dijeron: «vas a engordar mucho mañana» y lo creyeron; «vas a padecer insomnio» y lo creyeron; «te viene una depresión y te van a robar» y lo creyeron.

La gente que atrae las bendiciones es como David, que decía:

«Jehová es mi pastor, nada me faltará (mañana).

En lugares de pastos verdes me hará descansar (mañana); me guiará por justicia (mañana), me infundirá aliento (mañana), ungirá mi cabeza (mañana).

Porque si hoy Jehová es mi pastor, si él es hoy mi pastor, mañana estaré bendecido.

Cuando Pedro estaba en el barco y el barco se hundía, la misma agua que hundía el barco era la que lo iba a llevar al otro lado.

La misma crisis que te quiere lastimar, la misma crisis te va a llevar a la victoria.

Cuando Moisés llega al mar Rojo y lo perseguían los egipcios, le pregunta a Dios «¿qué hago?» y Dios le responde «golpeá», agarró su vara y golpeó el mar y el mar se abrió.

El mismo mar que no te dejaba pasar se hará un caminito para que cruces y llegues a la tierra de tu sueño.

Lo mismo que hoy te quiere lastimar terminará bendiciéndote en el nombre del Señor.

Jesús llega a un pueblo lleno de enfermos y sana a uno solo, los demás no fueron sanados.

Fue a otro pueblo, todos los enfermos lo seguían.

Jesús fue a otro pueblo y los enfermos lo seguían.

Jesús sanó a este enfermo y dice la Biblia que los demás se maravillaban y cuando llegaba otro pueblo sanaba a los demás.

Enseñanza:

Cuando Dios bendiga a alguien y vos te maravilles en el próximo pueblo te va a tocar a vos, porque cuando vos aprendés a celebrar lo bueno que Dios hace en otro, mañana Dios lo hará contigo.

Celebrá todo lo bueno que cayó sobre otros porque pronto te va a tocar a vos.

Somos como la luz de la aurora: pequeña al comienzo y grande después.

Vamos de gloria en gloria, de poder en poder y de éxito en éxito.

Se hizo otra investigación con dos grupos; uno de los grupos cada vez que se encendía una luz tenían que tocar rápido un botón, y le median la velocidad.

Al otro grupo se le dio la misma tarea, cuando se encendiese la luz tenían que tocar rápido el botón, pero se les dijo que ellos tenían que imaginarse que eran un ‘comando especial de velocidad extraordinaria’, y ese grupo funcionó mucho mejor.

Cuando se levantan las expectativas la gente sube el nivel.

Está comprobado que si un jefe espera mucho de vos vas a subir el nivel.

Por eso esta iglesia tiene tanto nivel, porque Dios siempre nos va a pedir más y nos vamos a superar.

A este grupo se le hizo imaginar que eran un comando especial; pero dice la Biblia que nosotros somos como un árbol plantado junto a corrientes de agua; la Biblia dice que somos como el monte de Dios que no se mueve; somos como las águilas que vuelan alto y somos como el búfalo, que nadie nos puede detener, ¡somos los hijos de Dios!

Mañana estarás más que bendecido porque esperamos lo mejor, porque el Dios que nos llamó siempre prepara el mejor vino para después.

4) La gente que enfrenta las adversidades y las cambia en positivo, atrae la buena suerte

La gente que atrae la bendición no ve un problema y dice: «uy, pero… yo sabía…» No, no; dice así: «yo lo voy a cambiar en bendición».

Porque Dios es un experto en tomar tu dolor y transformarlo en un don para ayudar a otro, y es un experto en tomar el no y transformarlo en sí, y es un experto en agarrar una puerta cerrada y romperla y dejarla abierta.

Se le hizo un test a la gente de buena suerte…

– Si estás estacionado en el auto y te chocan… ¿eso es bueno o es malo?

– Si te roban y aparece tu billetera pero vacía… ¿eso es bueno o es malo?

– Si pedís un préstamo en el banco y te dan la mitad… ¿eso es bueno o es malo?

¿Saben lo que contestó la gente de buena suerte?

«Podría haber sido peor».

Gracias Señor; me robaron pero no me mataron; y segundo: yo no robé, robó el otro.

Estando de vacaciones en Gesell fuimos a jugar al bowling con la familia, y cuando estamos por el centro se nos pincha una rueda.

Yo no sé manejar y vino un hombre a cambiarnos la rueda.

Yo empecé a decir: «qué auto éste, a vos te parece…» me quejaba; y en un momento Alejandra le dice a las nenas: «le damos gracias a Dios que nos pasó acá y no nos pasó en la ruta».

Yo cuando escuché eso dejé de criticar y dije: «sí, gracias Señor porque nos pasó acá y no en la ruta».

La gente que atrae la bendición siempre busca tomar lo malo y cambiarlo en bendición, porque Dios es un experto en eso.

No celebramos lo malo, pero lo malo es el punto de comienzo para que Dios haga algo extraordinario.

