Etapas en la pareja – Tres Claves para llevarse Bien – Bernardo Stamateas

Las etapas en la pareja. 3 claves para llevarse bien por Bernardo Stamateas Cuatro etapas que tienen todo matrimonio o toda pareja. Primera, es la del enamoramiento. En el enamoramiento surge lo biológico. Cuando uno se enamora, el otro es incomparable, insustituible, irremplazable, inconfundible. La otra es maravillosa, el otro es maravilloso. Hay una idealización […]

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Las etapas en la pareja.

3 claves para llevarse bien
por Bernardo Stamateas

Cuatro etapas que tienen todo matrimonio o toda pareja.

Primera, es la del enamoramiento.

En el enamoramiento surge lo biológico.

Cuando uno se enamora, el otro es incomparable, insustituible, irremplazable, inconfundible.

La otra es maravillosa, el otro es maravilloso.

Hay una idealización muy grande.

Hasta lo más feo parece lindo.

Cuando uno está enamorado, está como medio loco.

Yo diría loco completo.

El otro es maravilloso, perfecto, hermoso, todo lo que hace, lo que dice, los errores.

Y uno quiere pasar tiempo.

Esta es la primera fase para constituir cualquier pareja.

Uno no dice, pasado, mañana me voy a enamorar.

Surge el enamoramiento.

Tiene mucho de biología, mucho de pasión.

No tenemos que confundir enamoramiento con sexo.

Algunas parejas se conocen, tienen relaciones y creen que eso está dentro del enamoramiento y no es así.

Después que termina la sexualidad uno se va, pero cuando uno está enamorado quiere quedarse con la persona, no quiere que el otro se vaya, quiere quedarse con el otro.

Tampoco tenemos que confundir enamoramiento con flechazo.

Acá es el gran error de muchas parejas.

Uno no puede enamorarse por internet, ni por mensaje de texto.

Ni el amor a primera vista, que no existe, lo que existe es el comienzo.

El flechazo o el amor a primera vista es donde arranca el enamoramiento, pero no es el enamoramiento.

Dicen que el enamoramiento intenso dura un año.

Las parejas que se casan con solamente con un año de noviazgo se casan en pleno enamoramiento.

Pueden llegar a tener grandes problemas, porque no han entrado a la fase dos.

Cuando uno tiene un flechazo, ese es el comienzo, pero tiene que dejar pasar tiempo para ver si ese comienzo va creciendo o no.

Nos han escrito mucha gente que dice, nos conocimos, a los tres meses nos fuimos a vivir juntos, ya tenemos un hijo, nos casamos y al cuarto mes descubrí que era un sinvergüenza, una mentirosa, porque lo hicieron en medio del flechazo y no permitieron que ese enamoramiento, esa pasión crezca.

O sea, el enamoramiento es algo hermoso, es algo maravilloso, porque siente que uno ha encontrado la persona con la cual quiere pasar el resto de su vida.

¿Cuál es el peligro?

Apresurarnos a saltar esa etapa.

Saltarla para tener un hijo, saltarla para irse a casar, saltarla para tener sexo, porque en esa primera etapa todo es maravilloso.

Segunda, es la etapa del amor.

En esta etapa vemos que no eras lo que me dijiste ser.

Es decir, el enamoramiento es ciego, el amor ve.

Y empezamos a ver los errores, los defectos y nos sentimos como engañados, como que nos mintieron.

En esa segunda fase, el amor empieza a ver y en el enamoramiento uno quería estar pegoteado.

Pero ahora que aparece el amor uno quiere separarse.

Y empieza a negociar, empieza a aprender a negociar los espacios, empieza a negociar las peleas, empieza a negociar las diferencias.

Ya ahora lo que antes te gustaba, que era lindo, en la segunda fase es algo feo, que no te gusta.

Por ejemplo:

Mi amor,

¿Qué me vas a regalar para este aniversario nuestro?

Él le dice, ves esas flores blancas, te compré una licuadora del mismo color.

