Siento desprecio por mí misma – Alejandra Stamateas – 3/3

Una mujer que se ama, es fiel a lo que se promete.

Hoy rompemos con mucha naturalidad los compromisos que hacemos.

Prometemos algo y después no lo cumplimos.

Como a veces no nos atrevemos a decir que no, decimos que sí y después no nos hacemos presentes. Pero esta mujer fue fiel al compromiso que tenía y cuando vos no cumplís algo que prometés, vos vas a tener problemas en dos ámbitos de tu vida, en el ámbito externo y en el ámbito interno.

En el ámbito externo, cuando le prometes a alguien algo y después no lo cumplís, la gente sabe que no puede contar con vos. A esta no la llames, a éste otro no le digas nada, no quiero a esa persona cerca de mí, porque vos le prometiste, no cumpliste y entonces ya no sos confiable. Y cuando no sos confiable, perdés autoridad.

Cuando le decís a una mujer que venga a las cuatro de la tarde y vos no llegaste a las cuatro de la tarde, vos con esa mujer perdiste autoridad espiritual. Si vos le prometiste traer tal cosa y no lo hacés, vos perdiste credibilidad y perdiste toda autoridad espiritual sobre esa persona y después vos decís: no me hace caso, no quiere hacer lo que le digo y está bien, no lo va a hacer porque perdiste autoridad espiritual y la gente aprende a desconfiar y si no cumplís con lo que prometiste, internamente se genera un dolor, perdés estima, perdés confianza y perdés respeto por vos misma y perdés, por sobre todas las cosas, poder personal.

Si vos te prometiste este año, hacer una dieta y no lo pudiste hacer, no cumpliste con lo que te prometiste, perdiste poder personal, ya no te vas a creer el año que viene. Porque perdiste ese poder, el poder creerte, la palabra que vos misma soltás de tu boca.

Y esta mujer dijo, cuando se enteró que todo el pueblo de Israel iba a ser muerto, «Si perezco, que perezca», dijo: si me tengo que morir, me muero. Pero ella no dijo: total no importa mi vida, no era que desvalorizara su vida, -y bueno si me tengo que morir, me muero- , -y bueno, si las cosas no se dan como yo quiero, me muero, no, no desvalorizaba su vida.

Ella no dijo, si me tengo que morir, me muero porque total soy poca cosa, que me maten a mí, no hay problema. No era un acto de desvalorización de la vida, no era un acto de desprecio, no era un sacrificio tonto, -yo me inmolo por los demás, con tal de que los demás estén bien, no importa que yo sufra- ese es un sacrificio tonto.

Esta mujer lo que hizo fue ponerse una consecuencia que le costara. Dijo: me voy a poner un parámetro alto; si las cosas no me salen como yo quiero, entonces que me muera. ¿Saben por qué? porque ella valoraba su vida y dijo: como amo tanto mi vida, yo voy a hacer todo lo necesario, todo lo que tenga que hacer para que el pueblo de Israel quede vivo, por eso sé que no me voy a morir. ¿Por qué? porque se puso un costo alto.

Tenés que ponerte un costo alto, si no cumplís con la palabra que das. Tenés que ponerte un costo alto, si no vas a hacer lo que te prometiste. Porque si no va a terminar tu estima dañada y la confianza de los demás dañada. Ponete algo alto, para que eso te motive a lograrlo sí o sí.

No es sacrificio tonto, no es un acto heroico tonto, sino es saber que mi vida vale, yo me estoy prometiendo algo, yo le estoy prometiendo algo al otro. ¿Qué pasa cuando te prometiste no llamar más a ese hombre? ¿Qué pasa cuando decidiste no escribirle un mensaje de texto más a ese hombre? Y sin embargo, lo hacés, te traicionás. ¿Qué pasa cuando dijiste: no lo voy a cubrir más, ni voy a mentir más por él? y sin embargo, lo terminaste haciendo. ¿Qué pasa cuando dijiste: no lo voy a mantener más, porque es un vago? Igual le seguiste dando plata. ¿Qué pasa cuando traicionás tus propias promesas? Tu estima se daña, tu poder se va debilitando y ya no te volvés a creer, ya no podés confiar ni siquiera en vos misma, por eso tenés que empezar a ponerte un costo alto.

No lo voy a hacer, pero me voy a poner un costo alto, porque yo valoro mi vida y yo estoy esperando mi sanidad y yo sé que esto que ahora prometo, lo voy a hacer porque tengo un precio alto que pagar, así que, más vale que haga las cosas bien.

