Mujeres zapatillas – Los Obstáculos me Cuesta Enfrentarlos – Alejandra Stamateas

Me Cuesta Enfrentar Obstaculos, Vivo Evitandolos
Por Alejandra Stamateas

Marcos 7: 24-30
Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro.

Entró en una casa y no quería que nadie lo supiera, pero no pudo pasar inadvertido.

De hecho, muy pronto se entero de su llegada una mujer que tenía una niña poseída por un espíritu maligno, así que fue y se arrojó a sus pies.

Esta mujer era extranjera, sirofenicia de nacimiento, y le rogaba que expulsara al demonio que tenía su hija.

Deja que primero se sacien los hijos -replicó Jesús-, porque no está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros.

Sí, Señor- respondió la mujer-, pero hasta los perros comen debajo de la mesa las migajas que dejan lo hijos.

Jesús le dijo:

-Por haberme respondido así, podés irte tranquila; el demonio ha salido de tu hija.

Cuando ella llegó a su casa encontró a la niña acostada en la cama.

El demonio ya había salido de ella.

¿Cuántas veces tuviste una idea, un sueño, una meta por alcanzar y te encontraste con un obstáculo y te quedaste paralizada?

¿Qué es un obstáculo?

Una traba, un impedimento, una barrera, un problema, una dificultad, algo negativo, una adversidad.

Nosotros podemos ver un obstáculo como algo que va a reducir nuestras fuerzas, podemos ver un obstáculo como algo que va a reforzar mi debilidad, o podemos ver un obstáculo como algo que va a reforzar mi habilidad o sea, yo puedo decir yo vengo con el auto y tengo un obstáculo en medio de la ruta, una piedra, eso puede reforzar mi debilidad, decir: esto no lo voy a pasar, de acá no salgo más, voy a llegar tarde a todos lados, no tengo fuerza para mover esa piedra, no hay nadie que me pueda ayudar; o puedo decir:

Tengo que remover ésta piedra porque tengo que llegar a destino así que, voy a ver qué puedo hacer para remover ésta piedra?

O sea, un obstáculo puede reforzar tu debilidad o puede reforzar tus habilidades y

¿De qué va a depender?

Va a depender de los zapatos que uses.

Hay un libro que terminé de leer que se llama “El arte de la guerra para las mujeres en el trabajo” y la autora es Chin ni Chun y ésta mujer afirma lo siguiente, ella dice:

Hay tres tipos de mujeres de acuerdo al calzado que usan.

El primer tipo de mujer son: las mujeres zapatillas.

¿Qué son las mujeres zapatillas?

Son las mujeres que quieren lograr en la vida solo un cierto nivel de comodidades, quieren estar cómodas y no pelean por mucho más, quieren tener un buen sueldo o si el marido tiene uno bueno se conforman con eso, quieren que sus hijos estén bien, no con grandes cosas pero más o menos que puedan subsistir, no tienen grandes ideales en su vida, no tienen objetivos demasiado grandes, se conforman con el trabajo que tienen, se conforman con la vida emocional que tienen, con la vida espiritual que tienen, no se exigen más, no apuntan a nada más, están cómodas con lo que han logrado en la vida.

Ahora, esto no es para criticar, está muy bien, cuando una mujer ha decidido vivir de esa manera, tomó la propia decisión está perfecto, hay mujeres que me dicen, pero entonces ¿querés que no lavemos los platos?

No, no quiero que hagas eso, quiero que hagas lo que quieras; y si decidiste hacer algo y te sentís bien, si te gusta estar en tu casa, si te gusta tener tu casa espectacular, si te gusta estar criando a tus hijos todo el día hasta que tengan 40 años, lo que quieras, me parece muy bien, pero la cosa es que lo hayas decidido vos y no que alguien te lo haya impuesto, porque si alguien te lo impuso, tal vez dentro tuyo querés algo más pero como estás con una imposición no lo podés lograr, entonces vas a terminar frustrada, pero si la elección es tuya y tu elección es vivir con zapatillas en la vida, o sea con lo que tengo me basta y me sobra, no quiero más, no quiero problemas, no quiero desafíos grandes, si vos eso lo elegiste, está bárbaro, vivís feliz, estás contenta con eso, me parece perfecto, esa es la primer mujer -las mujeres zapatillas-.