El marido a la mujer le dice, amor mío, sabés contar.

Sí.

Entonces no cuentes nunca más conmigo.

Te acordás, mi amor, qué felices éramos diez años atrás.

Pero si no nos conocíamos.

Por eso.

A este enamoramiento se le suma el amor, empezamos a negociar, a aprender a discutir, a pelear y a tener los espacios juntos, los espacios privados.

Tercera, la fase de los proyectos.

Ya la pareja está estabilizada, parecen dos chicos.

Cada uno está en su sueño, cada uno está en su deseo, en los proyectos juntos.

Y el riesgo es la monotonía, que haya aburrimiento y si no alimentamos la pareja, entonces podemos quebrarnos en esa etapa.

Cuarta, es donde ya pasaron más de veinte años de estar juntos y ya no hay tormenta que nos pueda destruir.

Tres claves para llevarnos bien en la pareja y para llevarnos bien con casi todo el mundo.

Primero, es saber hablar en las peleas.

Tener discusiones en la pareja es normal, es necesario, es saludable.

Sí, es normal.

¿Tener peleas discusiones significa que no nos amamos?

No, no significa eso, no significa que no estamos hecho el uno para el otro, eso es falso.

Las peleas es la manera de crecer que tenemos, de cambiar, de liberar la tensión.

El problema está cuando tenemos una diferencia, una pelea y en vez de saber hablar tragamos la bronca, evitamos hablar.

No hablemos más.

Los varones hacemos mucho eso.

No me molestes, no, otra vez con el tema y entonces tragamos la bronca y nos enfermamos.

O hay personas, por ejemplo, que castigan con el silencio.

Recibimos correos de parejas que hace años que están juntas y no se hablan.

Él castiga con el silencio, le manda los mensajes.

No le responde, está mirando tele, no habla porque la falla es no saber discutir, no saber pelear.

Pelear, discutir, es bueno.

El problema está en aprender las reglas para discutir con bendición.

Hay parejas que tienen una diferencia tonta y se agreden.

Entonces, ni tragar ni guardar ni agredir sino aprender a conversar.

¿Qué significa aprender a pelear?

Tenemos que partir del concepto de que somos un equipo.

Los matrimonios somos un equipo, no somos oponentes.

Cuando discutimos, tenemos que ver qué estamos juntos para resolver un problema, una dificultad.

En los matrimonios no hay culpables o inocentes, ni alguien que tiene razón o alguien que no tiene razón sino que necesitamos juntos resolver.

¿Qué pasa si discuto con Alejandra y creo que ella es mi oponente?

Entonces vamos a ver quién tiene más fuerza, quién convence al otro, quién tiene la razón y quién no la tiene.

Y si en vez de oponentes nos volvemos enemigos, entonces ya no va a ser una pelea, va a ser una guerra, hay que destruir.

Por eso las parejas que se separan se separan sorpresivamente y dicen:

No puedo creer que nos odiemos o que me odie tanto, no supieron manejar las discusiones.

Lo primero que tenemos que aprender es que somos dos para resolver lo que nos pasa y tenemos que aprender a hablar.

Me encantaría poder hacerle un test de boca, antes que la gente se case, para ver si saben hablar, porque si no sabés hablar en las diferencias, en las discusiones.

Vas a sufrir como un condenado en el matrimonio, porque las diferencias son parte de cualquier pareja.

Por ejemplo, proponerse las reglas de discusión.

Nunca jamás descalificar al otro.

La pareja tiene que funcionar con el plan maravilloso con el que Dios la creó.

No descalificar.

Tenemos que aprender a validar.

Cambiamos cuando nos muestran las cosas buenas que hacemos.

Me gustó que me trajeras las flores, me gustó que me trataras así, me gustó que me dijeras eso.

Validar es la mejor manera que tenemos.

Hoy recibimos miles de correos de parejas jovencitas.