Ponete un costo alto y Dios va a bendecir todo lo que hagas.

Una mujer que se ama, reconoce a sus enemigos. Hay relaciones que te lastiman y las seguís teniendo, que te consumen energías, en lugar de darte fuerza, te quitan la poca fuerza que tenés y sin embargo, las seguís manteniendo. Cuando una mujer tiene dañada la imagen del papá, tiene dañada la imagen del hombre.

Cuando tuviste problemas con tu papá, que fue tu primera figura masculina, vas a tener conflictos con cualquier hombre, con la imagen masculina. Por eso vas a tener que trabajar en eso y por eso venís acá todos los martes, para trabajar en eso que te está faltando, en esa imagen herida, en ese dolor, que no tener la imagen de papá, te produjo.
Y entonces vos empezás a decir malo a todo lo que es hombre. Hay mujeres que dicen: todos los hombres son iguales, todos los hombres son malos, todos los hombres son infieles, todos los hombres te van a traicionar, todos los hombres son mentirosos porque en lugar de señalar realmente quién es el hombre que te hace daño y decirte la verdad, decís: todos. Y como son todos, te vas con todos después.

Por eso especialmente las mujeres hispanas eligen hombres malos, hay hombres buenos pero eligen a los malos, porque tienen esta imagen masculina dañada. Todos los hombres son malos, porque mi papá no estuvo, o fue pasivo, fue borracho, me daba vergüenza y me dañó. Entonces todos los hombres son como mi papá.

Y esa estima dañada hace que le digas malo a cualquier cosa y cuando vos le decís, malo a alguien, le otorgás poder, tiene más poder que vos, porque es malo y me puede dañar. Decís: es malo; le pongo ese título porque a mí me va a dañar, le estás dando poder y entonces ese poder actúa en tu contra, y te buscás al hombre malo.

Y ¿Qué es lo malo? Lo malo es toda relación que te mantenga en una actitud pasiva y de dependencia, donde no tenés libertad de hacer nada, ni de decidir, ni de vivir, ni de experimentar, ni nada, ese es tu enemigo. Y tu enemigo no son todos los hombres, tu enemigo es uno, ponele nombre. Cuando le preguntó el rey a Ester ¿Quién es ese que dio ese edicto de matar a todos los judíos? Ella no dijo: todos los hombres del reino, todos lo que te acompañan a vos, todo el séquito que tenés alrededor, no, le dijo: es Amán, ese hombre es el que quiere matar a todo el pueblo.

Tenés que saber ¿quién es la persona que te daña?, no son todos. No es que el mundo está en contra tuyo, no es que el mundo viene a herirte, no es que eres la pobrecita que nunca nadie te da nada y nunca lográs nada en la vida, no, es ese, ese es el que me quiere dañar; pero una mujer que se ama a sí misma, reconoce a quien le va a dañar y se aleja inmediatamente de esa persona.

¿Cómo logró Dios que ésta mujer se amara? Trabajó en el exterior de Ester, porque dice que la vistió como reina, le puso perfumes aromáticos, la trató como una reina y trabajó en el interior de Ester, para que sacara la reina que estaba escondida.
Acá está la semilla que pusimos en el agua tibia para hacer el té; así trabaja Dios en la vida nuestra, primero parecemos un capullo cerradito pero Él nos mete en el proceso. Y en el proceso nos abrimos y mostramos la belleza que tenemos en nuestro interior. Y esa belleza no solamente sirve para nosotros, sino que le da sabor a la vida y el Señor te puso en éste mundo para darle color y sabor a la vida.

Y Dios dijo, como te dice a vos en ésta tarde: Yo te hice entrar en un proceso, estoy trabajando externamente e internamente. Por eso vas a ver cantidad de mujeres que llegaron de una manera y ahora tienen la cara cambiada, tienen el rostro transformado, se ven brillantes, se ven hermosas y ellas mismas se asombran que todo el mundo les diga ¿qué te pasó? Porque lo ven externamente, porque cuando Dios hace el trabajo, lo hace por dentro y lo hace por fuera, porque lo que está queriendo decirte Dios es que tenés que revelar la reina que tenés adentro.

¡Hay una reina dentro tuyo, hay una belleza escondida que todavía no ha sido revelada, pero Dios va a trabajar hasta que la belleza se vea!
La belleza habla y la belleza habla más fuerte que las palabras. Cuando uno ve algo bello, no necesita palabras, necesita mirarlo nada más, porque la belleza habla y quiero decirte que estar al lado de una mujer que se siente bella, estar al lado de una mujer que expresa belleza, estar al lado de una mujer seguramente bella es más fácil.