No son mujeres demasiado ambiciosas.

Segundo:

Las mujeres zapatos de cristal

Son aquellas que quieren progresar en la vida, son las que quieren ganar un mejor sueldo, son aquellas que quieren desafiarse, son las que quieren tener éxito, las que quieren ser reconocidas por toda la tarea que hacen, son aquellas que tienen un sueño más grande en su vida, pero en su corazón todavía guardan el vestido de cenicienta.

Son aquellas mujeres que dicen:

Yo quiero lograrlo, yo quiero que me pase esto, yo quiero trabajar más horas para tener un mejor sueldo, yo quiero tener una idea creativa para volverme una empresaria pero el día que llegue un hombre, mi príncipe azul, yo largo todo y que me mantenga.

Son esas mujeres que dicen:

Hago todo, soy independiente, si tengo que arreglar algo lo arreglo, pero estoy esperando a mi príncipe azul, ese día entonces me voy a sentir mujer, ese día me voy a sentir completa, ese día voy a empezar a disfrutar de la vida porque ahora estoy buscando, buscando y buscando y lo que menos hago es disfrutar, quiero algo más, pero yo prefiero que me haga la vida sencilla, y fácil, o sea, no pueden sacarse de adentro la cenicienta que tienen con los zapatitos de cristal;

Quieren ir a la guerra, quieren lograr cosas, quieren tener éxito, quieren pelear, quieren desterrar obstáculos, pero se dan cuenta que están vestidas con zapatos de cristal que no le permiten hacer eso, por eso, o te sacas los tacos de cristal o te sacas el traje de combate, tenés que optar, tenés que decidir, no podes ser una mujer que desea algo grande pero que en realidad te lo dé otro y vos no hacer ningún esfuerzo para lograr eso porque entonces vas a terminar siendo una mujer frustrada, decí:

“Zapatito de cristal, fuera de mi vida”.

Tercero:

La que se viste con la ropa de combate y tiene botas de combate.

Son las mujeres que tienen botas de combate, o sea, coincide lo que quieren lograr en la vida, con su actitud frente a la vida.

No te estoy hablando de zapatos ni de ropa externa; te estoy hablando de algo interno, de un espíritu, coincide ese éxito que quieren tener, coincide ese deseo que tienen en su corazón con la actitud para conseguir el éxito y para hacer realidad el deseo, esas son las mujeres que decidieron entrar en la guerra y vestirse para la guerra y saben que tienen en Cristo Jesús la victoria asegurada.

¿Con qué actitud vas a enfrentar los obstáculos?

Porque si a vos no te interesa nada demasiado, no tenés grandes expectativas para tu vida, cuando veas la piedra en el medio del camino vas a decir:

-Y bueno, me vuelvo al lugar donde salí, total puedo esperar, por ahí mañana alguien la corre- si vos tenés la actitud de cenicienta vas a ver el obstáculo y vas a decir:

-A ver cuándo viene un hombre, ves que los hombres tienen que hacer esto, ves que no tendría que haber venido sola, porque sola yo no puedo, ves que soy una inútil sola, y esperar que venga el príncipe azul a correrte la piedra, pero si sos de las guerreras que hay acá en Presencia de Dios, ves la piedra, te bajás del auto y decís:

“Yo de acá tengo que salir y voy a hacer lo que tenga que hacer pero ese obstáculo lo voy a traspasar”.

¿Cómo estás vestida para el sueño que tenés?

Porque por ahí no lográs el sueño porque estás mal calzada y tenés que aprender a vestirte bien.

