Un Nudo en la Sábana… El tiempo o cómo suplir la Ausencia.

Un Nudo en la Sábana…

El tiempo o cómo suplir la ausencia.

En muchas ocasiones, todos habremos pensado en que quizás en determinados momentos de la vida, podríamos carecer de “tiempo” para atender y compartir con nuestros seres queridos.

Y claro, en el caso de los niños, se trata de algo aún más necesario; pero que no siempre puede resolverse de manera fácil…aunque también pueden existir formas o fórmulas para aliviar o tratar de poner solución.

A todos, nos duele el momento de separarnos de nuestros hijos para acometer nuestras obligaciones;

Es un hecho y debemos afrontarlo, aprovechando los momentos en que sí disponemos de ese tiempo para disfrutar y compartir tanto con ellos, como con el resto de seres queridos.

En adopción, el momento de disfrutar de cada “primera vez” de nuestros hijos, se convierte casi en una necesidad por todo aquello en su vida que sabes que ya te puedes haber perdido…y duele cuando al separarte de ellos, puedes estar perdiéndote algo más que nunca se repetirá.

Compartimos un texto muy emotivo:

Una situación que perfectamente podría ocurrirle a cualquiera, pero que nos permite saber que existen otras formas de estar presentes a pesar de en ocasiones, carecer de tiempo.

UN NUDO EN LA SÁBANA

En la reunión de padres de familia de una escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos.

Ella entendía que aunque la mayoría de los padres de la comunidad eran trabajadores, debían encontrar un poco de tiempo para dedicar y pasar con los niños.

Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana.

Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo y cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya estaba acostado.

Explicó además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia.

Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba reemplazar esa falta dándole un beso todas las noches cuando llegaba a su casa y para que su hijo supiera que él le había ido a ver mientras dormía, hacía un nudo en la punta de la sábana.

Cuando mi hijo despierta y ve el nudo, sabe que su papá ha estado allí y lo ha besado.

El nudo es el medio de comunicación entre nosotros.

La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando comprobó que el hijo de aquel hombre era uno de los mejores alumnos de la escuela.

Este hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros.

Aquél padre encontró su forma, una forma simple pero eficiente.

Y lo más importante es que su hijo percibía a través del nudo, todo el afecto de su papá.

Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento.

Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban para aquél hijo, muchísimo más que un montón de regalos o disculpas vacías.

Es válido que nos preocupemos por las personas, pero lo más importante es que ellas sepan y puedan sentir nuestra preocupación y cariño por ellas.

Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, ya que los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.

Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el golpe de la rodilla o el miedo a la oscuridad.

Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben distinguir un gesto de afecto y amor, aunque ese gesto sea solamente un nudo en la sábana.

Un nudo cargado de afecto, ternura y amor.

“Vive de tal manera que cuando tus hijos piensen en justicia, cariño, amor e integridad, piensen en ti”.

 

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