Hace dos meses están saliendo y ya se descalifican, se insultan, porque no han aprendido a hablar en las discusiones.

Validar, no descalificar.

Dejar de quejarse es otro elemento importante.

Cuando estamos discutiendo y nos quejamos, la queja es veneno.

Tenemos que dejar de quejarnos y transformar las quejas en pedidos.

Quiero pedirte tal cosa, me gusta cuando hacés tal cosa, anhelo tal cuestión.

Dejar de quejarnos, dejar de descalificar, dejar de ordenar.

Muchas parejas pelean, tenés que, debés.

Cambiar la orden por la pregunta.

Aprender a hablar.

Pedile al Señor sabiduría antes que abras la boca, no para reaccionar sino para responder.

Sabiduría para hablar cuando tengamos una pelea, una discusión, una diferencia.

Decir, Señor, dame inteligencia para decir las cosas, porque el Señor nos ha dado el poder del hablar y el poder del hablar es lo que diferencia las parejas felices de las parejas infelices.

Hay gente que se separa y dice:

Me lo saqué de encima, me la saqué de encima, pero no cambiaron su manera de hablar, siguen con la queja, siguen con el sermoneo, con la acusación, con el odio, siguen hablando de la misma manera y eso trae los mismos conflictos.

Segundo, libertad al otro.

Es darle libertad para que sea como es.

Cada vez que queremos controlar, hacer al otro a nuestra imagen, quiero que te vistas como me gusta a mí, quiero que hagas lo que me gusta a mí, la pareja empieza a fraccionarse.

Las parejas felices nos damos libertad.

No solo no controlamos, permitimos la individualidad, ser únicos, ser distintos.

Cada vez que trato de controlar a quien sea, la persona se va a escapar.

Hay muchas familias que viven en dolor porque viven controlándose, permitir ser es fundamental.

Saber hablar en las peleas.

Aprender a decir las cosas con sabiduría.

Que Dios nos dé el poder de la palabra para que la diferencia que tenemos nos haga crecer y no nos hunda como adversarios, para que dejemos de descalificar, de criticar, de insultar, de maltratar y tengamos palabras sabias y de bendición.

Tercero, perdonar.

El tercer hábito que tenemos que incorporar es el perdonar.

Se hizo una investigación y las mujeres perdonan más que los hombres.

El 95% de las mujeres perdonan para ser perdonadas y el 85% de los varones perdonamos para olvidar.

Una pareja que no sabe hablar las diferencias, que no sabe dar libertad al otro para que sea quién es y no sabe perdonar, no va a funcionar.

Van a estar juntos pero su vida va a ser un infierno.

Pero una pareja que sabe hablar, que sabe libertar y que sabe perdonar, esa es una pareja que va a tener bendición.

¿Qué pasa cuando perdonamos?

Perdonar no es olvidar, no es minimizar, no es tener amnesia, perdonar es cancelar la deuda.

Me lastimaste, ahora puedo hacer ojo por ojo, pero renuncio a eso y te cancelo la deuda.

Dice la Biblia que cuando cancelamos las deudas emocionales de quienes nos lastimaron, Dios nos perdona nuestras deudas.

Cuando un matrimonio se perdona, empieza a cancelar deudas emocionales, deudas económicas, deudas afectivas.

Hay gente endeudada en lo económico porque está endeudada en lo emocional, porque no han aprendido a perdonar.

Había un matrimonio que no prosperaba económicamente y el pastor Silvoso les dijo, ustedes tienen que perdonarse.

Se perdonaron entre ellos y empezaron a prosperar económicamente, porque cuando uno perdona cancela la deuda y empieza a atraer la bendición, la prosperidad.

Cuando perdonamos nos sanamos.

Se nos van los infartos, las broncas guardadas.

Cuando perdonamos soltamos a un prisionero y descubrimos que éramos nosotros.

Cuando alguien nos lastima y no lo perdonamos, estamos atados a esa persona, pero cuando perdonamos somos libres y Dios empieza a acercarnos gente que nos termina bendiciendo.