Las primeras veces que iba con mi familia a veranear en carpa, porque teníamos plata para carpa nada más, no había plata ni para hotel, ni para casa, nos compramos una carpa que era para seis y éramos seis, era nuestra primera experiencia en carpa, -se imaginan, se inundó todo- y siempre me acuerdo que mi mamá tenía que tener el palo del medio para que armáramos la carpa y entró con taco agujas y agujereó todo el piso de la carpa, porque no coincidían.

Cómo vas a ir a un camping, a hacer camping en una carpa con tacos aguja, no iba la cosa. Y tenés que saber que tenés que vestirte internamente con las herramientas adecuadas para lograr el sueño que hay en tu corazón, tal vez tenés el sueño grande pero todavía dentro tuyo estás esperando que alguien venga a reconocerte, que alguien venga a aplaudirte, a decirte: vamos que te ayudo, vamos que lo voy a hacer por vos y yo quiero decirte que la palabra de Dios dice: que ya la guerra está ganada, lo único que tenemos que hacer es sortear los obstáculos porque la victoria es nuestra.

Lo que te va a hacer sacar los obstáculos del medio es como estés equipada en la vida, eso es lo más importante. Si estás bien equipada, vas a poder sortear cualquier obstáculo y vas a terminar diciendo: la verdad que me fortaleció, porque un obstáculo cuando estás bien equipada nunca te debilita. Esa situación de crisis que hoy estás pasando, ese gran problema que hoy tenés, esa angustia en tu corazón, esa situación que parece que no tiene respuesta, cuando la pases, porque la vas a pasar, vas a decir: “Gracias, Señor porque he salido fortalecida”. Y para ver cómo enfrentar los obstáculos vamos a ver qué hacen las hormigas, ustedes saben que Proverbios tiene muchísimos pasajes, que hablan sobre la tarea de las hormigas y lo sabias que son trabajando para conseguir lo que quieren y las hormigas tienen tres cualidades. Primero: son determinadas. Segundo: son oportunistas. Tercero: son colaboradoras. Son tres cualidades que nos van a enseñar a nosotras cómo enfrentar los obstáculos.

Primero: las hormigas son determinadas. Las hormigas mueven cosas, más grandes y más pesadas que ellas mismas, o sea, si vos tomás este ejemplo de poder llevar sobre tus hombros algo que es más grande y más pesado que vos misma, es impresionante, tenemos que mirar a las hormigas y ¿por qué? porque son determinadas. Las hormigas dicen: -esto yo lo tengo que llevar a la cueva y lo voy a llevar- por eso, soportan ese peso que es mayor al que su mismo cuerpo tiene y la Biblia dice: Determinarás una cosa y ésta te será firme. ¿Qué es lo que estás determinando en tu vida? porque eso que determinaste tenés que mantenerlo en el tiempo, tenés que ser firme en eso que determinaste con tu boca; si vos decretaste algo, mantenete firme, si decretaste que en el mes de septiembre, ibas a tener buenas noticias, en el mes de Septiembre tenés que recibir buenas noticias, hasta el último minuto en el día de hoy, ¿por qué? porque terminarás una cosa y ésta te será firme.

No podés andar como la ola de una lado para el otro, no podés decir una cosa hoy y mañana otra y pasado otra, tenés que ser determinada, cuando sos determinada no hay obstáculo que te detenga, porque decís, ésta piedra a mí no me detiene porque yo me determiné llegar a destino y yo voy a llegar pase lo que pase. Una mujer determinada es una mujer que ve el obstáculo, que ve el problema, que ve la crisis, y no se pone a analizar el problema; no dice: a ver ¿y por qué me vino esto?, ¿qué hice mal? ¿Y qué pecado cometí?, ¿adónde fui? ¿Y por qué me pasó esto?, qué injusticia, ¿quién me lo está haciendo? Es una persona que dice: acá está el obstáculo y yo lo único que sé, es que tengo la guerra ganada, así que, lo que voy a hacer es traspasar éste obstáculo sea como sea, porque es una persona determinada. ¿No estarás mucho tiempo detenida en la misma situación? ¿No estarás como el pueblo de Israel y Moisés, cuarenta años dando vueltas al desierto? Tenías un objetivo y no llegas y le seguís dando vueltas al mismo problema, pero si eres una mujer determinada, el obstáculo lo tenés que pasar sea como sea, porque Dios te ha prometido que la victoria es tuya.