Porque la Biblia dice que a los que amamos a Dios todas las cosas Él las cambia en bendición para su pueblo.

La gente que atrae bendiciones se relaciona con mucha gente; toma decisiones basadas en su intuición; espera lo mejor del mañana; enfrenta las adversidades y las cambia en positivo…

5) La gente que atrae bendiciones tiene las dos túnicas

José tenía diecisiete años, era el buchón de la familia.

Le decía a su papá: «uno de mis hermanos no está trabajando» ¡era un buchón! Y dice la Biblia que el papá le regaló una túnica de colores; eso simboliza que Dios te tiene que dar la túnica de su amor, porque cuando vos te vistas y sepas que Dios te ama vas a empezar a soñar; todo lo que toques prosperará.

Y yo dije: «Señor, ¿por qué si José era tan buchón el papá le dio la túnica?»

Porque simboliza que a pesar de que somos malos, a pesar de los rayes que tenemos, Dios nos ama, no porque nosotros somos buenos sino porque Él es bueno y para siempre es su misericordia.

Cuando una persona es vestidacon el amor de Papá, a esa persona la pueden tirar al pozo, la pueden meter en la cárcel, pueden los hermanos rechazarla, pero a esa persona nadie la puede destruir.

Porque  ni lo presente ni lo porvenir, ni lo alto ni lo bajo, ni los demonios ni los ángeles -decía Pablo-, nada me podrá separar del amor de Dios’.

Yo no sé qué vestido vos tenés en tu espíritu, pero Dios te va a poner el vestido de su amor.

El amor de Dios es fuerte porque hay que ser valiente para morir en la cruz por nosotros. 1ra Corintios 13:7 dice que el amor de Dios «todo lo soporta»; la palabra soportares ‘techo’.

El amor de Dios es tu techo.

Cuando te tiran piedras, el amor de Dios te protege; cuando te escupen, cuando te calumnian, cuando gente malvada hace de tu vida el foco de su maldad, el amor de Dios es tu escudo; nada nos puede separar del amor de Dios.

El Señor me dijo: «Bernardo, ¿vos pensás que David cuando derribó a Goliat, ahí fue hecho rey? No.

David fue hecho rey cuando descubrió que era el amado de Dios».

David escribe en los Salmos y dice: «Yo soy el amado de Dios».

David había nacido en adulterio; su padre no lo quería; lo habían mandado escondido en las montañas con las ovejas, pero David decía: «Jehová es mi pastor, y aunque mi padre y mi madre me dejen y me abandonen el amor de Dios siempre estará conmigo».

Cuando una persona tiene esa túnica no importa todo lo que pierda, va a salir adelante.

Aunque te metan en la cárcel de la injusticia o en un pozo.

Yo le dije: «Señor, ¿por qué José pasó trece años de tanta aflicción si lo único que quería era hacer el bien?»

Pero ¿sabés qué aprendió José en esos trece años de soledad?

Que el único que no te deja es el amor de Dios, y eso es una lección que todos la tenemos que aprender.

Pablo, el gran Pablo, sanó enfermos, resucitó muertos, formó gente; un día está en la cárcel y le escribe a Timoteo: «querido amigo, todos me han abandonado; todos los que sané, los que me dijeron ‘yo voy a estar con vos’, todos me han abandonado; pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerza».

Y eso lo tenés que aprender: cuando todos te abandonen y descubras que Dios siempre va a estar a tu lado, ese día no entenderás nunca más ninguna prisión, porque sabes que Dios está con vos.

Hay personas que dicen: «yo tengo que ser santo para que Dios me ame», no, no, no.

Vos sos santo porque te conviene a vos; pero el amor de Dios nunca se gana, el amor de Dios es inmerecido.

Dios nos ama a pesar de que somos buchones, a pesar de que le decimos: «Señor te amamos» y al primer problema desaparecemos de escena, a pesar de que leemos la Palabra y a los dos minutos confesamos otra cosa, a pesar de que somos infieles en las promesas que Él nos ha dado; a pesar de todo Dios nos ama.

Cuando una persona sabe que el amor de Dios está encima suyo, a esa persona nadie la puede detener.

Sos amado de Dios; te tirarán al pozo, te venderá tu familia, pero nadie te podrá separar del amor de Dios.

La segunda túnica que recibió José, dice la historia que finalmente faraón lo puso como ministro del imperio más grande de esa época; y faraón le puso una túnica blanca a José: la segunda túnica que tenés que tener es la túnica de tu sueño.

¿Por qué José llegó a Egipto y se hizo el ministro más importante?

Él vendía el pan en años de hambre y de escasez, porque Dios no le dio un buen trabajo a José para que gane plata y esté bien, porque el sueño de José no era solo para José, era para su familia, era para sus amigos, era para su pueblo.

La segunda túnica es la túnica de tu sueño.

Porque hay personas que dicen: «a mí Dios me ama, qué lindo», pero nunca han ido detrás de la segunda túnica.