Hacer un hábito del perdón.

Cuando perdonamos, cancelamos la historia pasada y eso hace que Dios nos haga una historia nueva y maravillosa.

Por eso en los matrimonios necesitamos aprender a perdonarnos.

¿Cómo sabemos si nos perdonamos?

Cuando en la próxima pelea no traigamos nada del pasado.

Cuando en una pareja se pelean y no hay nada del pasado para reprocharse es porque ya está perdonado y cerrado.

Esa pareja ha madurado.

Saber hablar, libertar y perdonar.

Estos tres principios los saqué del relato de la Biblia que se llama Filemón.

Filemón es un hombre rico que tiene una casa muy grande.

La iglesia funciona en su casa.

Es un hombre muy respetado.

Es tan rico que tiene esclavos.

Un esclavo llamado Onésimo le roba plata y se escapa. Huye a Roma y allí termina en la cárcel.

Y Pablo, el gran apóstol, estaba en la misma cárcel. Estaba en la cárcel injustamente, pero Onésimo, el ladrón, justamente.

Pablo le dice, tenés que comprometerte con Jesucristo para que el Señor cambie tu vida, sane tu pasado, te bendiga, te prospere.

Y el esclavo conoce a Jesús. Jesús no es una religión, no es hacerse evangélico, Jesús es una experiencia.

Y dice la Biblia que este esclavo llamado Onésimo recibe a Jesús y Dios empieza a tratarlo en su vida, en su corazón.

Le dice Pablo:

¿Por qué estás preso?

Porque robé.

¿Y a quién le robaste?

A un rico llamado Filemón para el que trabajaba.

Pablo conocía a Filemón. Le dice, lo conozco, lo llevé a Cristo a él también.

Vamos a ser lo siguiente, voy a hacer una carta y vas a volver a ver a tu amo al que le robaste.

Onésimo dice, no, me van a apresar allá también.

Vas a ir, te voy a hacer una carta y le voy a pedir que te perdone, que te reciba y que te bendiga.

Y dice la historia bíblica que Onésimo, el esclavo ladrón arrepentido va con la carta para llegar nuevamente a su jefe Filemón.

La enseñanza de esto es que Dios va a acomodar hora, lugar, gente, circunstancias para que termines siendo libre, para que termines con las puertas abiertas, para que termines bendecido.

El esclavo podría haberse ido.

Termina en Roma y qué casualidad, va a la cárcel y lo meten en la misma cárcel que Pablo, que conoce a Filemón y que lo manda y lo perdona.

La enseñanza es que Dios va a acomodar todas las horas, las circunstancias, los minutos, la gente desconocida, los lugares, para que termines libre, para que termines prosperado, para que termines bendecido.

Yo no sé todo lo que ha pasado, pero Dios va a acomodar circunstancias, conexiones, para que terminemos libres financieramente, libres en la salud, libres en los afectos, libres de toda cárcel, libres del pasado, libres del dolor, libres de la acusación porque el Señor cuando uno lo ama lo hace libre para siempre.

Les hablo a los que están por primera vez.

Dios ha orquestado toda su agenda para que termines acá, para hacerte saber que Dios te va a ser libre de todo lo que te ha estado oprimiendo.

Pablo le hace la carta al esclavo y le dice, le vas a llevar esta carta a Filemón para que te perdone.

Son apenas unos versículos y le escribe, querido Filemón, compañero de trabajo.

Gracia y paz de Dios para tu vida. Doy gracias a Dios por tu vida.

Sos una persona fiel.

Pablo primero lo valida, lo felicita.

Nueve cosas le dice, me alegro de tu amor, reconfortás el corazón.

Y le escribe, te podría ordenar que lo perdones, pero no te lo ordeno, te lo pido de todo corazón.

Le dice, tengo autoridad Filemón porque te bendije también, te llevé a Cristo, te puedo ordenar perdonarlo como Dios te perdonó, pero no te lo voy a ordenar, te pido de todo corazón que lo recibas, ya no como un ladrón sino como alguien valioso para tu vida.

