Todos tenemos Metas a largo plazo que queremos Alcanzar – Alejandra Stamateas

“DEJAR DE POSPONER”

Todos tenemos metas a largo plazo que queremos alcanzar, como concluir nuestros estudios o ver realizados ciertos proyectos laborales.

Por ejemplo, ser abogada en seis años, terminar la tesis para recibirte en licenciada en trabajo social, finalizar la secundaria para irte a México en tres años, crecer con toda tu organización en dos años, tener tu propio negocio de venta de comida en dos años, etc. son metas a largo plazo.

El problema con nuestras metas a largo plazo es que a veces el período estipulado se prolonga y así, lo que queríamos hacer en un mes lo terminamos en seis meses o bien lo posponemos y nunca empezamos a trabajar por ese sueño.

¿Por qué?

Porque en el medio aparecen lo que se llama:

“Gratificaciones inmediatas”.

Las gratificaciones inmediatas son situaciones que aparecen en el medio y que nos desvían de nuestro sueño haciéndonos perder el tiempo.

Por ejemplo, querés adelgazar dos kilos a fin de mes y tu compañera de trabajo te invita un helado porque hace mucho calor.

Esa es una gratificación inmediata que te pospone esa meta más grande que tenías.

¿Cuántas veces sucumbiste a una gratificación inmediata?

¿Cuántos proyectos estás posponiendo actualmente para más adelante?

Las mujeres especialmente somos expertas en hacer listas de objetivos a cumplir.

Al hacerlas, estás feliz al pensar en todo lo que vas a hacer durante ese año, mes o semana, pero “confundís la felicidad de anotar tus objetivos con el esfuerzo de trabajar para cumplirlos”.

Muchas veces nos quedamos a mitad de camino y perdemos el tiempo porque solemos posponer, dejar las cosas para más adelante.

¿Estás dejando algún proyecto para más adelante?

A veces, posponer se convierte en nuestro peor enemigo.

Creemos que si eso que tenemos que hacer hoy lo hacemos mañana, tendremos más tiempo, más inteligencia o más tranquilidad.

Y así es como ese mañana nunca llega.

Es por ello que necesitamos tener en cuenta y revisar cuáles son algunos de los motivos que nos dejan estancadas.

Y los más habituales son los siguientes:

Añorar el pasado.

Todo lo anterior fue mejor.

Lamentablemente, muchas veces queremos seguir recordando ese pasado que ya se agotó dejando de ver todo lo bueno que hay en el presente.

El desorden.

Si necesitás encontrar una prenda para vestirte y salir rápido para tu trabajo, y tu placard está desordenado, te va a llevar más tiempo que si todo estuviese en su lugar.

Lo mismo sucede en la vida: si hay desorden, vas a perder aún más tiempo que cuando nos quedamos adormecidos en el pasado.

Necesitamos aprender a ordenar nuestra vida.

Pero lo bueno de todo esto es que hay una solución.

• En primer lugar necesitamos reflexionar.

Reflexionar es pensar, meditar, analizar lo que te está pasando sin dar una respuesta rápida o salir con la primera oración que te viene a la mente para analizar qué es lo que nos está deteniendo y no nos permite avanzar.

• En segundo lugar, una vez que reflexionamos, construyamos.

Si tenés en claro tu sueño y tenés tu vida ordenada, todo lo que hagas te saldrá bien.

Cuando hay claridad en nuestra mente y sabemos a dónde queremos ir y cómo hacerlo, cuando primero pensamos y luego construimos, date por seguro que dejarás de postergar para activar todo lo que se gestó en tu mente y en tu corazón.

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Alejandra Stamateas

Acerca de Onelia Baravalle 3148 Articles
Investigadora y comunicadora. Editora de contenidos en Yo Espiritual.
Contacto: Sitio web

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