No logro levantar mi ánimo – 1/3 – Alejandra Stamateas

No logro levantar mi ánimo SALMOS 42: 5
 

¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios!

Te preguntaste alguna vez, cuando estás triste, cuando estás mal ¿Por qué estoy llorando? ¿Por qué tengo que llorar por esto? ¿Te hiciste esa pregunta alguna vez? o dejaste que las lágrimas brotaran, brotaran y brotaran. ¿Te dejaste consumir alguna vez por la angustia o por la tristeza? o en algún momento de la angustia paraste y dijiste: ¿Por qué me tengo que angustiar? ¿Por qué tengo que estar mal por esto? ¿Por qué tengo que entristecerme por ésta situación? ¿Por qué voy a seguir llorando? ¿Por qué voy a seguir perdiendo mi salud, mi vida, mi pensamiento y mi tiempo en ésta situación y eso es lo que se pregunta aquí en el Salmo dice: ¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? Y dice: ¡Si! en Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré En Dios pondré mi esperanza y todavía lo alabaré porque¡Él es mi Salvador y mi Dios!

Para qué me estoy preocupando, si yo sé que mi esperanza está puesta en Dios y lo voy a alabar. No puedo levantar mi ánimo y una de las cosas que me ha sorprendido al recibir muchos correos es que me dicen: Alejandra, yo dentro de todo, tengo todo lo que quiero, estoy más o menos bien económicamente, no tengo grandes luchas económicas, familiarmente estoy bastante bien, no tengo grandes crisis matrimoniales ni familiares -algunas cada tanto, pero las podemos resolver-, o sea, tengo todo lo que cualquier persona desearía, pero sin embargo, cuando me levanto a la mañana no soy feliz, tengo el ánimo por el piso, no tengo ganas de levantarme, a veces me pregunto para qué vivo, para qué existo y no tengo ánimo.

Hoy vamos a hablar acerca de esto. O sea tenés todo o por lo menos tenés las cosas básicas que necesitás, pero no te gusta el camino que está tomando tu vida. Y por eso lo que vas a tener que hacer es, rediseñar tu vida. Porque hasta cuanto tiempo vas a aguantar vivir en una situación de tristeza, en una sensación de que las cosas funcionan pero no como yo quisiera. Yo te hago una pregunta ¿Cómo diseñarías vos tu día ideal? Quiero decirte que vos tenés que hacer algo para llegar a ese día ideal, tenés que tener en tu mente cómo sería el día ideal; no importa que en ese día ideal haya cosas fantasiosas.

Porque vos sabés que no todos los días te va a gustar salir a comprar, no todos los días vas a tener ganas de estar debajo de un árbol 24 hs. o sea que el día ideal tiene cosas exageradas, pero vos tenés que hacer todo lo posible para rediseñar tu vida y para acercarte a cosas buenas; porque por mucho tiempo, las mujeres nos hemos alejado mucho de las cosas buenas porque pensábamos que eran malas. Tenemos que aprender a hacernos amigas y acercarnos a ese día ideal. Y no es que, otro nos va a acercar a ése día ideal, lo tenemos que hacer nosotras, tenemos que rediseñar nuestra vida, para levantarnos cada mañana y decir: Hoy estoy más cerquita de lo que me gustaría vivir por siempre y para siempre.

Hay mujeres que tienen mentalidad de ganadoras. Esas mujeres piensan en ganar, esas mujeres se ven como las favoritas de Dios. Si tenés mentalidad de ganadora, la mente de ganadora termina ganando pase lo que pase, pero hay gente que tiene otra mentalidad, tiene una mentalidad de perdedora. Tenés que decidir en éste tiempo, si querés desarrollar, cultivar y tener hábitos de ganadora, o desarrollar, cultivar y tener hábitos de perdedora. Eso lo vas a decidir vos. Yo no lo puedo decidir por vos. A mí me gustaría que todos los días pienses como una ganadora, pero es algo, es un hábito que tenés que traer a tu mente. Vos que dijiste, tengo depresión, estoy triste, hoy te voy a enseñar cómo batallar contra esa depresión, esa angustia y esa tristeza.