Dios te va a dar sabiduría para que sepas hablar en medio del conflicto, para que sepas libertar a la gente.

Pablo hace esa carta porque lo quiere al esclavo libre.

Y Dios va a hacer todo lo necesario y te va a dar palabras de sabiduría para resolver grandes conflictos y para libertar a la gente de la esclavitud financiera, de la esclavitud emocional, de la esclavitud de la enfermedad, de la esclavitud espiritual y sean bendecidos otra vez.

Me gusta Pablo, porque después le dice, Filemón, sos un grande, te quiero.

Y Dios te usa.

Te estoy mandando ahora al esclavo que te robó y te puedo ordenar que lo perdones, pero te lo pido de todo corazón.

Y le pone después, si en algo te robó, le dice en la carta, ponlo a mi cuenta. Le está pasando la factura pero con un amor.

Tenés que abrir cuentas con la gente para que después puedas retirar algo de la gente, porque hay parejas que se demandan, ayudame y les pregunto:

¿Abriste cuenta, depositaste algo?

Porque si no depositaste y querés sacar se llama robo. Pablo siempre depositaba bendición.

Abrir cuenta y bendecir a la gente para que en el día de mañana puedas llamar a alguien y decirle, te bendije.

Ahora necesito retirar un poco de la cuenta.

Hay personas que dicen, yo hago todo para no esperar nada de nadie.

Pablo dijo, no espero nada de nadie, pero te quiero recordar que me debés mucho porque te ayudé mucho, Filemón.

Y ahora te lo estoy mandando y todo lo que te robó, ponelo en mi cuenta afectiva.

Te lo pido, libertalo, que no sea más un esclavo, perdonalo.

Y Pablo aprendió a usar los tres secretos que hoy te comparto, saber hablar, libertar a la gente, divorciate hoy de la esclavitud.

Libertá a la gente del control, aprendé a perdonar porque en el perdón hay bendición.

Estaba el esclavo Onésimo y el jefe se llamaba Filemón y Pablo lo lleva a Cristo y Pablo sabe hablar, sabe libertar, sabe perdonar.

Que Dios nos use para libertar a la gente, no atarla a una religión, no atarla a un líder de turno, no atarla a ritos, no atarla a culpa, libertar a la gente para que la gente sea libre, porque a libertad nos llamó el Señor.

Que Dios nos dé habilidad para perdonar, para soltar el perdón y decir, cierro el pasado porque lo que viene va a ser más grande.

Me saco las cadenas de quien me lastimó porque Dios me va a bendecir.

Cancelo las deudas porque me las van a cancelar a mí.

Aprender a hablar con inteligencia, aprender a libertad con inteligencia y a perdonar.

Le pone en la carta tres cosas, le va a decir de Onésimo a Filemón.

Primero:

Filemón, te puedo ordenar, pero te lo pido de corazón. Dice, Onésimo, el esclavo, antes te era inútil pero ahora que está lleno del Señor es útil para ti y para mí.

Y el Señor me dijo que te diga que lo primero que Dios va a hacer es sacar toda la inutilidad que hemos tenido, todo lo que no nos funcionaba, todo lo que nos salía mal.

Dios lo va a cambiar por doble utilidad, para los que te aman y para los que te odian, para los que te quieren y para los que te desprecian.

Tanto los que te aman como los que no te aman van a descubrir que antes éramos inútiles en las finanzas, pero ahora somos útiles, antes éramos inútiles para hacer algo, pero ahora somos útiles.

Pablo le dice, antes era un tonto pero ahora es útil.

Antes estabas pobre pero ahora vas a estar prosperado, antes enfermo pero ahora sanado, antes rechazado pero ahora aceptado, antes inútil pero ahora útil.

Dios te va a dar la capacidad de tener una familia extraordinaria, de criar hijos, de prosperar.