Escuchaba en la radio, a una mujer de 75 años que vive en el Sur de la Argentina y ésta mujer contaba que sus nietos, unos viven en Buenos Aires y otros en Suiza; y ella quería comunicarse con sus nietos pero no tenía los recursos como para viajar y estar hablando todo el tiempo con sus nietos. ¿Qué hizo a los 75 años? Aprendió a usar una computadora y ahora se comunica con sus nietos todos los días, chatea con los nietos, y me pareció tan admirable esa mujer que tenía un obstáculo: no tengo dinero para hacer esto, pero quiero algo más, entonces se puso todo el traje de combate con las botas de combate y dijo: “Si tengo que aprender algo para acercarme, me lo voy a aprender no importa la edad que tenga”; y la viejita, lo consiguió, lo logró porque si eres una mujer determinada, lo vas a lograr.

Las hormigas son oportunistas. Las hormigas salen muchas veces, a recoger lo que no han sembrado, cosechan, muchas veces, lo que no han sembrado, ven una hojita que se cae de un árbol y la agarran, ¿por qué? porque son oportunistas, ven la oportunidad. Y tenés que ver la oportunidad en todo, detrás de todo obstáculo está la oportunidad de tu vida, lo que pasa es que, vemos el obstáculo y nos angustia, vemos el obstáculo negativamente, lo vemos con tristeza, lo vemos como algo que no vamos a poder superar en la vida. Yo quiero decirte, aunque no te hayas dado cuenta ¿sabes la cantidad de obstáculos que venciste en toda tu vida? eso fue impresionante, eso es una capacidad que Dios nos ha puesto, y si lo hiciste antes, lo vas a volver a hacer. Siempre dentro de algo negativo hay algo bueno de Dios. Y eso lo vamos a vivir el mes que viene porque hemos decretado el mes de los tesoros escondidos y a veces el tesoro está escondido en algo que no tiene linda cara, a veces la oportunidad está escondida dentro de algo que no te gusta demasiado y que no huele bien y tenés que sacar lo precioso de lo vil.

Tenés que decir: “A mí, Dios me prometió que todo me iba a salir bien”, y esto me está saliendo mal y esto no es el plan de Dios, por lo tanto esto que me está saliendo mal está escondido lo bueno que Dios me va a dar, voy a buscar hasta encontrar lo bueno de esto negativo. Con Utilísima todo apareció por un mail que me mandó una mujer que me dice: sus reuniones parecen Utilísima y no una reunión de iglesia, -si yo nunca cociné- y cuando me nombró eso dije: ¡ya está! Y empecé a pensar en Utilísima que llega a todas las mujeres, que es internacional, tiene un público femenino. Ahí voy a estar yo, o sea de lo negativo, -que podía haberme quejado diciendo: y qué le pasa a ésta, es una legalista, etc. en vez de decir todo eso me quedé con Utilísima, y ahí empecé a hacer todo para ir a Utilísima y dónde estoy ahora, en Utilísima, ganando para el Señor, miles de mujeres. Tenés que buscar lo precioso dentro de lo negativo, lo hermoso dentro de lo vil, y lo vas a encontrar, porque hay una promesa de Dios y si Dios lo prometió, Dios cumple.
¿Qué oportunidad Dios te está escondiendo, en éste tiempo, para que busques, busques y busques? ¿Qué querrá mostrarte Dios? ¿Qué cosa preciosa vas a encontrar una vez que hagas de lado al obstáculo? Hay algo precioso en lo que estás pasando. En ese problema que hoy te trae llanto, te va a traer la risa más grande, Dios va a hacer algo más grande y te va a hacer reír tanto, tanto, tanto que va a ser más fuerte la risa que el llanto que hoy tenés frente a esa situación.

