La felicidad no depende de lo que nos Falta

«La felicidad no depende de lo que nos falta, sino del buen uso que hacemos de lo que tenemos.”

(Thomas Hardy, escritor inglés)

Todos los padres quieren que sus hijos sean felices.

Sin embargo, la felicidad no se da, ni mucho menos se compra:

No existe la felicidad fácil y rápida, como un tesoro guardado por piratas en algún escondite.

La felicidad está en los pasos que se dan para realizar una conquista, en la caminata en pos de una meta.

Los padres no pueden seguir los mismos pasos que sus hijos, y los hijos tampoco deben descansar en las conquistas de sus padres.

Los hijos parten del sitio adonde sus padres llegaron, para llevar a cabo nuevos descubrimientos y aventuras.

Los hijos superan a los padres

. ¡Así es la civilización!

De esa manera, la personalidad saludable es un buen aliciente para la capacitación profesional que desemboca en lo social, en excelencia de calidad de vida.

La persona le da calidad a la profesión, y no al contrario.

La educación es un gran catalizador para la absorción de la cultura, y no al revés.

De esta forma, hay que hacer a un lado el viejo dicho popular:

“Quien ama cuida”, para dar paso a uno nuevo:

¡Quien ama educa!

Extraído del libro: Quien ama educa.

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