Nadie va a decir, me maltrataron, mi papá me abandonó, no sé cómo Dios te va a hacer útil, para que todo lo que hagas te salga bien porque a Dios le encanta cuando las cosas salen bien.

Le dice, antes te era inútil. Onésimo quiere decir útil.

El útil era un inútil, pero ahora es útil.

En el Señor Dios te hace útil para los que te quieren y para los que te odian, para los que te respetan y para los que no te respetan.

Te van a tratar bien porque les vas a ser útil y después le dice, recíbelo como hermano en la fe.

Segundo, no solo útil, te va a dar una familia. Ahora vas a tener hermanos de verdad y le dice, recibilo como un hermano, porque soy su papá espiritual.

Dios te va a dar padre y madre que te van a dar lo que otros no te dieron, Dios te va a poner gente, familia, lazos afectuosos.

Les hablo a los que son esclavos, Dios te va a sacar todos los esclavos que te rodeaban y te va a poner papá, te va a poner mamá, gente que te ama, gente extraordinaria.

Leo y Mariela nos dicen, se rompió todo el templo en Merlo, pero vinieron los hermanos, estuvimos trabajando, ayudando, nos llamamos, nos acompañamos.

Yo le di gloria al Señor, porque Dios te da familia, te da equipo, te va a dar gente maravillosa que te va a rodear.

El esclavo fue con otro amigo de Pablo, se llamaba Títico, que quiere decir feliz.

Dios te va a poner gente feliz al lado, no te va a poner esclavos, te va a poner gente de gozo.

Te va a acompañar gente, se van a reír, a divertir, van a caminar juntos.

Dios va a poner gente libre, bendecida, prosperada, maravillosa, te va a dar familia.

De inútil a útil, voy a tener familia.

Va a haber gente que te va a amar, vas a tener hermanos y hermanas espirituales.

Y después le dice Pablo, no solo éste era inútil y ahora te es útil a vos y a mí, recibilo como hermano, porque ahora es familia y tengo algo más poderoso para decirle a Filemón.

Le dice, recibilo como a mí mismo. La unción de Pablo se le vino a Onésimo. Cuando Onésimo llegó ya no era Onésimo, era el corazón de Pablo.

Dios te va a dar una unción de los grandes, Dios va a poner una unción pesada, una unción gloriosa, una presencia de Dios.

Saliste como esclavo pero ahora vas a volver como un grande. Pablo le dice, con él va mi corazón.

La gente ungida, la gente grande, la gente bendecida, todo lo bueno que has admirado en otros, todas las cosas lindas que siempre quisiste tener de otro, se te van a impartir en tu corazón y vas a volver, porque Jesús te cambia la vida, te hace útil, te da familia y te da una presencia de los grandes.

Ya no vas a volver con la cabeza baja, ahora vas a volver con una nueva identidad, ahora vas a ser quien siempre quisiste ser, ahora vas a caminar como siempre quisiste caminar.

Esa familia que admirabas va a ser la tuya.

Ese millonario que admirabas vas a ser vos. Esa linda vas a ser vos, esa millonaria vas a ser vos, porque Dios no solo te va a hacer útil sino que te va a dar familia.

Y no solo te va a dar familia sino que te va a dar la unción de los grandes, para que vuelvas en victoria al mismo lugar de donde te equivocaste.

Vas a volver cambiado al mismo lugar de la derrota.

Ahora te va a funcionar.

Les hablo a los que les fue mal en el matrimonio, Dios va a orquestar todo para darte nuevamente la revancha y adonde te fue mal te va a ir bien.

Les hablo a los matrimonios, lo que no podías hacer, no había manera de resolver, Dios te va a ser útil como papá, útil como mamá, útil como matrimonio.

Dios te va a dar capacidad y te va a rodear de gente feliz que te va acompañar, te va a motivar, te va a sacar eso negativo, a esos engañadores, a esos rompedores de familia, te va a poner gente maravillosa y te va a dar la unción de los grandes.