Porque una persona que se siente bella, una persona que se siente segura, es una persona que transmite algo a los demás. Nadie quiere estar al lado de mujeres neuróticas, con dos millones de heridas, nadie quiere estar al lado de mujeres oscuras que tienen tinieblas y presión constante, al lado de mujeres complicadas, de mujeres despojadas de belleza y cuando te hablo de belleza no me refiero a la belleza estética, te hablo de todo, la estética entra también pero te hablo de todo.

A nadie le gusta estar al lado de mujeres despojadas de belleza porque la belleza habla, la belleza tiene poder. Ester era tan hermosa, que cuando tuvo que entrar a ver al rey, el rey quedó impactado por la belleza de ella. Y el rey le dijo: te doy todo lo que me pidas hasta la mitad de mi reino. Porque la belleza te abre puertas. Si vos te sentís una mujer bella, si vos sabés dentro tuyo que sos una mujer que te amas a vos misma, que sabés lo que Dios ha hablado sobre tu vida, vas a ir con esa belleza a cualquier lado, te vas a parar delante de puertas y las puertas se van a abrir, porque la belleza es poder.

La belleza inspira ¿qué sería estar al lado de la madre Teresa de Calcuta? ¿No te hubiese inspirado a subir a otro nivel? Acaso las cosas bellas del mundo ¿no te inspiran algo? Hay gente que ve algo bello y escribe. Hay gente que ve algo bello y se motiva para algo más, porque la belleza es inspiradora y Dios te puso en este mundo para inspirar.

Dios te dio belleza para que inspires a otros, para que subas a un nuevo nivel. Dios sabe que tenemos una belleza que todavía no se ha revelado, Él va trabajando y de a poquito vas a ir viendo algo más, de a poquito se va a ir abriendo esa flor, de a poquito se va a ir viendo los colores que tenés, de a poquito vas a ver esas facetas que todavía no viste de tu interior, pero tenés que reconocerlas vos, no esperes el reconocimiento de otro.

Porque tal vez otro venga y quiera arrancar ese pétalo, tal vez venga otro y quiera mancharlo, tal vez venga otro y quiera herirlo, por eso no esperes de los demás, tenés que sorprenderte ¡Qué linda que soy en esto! ¡Cómo aprendí esto! ¡Qué bueno lo que hice! ¡Qué bárbaro esta experiencia que tuve! ¡Qué buena esta actitud que tomé! ¡Qué buena esta reacción! ¡Qué buena ésta decisión! Es el trabajo de Dios que te va mostrando las facetas de esa flor que Dios ha hecho de tu vida. Hay una belleza por revelar.

El enemigo va a venir siempre a tu vida para dañar tu belleza, para poder bloquear tu poder. Dice la palabra de Dios «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta entraré a Él, cenaré con Él y Él conmigo». Saben, Dios nos pide permiso para entrar en los lugares de nuestra vida que todavía mantuvimos cerrados, Él quiere entrar y golpea a tu vida para tocar esa área que todavía no está sanada.

Yo no sé cuál es el área de tu vida, yo sé cuál es la mía que todavía el Señor tiene que trabajar, porque hay una parte de mi belleza que no salió, hay aspectos de mi belleza que no han salido porque Dios tiene que trabajar todavía. Yo sé las mías pero vos tenés que saber las tuyas y Él va a golpear y va a decir: Me permitís entrar ahí para empezar a sanar, hasta ahora estuviste cerrada en eso, pero yo quiero que se vea, yo quiero que resplandezca tu belleza, ¿me permitís? y cuando vos le digas que sí, le abras la puerta, Él te va a decir: ¿me dejás sanarte?, Él te dice hoy: ¿Me dejás sanarte ese dolor? ¿Me permitís sanarte ese recuerdo? ¿Me permitís sanar esa angustia? ¿Me permitís sanar ese pensamiento? ¿Me permitís sanar tu pasado? ¿Me permitís sanar las imágenes que hay en tu mente? ¿Me permitís? Te dice el Señor.

El Señor está golpeando corazones, este pasaje no es para aceptar al Señor. Este pasaje es para el área cerrada de tu vida que todavía no le dejaste entrar al Señor y te estás cerrando cada vez más. ¿Me permitís? Dice el Señor. ¿Me permitís sanar tu vida hasta que despierte la reina que hay dentro de ti? Dios no te va a soltar, hasta que no sueltes toda la hermosura que Él puso dentro tuyo.

