¿Podemos vivir sin Celular?

¿Quién se atreve a salir sin el celular en la cartera o en la mano tan sólo un día?

Seguramente la respuesta ha de ser ninguno.

Es entendible, pues la tecnología hoy es una herramienta sumamente útil, y es gracias al celular que se puede estar en contacto permanente ya sea por asuntos de negocios, para visar en donde uno se encuentra o si va a llegar tarde a una cita.

Sucede que:

Argentina es el país en donde se venden más teléfonos celulares y en donde se hace más uso de ellos en todo el mundo, y a este dato también hay que prestarle atención.

Hoy el celular ya lo lleva consigo un niño de 6 años, un adolescente y todos ellos se la pasan enviando mensajes, chateando o jugando.

Es por ello que la telefonía celular debe ser utilizada al igual que todo lo que respecta a la tecnología como una herramienta, y que ésta no se convierta en una obsesión provocando gran ansiedad al olvidarlo, al acabarse la batería, o bien cuando de repente un día no hay señal y por ende no hay comunicación.

Vale decir que es necesario plantearse si estamos conectados o comunicados.

¿Por qué esa urgencia al llegar a un consultorio médico, a una sitio tranquilo y sacar rápidamente el celular para revisar los mensajes o comenzar a enviar mensajes?

¿No se estará exagerando?

¿Acaso no habrá llamadas y mensajes que se pueden hacer de casa de forma tranquila, amena y más natural, y no por celular en donde muchas veces por la prisa se malinterpretan muchas cosas o no quedan claras?

¿Qué se estará queriendo reemplazar con el celular?

El debate puede ser muy extenso, y es por ello que hasta los filósofos se dedican a este tipo de cuestiones, analizando este vicio que de alguna manera perjudica a todos evitando así que la gente se vea menos, se dialogue menos, todo se diga en palabras tipo telegrama, y que entonces sí se abuse de cómo se mencionó, de una herramienta de trabajo exclusivamente.

¿No es mejor navegar tranquilos en casa, cómodos mientras se toma un café que en un tren para saber si determinada persona ha posteado algo en el FaceBook?

Sin embargo, los pasos agigantados que dan las empresas de telefonía ofreciendo cada día nuevos y mejores teléfonos celulares, no ayuda a que no se pueda salir de este vicio y consumo permanente.

Es así que el famoso celular o Smartphone, invade la vida de cada uno aun fuera del trabajo o del ámbito en el cual sí se requiere de él, y forma parte de la vida como si fuera una mascota fiel que si no obedece provoca enojo y suma ansiedad.

Claro que además el uso excesivo del celular hace que nos olvidemos de escribir bien, que perdamos la memoria porque todo se halla agendado, que no recordemos citas porque también todo lo va a avisar el timbre del celular.

Esto como todo en la tecnología, no favorece a una evolución favorable sino que se torna un elemento que produce estrés al estar pendientes de él a cada momento revisando una y otra vez si alguien envió un mensaje, si se ha perdido una llamada, etc.

También ocasiona descortesía y falta de respeto cuando alguien se pone a revisar su celular en un lugar que no es el adecuado, o lo deja encendido en un consultorio médico por ejemplo.

Todo un tema para pensar y reflexionar puesto que hasta los psicólogos ya han denominado a esta conducta como un trastorno en donde no se logran manejar los impulsos, pues nadie es consciente si está obrando bien o mal, si está en el lugar propicio o no cuando habla, cuando hace sonar el celular, y así la adicción continúa y va en aumento.

Mientras hay gente que se dedica a estudiar sobre este vicio, millones de personas siguen con su obsesión.

Cada quien sabrá en algún momento que el celular no es lo esencial, aún en el trabajo si un día se lo olvida y que el cara a cara y el diálogo fue, es y seguirá siendo lo mejor, pues en este caso bien reza el refrán:

“Todo tiempo pasado fue mejor”.

Y a pesar de la gran ayuda que ofrece un celular,

El abuso de la tecnología en algún punto perjudica y mucho.

Es fundamental comenzar a pensar y preguntarse para qué nos sirve realmente el celular…

Qué rol debe jugar realmente en el día a día, y cuando no es en absoluto necesario y que sin él nadie tiene por qué deprimirse ni tampoco pasar a estar fuera de la sociedad de consumo y del nuevo estilo de vida.

Para reflexionar.

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