Lo más lindo que descubrí es que Onésimo, el ex-esclavo, volvió con el amigo feliz y además de esta carta, Filemón, llevaba otras dos, Efesios y Colosenses.

Llevaba tres cartas escritas por el apóstol Pablo, que iban a terminar en la Biblia.

Este hombre que una vez robó, ahora Dios le redimió las manos para que lleven unas cartas gloriosas de libertad.

Y Dios me dijo que te diga que donde te equivocaste, Dios te va a dar la revancha y esas manos que pegaban, que robaban, ahora van a llevar cartas de libertad. Esas manos que se equivocaban ahora van a llevar cosas poderosas que Dios te va a confiar.

Y dice la historia que Onésimo volvió a la casa, le dio la carta y Filemón lo abrazó y la carta termina así, te lo mando, era un inútil, ahora te es útil a vos y a mí.

Recibilo como hermano, porque ahora es familia nuestra y la unción que está en mí, ahora está en él.

Te lo mando cambiado.

Cuando el Señor llena la vida de alguien, no de religión, no de rito, sino de la presencia de él, Dios te hace útil, él te da familia, te da la unción de los grandes.

Y al final le dice, Filemón, estoy acá y le da un nombre raro y pronto voy a ir a verte y nos vamos a encontrar todos juntos.

Preparate porque Dios va a ir juntando a los Pablos con los Onésimos con los Filemones.

Dios nos está convocando de barrios inundados, gente pobre, gente rica, gente que estudió, gente que no estudió, pero nos está convocando acá porque Dios está formando un equipo para hacer cosas grandes.

Pablo le dice a Filemón, preparate porque entre vos, yo, Onésimo, entre los que nos rodean, vamos a armar líos santos, vamos a hacer ruido, vamos a romper cadenas.

Y te digo, hoy nos ha convocado el Señor, porque vamos a sanar matrimonios, vamos a levantar a los caídos, vamos a ver grandes milagros, vamos a ver hijos salir de la droga, vamos a ver gente enferma ser levantada, vamos a ver corazones restaurados, porque Dios nos ha convocado acá para que todo lo que hagamos nos salga bien.

Vas a ser útil en tu casa, en tu trabajo, en Argentina.

Vas a ser útil, vas a tener gente maravillosa al lado, gente feliz, vas a tener la unción de los que siempre admiraste.

Las manos que antes se equivocaron ahora van a aportar cosas valiosas de Dios.

Dice la historia que Onésimo fue obispo de muchas iglesias, porque Dios te va a cambiar tu vocación de esclavo por tu vocación de líder.

Dios te va a sacar las cadenas que te ataron, porque no naciste para pedir en pequeño, no naciste para limosnear, no naciste para lo mediocre, naciste para las cosas grandes y Dios va a conectar día, hora, lugar, circunstancia.

Aunque parece que todo te salió mal, que es para que termines en la cárcel.

Parece que Satanás ha ganado, pero Dios tiene un as en la manga, tiene un Pablo, tiene una oportunidad nueva para que vuelvas de donde te fuiste, pero ahora vuelvas cambiado, vuelvas útil, vuelvas bendecido en el nombre del Señor. Amén.

Hoy renuncio a toda queja, acusación, descalificación, maltrato, orgullo y declaro que en mi boca hay sabiduría.

Hoy recibo palabras para hablar que resuelven problemas.

Hoy recibo la unción para libertad.

Hoy levanto a mis hijos, a mi esposa, a mi esposo, a mis padres, los liberto de mi control y me liberto de todo control. Recibo el espíritu de perdón para cerrar el pasado y abrir algo nuevo.

Y como Onésimo, hoy me declaro doblemente útil, me declaro con familia y con la unción de los grandes en el nombre del que me ha cambiado, del que adoro y del que sirvo, Jesús. Amén.

Bernardo Stamateas

Investigadora y comunicadora. Editora de contenidos en Yo Espiritual.

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