¿Por qué Dios quiere que sueltes belleza? Porque la belleza es poder, porque la belleza influye en los demás, te ayuda a subir nuevos niveles, la belleza es poder pero por sobre todas las cosas para que vos te muevas, Dios quiere que experimentes y que sueltes la reina que tenés adentro para que te muevas del lugar otorgado, al lugar conquistado, el lugar otorgado de Ester fue el lugar que le dio el rey, ven te nombro reina, este es tú lugar, un lugar que alguien le otorgó.

Vos sos mamá, tenés el lugar otorgado porque tenés hijos, sos hija, es un lugar otorgado porque tenés padres, sos esposa porque te casaste, sos maestra porque enseñás, es un lugar otorgado. Pero Dios quiere llevarte del lugar otorgado al lugar conquistado por vos. Él quiere que te muevas de la pasividad, del lugar que te dieron, al lugar que querés conquistar vos, a lo que vos querés ser, al diseño que has derramado en tu vida, ¡salí del lugar otorgado para ir a conquistar los grandes sueños de tu corazón!

Hay lugares que te están esperando, te están esperando para que los conquistes vos, son solamente tuyos, por eso Dios se está encargando de que cada vez salga más belleza, cada vez te vas a volver más hermosa, porque el Señor va a manifestar de adentro tuyo toda la belleza de tu interior. ¿Sabés para qué? no para que seas una muñequita de torta, no para que te cuelgues del brazo de un hombre y que ese hombre te ande mostrando por todos lados, eso no.

Va a revelar tu belleza para que te muevas del lugar otorgado al lugar que vos querés conquistar, al lugar hacia donde querés ir, que es único, que tiene tu nombre y apellido, pero que solamente se conquista cuando vos como mujer querés salir de la pasividad y empezar a moverte. ¿Cómo lo vas a hacer? con toda la belleza que Dios va a soltar en todo este tiempo.

Te vas a volver cada vez más hermosa, cada vez vas a brillar más, cada vez vas a tener mejor cara, cada vez vas a tener mejor cuerpo, cada vez vas a estar más linda, cada vez vas a tener menos ojeras. ¿Sabés para qué? para que te muevas. Hay lugares para conquistar que solo tienen tu nombre y Dios no quiere que queden vacíos y Dios no quiere que alguien te siente en esa silla. ¡Dios quiere que vayas hasta la silla y te sientes vos!

Ester se movió, ella sabía que era reina y se podría haber conformado con ser reina, pero ella dijo: no, yo mantengo mi palabra, yo voy a salvar a mi pueblo, pero lo voy a conquistar yo. Y ella mandó las cartas, le preguntó al rey, habló todo con el rey, mandó cartas porque ella salió del lugar pasivo que le habían otorgado aunque podría haberse conformado, que mejor que ser reina, y bueno los demás, más adelante, veo. Pero ella dijo: me voy a mover, porque no quiero ser solamente reina, quiero ser una conquistadora, quiero ser una libertadora, quiero ser una salvadora de mi pueblo también.

Y ella se movió del lugar de la pasividad al lugar de la conquista.

Dios está esperando que te muevas, dejá de ser dependiente, dejá de ser la nena eterna, de ser la enojada eterna, la rebelde eterna que no acerca a nadie así. Sé una mujer simpática, sé una mujer que ama y está comprometida con lo que hace y dice: a mí me va a dar resultado porque me he puesto un costo alto, es tan alto el costo, que es mi propia vida. Me estoy jugando la vida, por eso a mí me va a ir bien, voy a hacer todo lo que tenga que hacer, me voy a mover hasta conquistar el lugar que quiero.

Hay una belleza que Dios tiene que revelar, en este tiempo lo va a estar haciendo. En el 2010, el Señor reveló parte de tu belleza, hay algo que no conocías, no sabías de vos, que el Señor te lo reveló el año pasado, pero este año va a revelar otro aspecto de tu belleza, por eso te vas a volver cada vez más hermosa, y los hombres cada vez más hermosos.

Fuente: Alejandra Stamateas

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2 comentarios en Siento desprecio por mí misma – Alejandra Stamateas – 3/3

  1. En un día grís como es el mío hoy , Gracias Alejandra ,gracias Onelia pido ayuda a Dios y confío en El . Un beso

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  2. €n una etapa en que me encuentro estancada,quedada,con el animo por el suelo, la lectura de estas palabras me movilizaron para comenzar hoy,ya a abrirle la puerta a Dios para que cure mis heridas.Gracias.

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