Dice la palabra de Dios que somos como un árbol que da fruto en su tiempo. O sea que si el árbol da fruto en su tiempo, hay momentos en que el árbol no da frutos. No todo el año, el árbol da frutos. Quiere decir que hay tiempo de dar fruto y hay tiempo de sequía. ¿Cuántas sienten que están en un momento de dar fruto y cuántas sienten que están en un momento de sequía? Las dos cosas están bien, las dos cosas son correctas. Podés estar en el tiempo de dar fruto o podés estar en el tiempo de la sequía; en el tiempo donde hay ramas, pero no hay hojas y no hay frutos y eso está bien porque lo importante es que haya raíces.

Y la Biblia dice: que el árbol da fruto a su tiempo; y tal vez éste no sea tu tiempo de dar fruto, este sea el tiempo de la preparación para que luego venga el fruto, entonces estar en tiempo de sequía no te hace ser una perdedora, quiere decir que estás pasando por otro momento. Ahora el tiempo de sequía es el tiempo del desánimo ¿Por qué nos desanimamos los seres humanos? Porque durante todo este año peleaste. ¿Cuántas pelearon?¿Cuántas pelearon por sus hijos? ¿Cuántas pelearon por sus matrimonios? ¿Cuántas pelearon por su vida espiritual? ¿Cuánta pelearon económicamente, porque la plata no alcanzaba? ¿Cuántas batallaron éste año? ¿Sabés por qué estás agotada, y tenés el ánimo bajo? No porque te quedaste de brazos cruzados sino porque ¡la peleaste!

Pelear te debilita, te quita la fuerza y vos peleaste duro éste año. Tal vez hoy no te acuerdes las batallas que peleaste, pero la peleaste duro contra una enfermedad, contra una deuda, con problemas con tus hijos, con problemas con tu pareja, contra una infidelidad o que te iban a sacar la casa, o que estabas agotada; pero la peleaste, peleaste la vida por eso hoy estás acá. Estás en éste lugar porque la peleaste y seguiste adelante y lograste la victoria, pero estás cansada, no por haber hecho nada sino por haber hecho mucho. El gran problema es que, peleaste tanto con tus propias fuerzas, ¿Saben por qué las mujeres usamos mucho nuestras fuerzas, en lugar de usar la fe? porque queremos tener todo bajo control. ¡Cómo nos gusta controlar todo! y vamos a tener que aprender el arte de morir. ¿A qué vamos a tener que morir? A querer controlar todo, a querer que todo pase por nuestras manos. El arte de morir tiene que ver con el arte de aprender a soltar cosas. Quiero darte una buena noticia: Aunque vos no estés, el mundo sigue adelante.

 No somos imprescindibles, somos importantes pero no imprescindibles. Vos decís: ¿pero quién va a limpiar la casa para las fiestas? Si yo no lo hago, ¿quién? ¡No la limpies! ¿Vos te creés que no van a hacer fiesta? La van a hacer igual, aunque no limpies. Pero ¿Quién hace la ensalada de fruta éste año, que yo siempre la hago? No la hagas, ¡rebelate! Lo importante es que vos la pases bien en las fiestas. ¡Quiero decirte que aunque no estés, la fiesta se va a hacer igual! Es así, el mundo sigue, la empresa donde estás trabajando va a seguir facturando estés o no estés vos. Aprende el arte de soltar cosas, porque tenés todo agarrado y eso te angustia, -que no me llamó mi hijo, que mi nuera me gritó, que mi suegra me hizo tal cosa y estás agarrada de un montón de odio, de un montón de gente, ¡Soltá! Que lo haga otro ¿y quién? No te importa quién, pero que lo haga otro; mirá si te vas a empezar a preocupar ahora por el pollo de navidad, se come lo que hay.
La vida sigue
, aunque no tengas todo controlado, la vida sigue, no te angusties por pavadas, ni te angusties por cosas grandes porque aún vas a alabar a tu Señor, que te va a bendecir, te va a proveer y te va a dar lo que necesitás.

Alejandra Stamateas

Continuará

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Acerca de Onelia Baravalle 3185 Articles
Investigadora y comunicadora. Editora de contenidos en Yo Espiritual.
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