Bizcochos Quemados

Bizcochos quemados…

Cuando yo era niña recuerdo una noche en particular, cuando mi mama después de un largo y duro día en el trabajo preparo la cena y puso un plato de huevos, salchichas y bizcochos muy quemados frente a mi padre.

Recuerdo estar esperando ver si alguien lo notaba!!!

Sin embargo, aunque mi padre lo notó, alcanzó un bizcocho, sonrió a mi madre y me preguntó cómo me había ido en la escuela.

No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo verlo untándole mantequilla y mermelada al bizcocho y comérselo todo.

Cuando me levanté de la mesa esa noche, recuerdo haber oído a mi madre pedir disculpas a mi padre por los bizcochos quemados.

Nunca voy a olvidar lo que él dijo:

"Cariño, me encantan los bizcochos quemados".

Más tarde esa noche, fui a dar el beso de buenas noches a mi padre y le pregunté si a él le gustaban los bizcochos quemados.

Él me abrazó y dijo:

"Tu mamá tuvo un día muy duro en el trabajo, está muy cansada y además, un bizcocho un poco quemado no le hace daño a nadie".

La vida está llena de cosas imperfectas y gente imperfecta.

Lo que he comprendido con los años, es que aprender a aceptar los defectos de cada uno de nosotros y decidir celebrar cada una de las diferencias de los demás, es una de las cosas más importantes para crear una relación sana y duradera…

Un bizcocho quemado no va a romper un corazón.

Podríamos extender esto a cualquier tipo de relación.

De hecho, la comprensión es la base de cualquier relación, ya sea esposo-esposa o padre-hijo o cualquier tipo de amistad!

Sé más amable de lo necesario, porque toda la gente que conocemos, en este momento está librando algún tipo de batalla.

Anónimo

Acerca de Onelia Baravalle 3146 Articles
Investigadora y comunicadora. Editora de contenidos en Yo Espiritual.
Contacto: Sitio web

Comentarios

Comentarios

comentarios