Climatología Médica – La Lluvia – factor de la meteorología que Afecta al Organismo.

Climatología Médica – La Lluvia – factor de la meteorología que Afecta al Organismo.

Las circunstancias climáticas son siempre operantes sobre los individuos que asientan en cualquier lugar de la Tierra y, aunque muchas veces sus acciones pasen inadvertidas o se consideren intrascendentes.

Siempre son influyentes sobre los seres vivos y sus peculiares capacidades de respuesta.

La piel, como órgano receptor, y los distintos sentidos son excelentes medios de captación de los estímulos ambientales, tanto en los individuos en buen estado de salud como en el de enfermedad.

Como es generalmente admitido, las circunstancias climáticas ejercen su influencia sobre todos los seres vivos.

Hay que tener en cuenta que, por clima se entiende el conjunto de características atmosféricas “medias” propias de una determinada zona o región y mantenidas por decenas de años.

El tiempo, en cambio, es la situación climática en un momento dado y en un lugar determinado.

La OMS considera que el clima da carácter de individualidad a una determinada región, en tanto que el tiempo no implica estas importantes circunstancias.

La climatología es el tratado de los climas, pero la:

Climatología médica considera el clima como factor determinante de efectos favorables o desfavorables sobre los seres humanos.

Ya Hipócrates destacaba que el sol, el agua, los vientos y los restantes factores o elementos climáticos eran importantes en el mantenimiento y en la recuperación de la salud.

Esta es la base de la actual bioclimatología y climatoterapia.

Pero, dado que estos factores también pueden ser alterantes, surge la meteoropatología.

Todas estas ramas de la ciencia se pueden considerar integrantes de la ecología, que se ocupa de las relaciones entre los seres vivos y el medio ambiente.

El clima de un determinado lugar se caracteriza, prescindiendo de factores extraterrestres (radiaciones, luminosidad, etc.), por la combinación estable de los diversos factores meteorológicos o atmosféricos y geológicos o telúricos.

En efecto, en la composición de la atmósfera más cercana es trascendente para todo ser vivo su contenido en:

Oxígeno, carbono, nitrógeno, gases inertes, ionización, etc.; temperatura, humedad, nieblas y nubes, precipitaciones, vientos, etc.; factores geológicos o telúricos, como constitución del suelo, configuración, latitud, altitud, distribución de mares y tierras, vegetación, etc.

Todo esto influye sobre la economía del ser vivo.

Estos factores actúan siempre sobre el organismo y su capacidad de respuesta, pero su influencia se ejerce básicamente sobre los mecanismos reguladores de las funciones vegetativas.

Asimismo, hay que considerar que tanto las acciones como las respuestas no se producen de forma aislada o independiente, sino de manera conjunta o asociada, lo que dificulta el conocimiento preciso de cuál es el factor realmente actuante o verdaderamente “biotropo”.

Realmente, hasta las situaciones más sencillas dependen de cambios complejos.

Así, por ejemplo, una elevada temperatura supone variaciones en la humedad, movimientos del aire, radiación ultravioleta, etc.; la altitud implica cambios en la presión atmosférica, temperatura, humedad, etc.

En climatoterapia surgen 2 cuestiones importantes:

¿Existen regiones privilegiadas donde los efectos perjudiciales del clima sean mínimos? y ¿puede admitirse que determinadas situaciones climáticas sean realmente condicionantes de efectos terapéuticos?

Estas preguntas no pueden contestarse categóricamente, pero es un hecho generalmente admitido que el aire puro, el adecuado soleamiento, la conveniente ionización, etc. son favorables para la salud, así como que las curas climáticas, recomendadas por Brehmer, fueron durante muchos años proceder terapéutico importante en el tratamiento de la tuberculosis pulmonar.

Por otra parte, la helioterapia en clima marítimo es factor coadyuvante importante en el tratamiento de las tuberculosis consideradas “quirúrgicas”.

Finalmente, en la actualidad, se considera que los cambios climáticos pueden dar resultados excelentes en distintas manifestaciones alérgicas.

Las acciones más destacadas sobre el organismo son:

Sedante, pero cuando las horas de sol son suficientes, tónica y activante de las funciones respiratorias, circulatorias, hemopoyéticas y metabólicas.

La climatología médica, como ya supondrán con esta introducción, es la ciencia encargada de analizar la relación que existe entre los agentes físicos ambientales y la salud de las personas.

Entre estos agentes ambientales que influencia funciones del organismo podríamos nombrar a la humedad, la presión atmosférica, el frío y el calor o incluso también al viento.

Si analizáramos cada uno de estos factores de forma individualizada, ya se conoce que por ejemplo el viento es capaz de purificar el aire eliminando contaminantes y toxinas.