Yo tengo que lograr mi sueño para bendecir a los demás.

Por eso en esta iglesia siempre hay actividad, vamos para acá, para allá; los pastores suben, bajan, van y vienen; la gente sale del trabajo y viene, discipula, llama, cuida, ¿sabés por qué?, porque queremos la segunda túnica, que es la túnica de los sueños que bendicen primero a tu familia y después a todos los demás.

Y vas a lograr tu sueño, Dios necesita que lo alcances.

Porque algunos sólo se quedan en el amor de Dios pero no aman a la gente.

Y si Dios te da un sueño es porque Dios te ha visto maduro.

Imaginate que yo esté predicando, y un nene de ocho años con un avioncito está jugando; la gente lo mira y no dice nada.

Pero imaginate si un hombre de cincuenta y cinco años está jugando con un avioncito mientras yo hablo, no te va a gustar, porque pensás que es un tonto.

Hay un momento donde uno recibe el amor de Dios y conecta su deseo de alcanzar su sueño y bendecir a los demás; ahí maduró.

 

Sarai quiere decir ‘mi princesa’. Ella tuvo un hijo, Isaac; y cuando lo tuvo Dios le cambió el nombre y la llamó Sara, que quiere decir ‘princesa’.

O sea, se llamaba mi princesa y ahora Dios le puso princesa; porque antes era ‘para mí’, pero cuando Dios le dio un sueño le dijo: «ese sueño no es para vos, es para las naciones».

Cuando Dios te cambia el nombre es porque empezaste a amar a la gente, porque has madurado.

Cuando Dios te cambia el nombre es porque ya dejaste de decir ‘para mí’ y comenzaste a decir ‘lo que tengo es para bendecir’. Abram a los setenta y cinco años Dios lo llamó, pero a los noventa y nueve años Dios le cambió el nombre por Abraham, porque recién a los noventa y nueve maduró, ¡tardó años!

Dios miraba a Abram y decía: «todavía no madura». Pero a Saulo de Tarso, el asesino número uno de los cristianos, cuando conoció al Señor, Dios al toque lo llamó Pablo, porque ya estaba maduro.

 

Ojala tomes una buena decisión y le digas: «Señor, contá conmigo; cambiame el nombre; yo voy a crecer, yo quiero bendecir a los demás.

Quiero dejar de mirarme el ombligo, quiero empezar a bendecir».

Porque Dios no mira cuánta gente va a una iglesia; el cementerio también crece en número.

Cuando Dios mira a la gente mira si vos estás conectado con su misión, con su sueño de bendecir a los demás.

Saulo es un nombre hebreo, y Dios se lo cambió por Pablo que es un nombre griego, porque él ahora no iba a estar más en una sinagoga entre cuatro paredes; él ahora que era maduro iba a ir por los griegos, por los gentiles.

Dios le cambió el nombre y le dijo: «tu misión es llenar la Tierra de mi gloria».

Yo he orado para que Dios te cambie el nombre.

He orado para que crezcamos y le digamos: «la primer túnica, claro que sí; pero también quiero la otra, quiero prosperar, quiero crecer, quiero avanzar y quiero bendecir a través mío a mi casa, a los que me conocen y a toda las familias de la tierra», porque «bendita tu entrada y bendita tu salida; bendito tu acostar y bendito tu levantar; bendito el fruto de tu vientre y bendito el fruto de tus manos; estarás arriba y no abajo; prestarás y no pedirás prestado; vendrá contra ti el ejercito armado, pero saldrán huyendo despavoridos, porque yo el Señor estaré contigo; te bendeciré de día y de noche; abriré las puertas de la bendición y serán traídas a ti toda la riquezas de la Tierra.

Los hijos de los que te humillaron te honrarán; las puertas cerradas se romperán; yo seré el sol en tu casa; yo seré el viento de fuego; yo seré tus pies, seré tus manos y seré tus ojos.

Nunca te sentirás solo porque aunque te dejen yo estaré contigo; mi vara y mi cayado te infundirán aliento; pondré una mesa delante de tus angustiadores; comerás y te saciarás; ungiré tu cabeza con aceite hasta que desbordes y el bien y la misericordia te seguirán todos los días de tu vida».

Suerte es estar en el lugar correcto, a la hora correcta, con la gente correcta.

Lo que la Biblia llama bendición.

Y dice que las bendiciones nos alcanzarán a los hijos de Dios.

Bernardo Stamateas.

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2 comentarios en Atrayendo la Buena Suerte – Testimonios – Bernardo Stamateas

  1. UNA MARAVILLA COMO SIEMPRE !!! MANDO UN SALUDO A NÉSTOR A VER SI ENTRÓ POR ACÁ SEGURO LE GUSTÓ EL SITIO ONELIA TE QUIERO Y EXTRAÑO SOS UN SOL . OTRO BESO PARA VOS AMIGA DEL ALMA

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  2. Me encanto!!
    Muchas gracias y muchas bendiciones para ti 🙂

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