Pero el viento también puede afectar a la liberación de algunos neurotransmisores, como es el caso de la serotonina.

Cuando el viento sopla fuerte o predomina algún tipo de viento, esto puede influenciar que las neuronas liberen más serotonina, ya que estas células utilizan serotonina como neurotransmisor.

Las plaquetas en la sangre son células que también almacenan serotonina y la liberan a la sangre cuando las plaquetas son activadas al formar los trombos.

La serotonina, es una hormona asociada a múltiples funciones en el organismo.

Por ejemplo de la serotonina se conoce que está involucrada en la regulación del apetito ya que está relacionada con el sentimiento de saciedad o ayuda a controlar la temperatura corporal.

Pero la serotonina también interviene en la regulación del sueño, ya que es necesaria para que se genere melatonina, proteína que se forma en el cerebro en concreto en la glándula pineal, y que regula el sueño.

Se conoce hoy en día que los niveles de serotonina aumentan al atardecer y no bajan hasta el amanecer.

La lluvia es otro factor de la meteorología que afecta al organismo.

Hay personas que en días de lluvia se sienten más tristes o melancólicos.

Hoy se conoce que la falta de luz, como puede ocurrir en un día lluvioso, reduce drásticamente la liberación de serotonina que se genera desde el triptófano en la glándula pineal.

La serotonina además de relacionarse con la melatonina, es su acción clave sobre los estados de ánimo, ya que niveles bajos de serotonina producen depresión, negatividad ira además de dolor de cabeza y ansiedad.

Por eso, durante los días de lluvia hay personas que sufren descensos importantes de serotonina, lo que hace que se sientan con menos energía para hacer nada.

En relación a todo esto y en contraposición a un día de lluvia están muchas veces los días de nieve.

Cuando hay nieve hay más luz, lo que también supone aumentar las precauciones por ejemplo de nuestros ojos con la utilización de gafas apropiadas.

No se olviden tampoco con la nieve la protección solar.

Dice la historia, que hay capitales españolas que suelen competir por las temperaturas más bajas.

Teruel es una de las principales candidatas, sin duda ninguna, a alcanzar las más bajas temperaturas invernales de España, sin olvidarnos de Ávila, Burgos o Segovia entre otras.

Por cierto, hablando de Segovia.

El otro día al comentar la muerte de la reina Isabel localizamos su nacimiento en Segovia.

Isabel nació en el pueblo abulense de Madrigal de las Altas Torres y falleció en Medina del Campo, en la provincia de Valladolid.

Una vez corregido este desliz, no podía dejar pasar la ocasión de comentar que algunos animales, son capaces de detectar y predecir cambios atmosféricos.

Por ejemplo, el ganado vacuno es capaz de predecir las tormentas eléctricas y suele tenderse en el suelo.

Dicen algunos expertos que a través de los cuernos son capaces de detectar descargas primarias o incluso la existencia de parásitos eléctricos (ruidos eléctricos) que preceden a las tormentas.

He leído estos días que en un pueblo de los Estados Unidos, una emisora de radio incluso predice el tiempo en función al comportamiento de las cabras que hay en el pueblo.

Así, si las cabras están en la mañana en la parte alta de la colina, lloverá, si están en la parte media es posible que llueva pero si están en la falda de la montaña, habrá con seguridad lluvias fuertes.

En ese pueblo, el pronóstico meteorológico, como no podía ser de otra manera, se llama el pronóstico de las cabras.

La verdad que en la especie humana, algunas estadísticas dicen también que habría hasta un 30% de la población que se la podría definir como meteorosensible.

Es decir, esta población sería potencialmente capaz de detectar precozmente cambios clímaticos, bien por dolores en articulaciones y huesos o incluso dolores en cicatrices quirúgicas más o menos recientes.

Esta meteorosensibilidad de algunas personas se da más en edades avanzadas o durante la infancia aunque los mecanismos involucrados en la meteorosensibilidad no se conocen, aunque en algunos casos como el de las cicatrice podría seguramente que ver con la constracción de los vasos sanguíneos que ocurre cuando aumenta el frío y la humedad.

Los grillos, también son un termómetro magnífico.

A partir de los 15ºC empiezan a cantar y cuanto más sube la temperatura más canta el grillo.

Sin embargo cuando alcanza la temperatura la barrera de 36ºC el grillo deja de cantar.

La verdad es que desconozco si la serotonina tiene también algo que ver en las capacidades predictivas meteorológicas que tienen los animales, sin embargo yo no puedo dejar de admirarlos.

Fuente de investigación

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Acerca de Onelia Baravalle 3185 Articles
Investigadora y comunicadora. Editora de contenidos en Yo Espiritual.
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