Les conté la historia de una mujer extranjera que tenía un gran obstáculo, un gran problema, tenía una hija que estaba siendo molestada por un espíritu inmundo y ella va al lugar correcto a buscar a Jesús, porque cada vez que tenés un problema si vas a buscar a Jesús, vas al único lugar correcto para buscar la solución; y entonces, ésta mujer fue al lugar correcto y cuando llega, ella se encontró con muchos obstáculos, con muchas piedras en su camino que no le permitían llegar a su objetivo que era, hablar con Jesús y pedir la sanidad de su hija. El primer obstáculo con el que se encontró fue su nacionalidad, era extranjera, y ustedes saben que los sirofenicios no eran aceptados por el pueblo de Israel, eran como un pueblo maldecido, algunas naciones dicen que era Canaán, pero en realidad no había ningún lugar que se llamara Canaán exactamente pero ellos decían: éste pueblo es maldecido, no pueden juntarse con nosotros, ésta mujer no tiene derecho de venir a hablar con Jesús, ellos se creían que eran los únicos que podían encontrarse con Jesús, o sea ese fue el primer obstáculo, no podía llegar a Jesús por su nacionalidad. El segundo obstáculo era que los discípulos la rechazaron, ¿Cuántas fueron alguna vez rechazadas en su vida? ¿Cuántas sabemos lo que es el rechazo? Que te digan: a vos no te quiero más, vos no entras acá, vos no estás para este lugar, a vos de acá te queremos echar porque no perteneces a lo nuestro; y ésta mujer fue rechazada por los discípulos del Señor, porque ella no tenía derecho a decir hijo de David, como estaba gritando, porque no era del pueblo de Israel.

¿Cuál es el obstáculo que a vos te está impidiendo lograr eso que querés? Vos decís: yo no estudié, no me capacité, no tengo dinero, no tengo contactos, no tengo una buena educación, ¿cuál es el obstáculo que a vos te está impidiendo lograr tu sueño? Ésta mujer también tuvo que enfrentar éste obstáculo ¿qué es?, ¿tu capacidad, tu estudio, tu condición social, los años que se te pasaron? ¿Qué es lo que ves vos como un obstáculo? Porque ésta mujer, también pasó por el rechazo y en tercer lugar: esta mujer tuvo que pasar por el silencio de Jesús, ¿Cuántas alguna vez pasaron por el silencio de Jesús? Cuando Jesús no te responde nada, cuando hace años que venís y pareciera que Jesús mira para otro lado. Que te rechace la gente, ya te acostumbraste, pero que parezca, que el Señor te está rechazando porque no te escucha, es muy duro y difícil y ésta mujer por un rato, se sintió hasta rechazada por Jesús, porque no le contestaba, pero dice que ésta mujer dio una respuesta y el Señor le dijo: por la respuesta que me diste vas a tener tu milagro. El que ella haya podido dar una respuesta a Jesús, implicaba que pudo sortear todos esos obstáculos y llegar a Jesús, que no le importó nada el rechazo de sus discípulos, que no le importó nada su nacionalidad, que no le importó nada su condición social, que no le importó nada el silencio de Jesús, ella estaba delante de Jesús y le dio una respuesta a Jesús. ¿Sabés qué va a traer tu milagro? Tu respuesta; la respuesta que salga de tu boca, lo que hables, eso va a traer tu milagro.

Dice: Si le decís a la montaña que se corra de lugar, la montaña se va a correr. Si le decís, decís, ¿qué es? Hablar, tenés que hablar, dar una respuesta, porque por tú respuesta va a venir tu milagro. ¿Cuál fue la respuesta de ésta mujer? le dijo Jesús, primero que se sacien los hijos, no los perritos, y ésta mujer dijo: Si para Jesús hay un primero, también hay un segundo, yo no soy del grupo de los primeros, pero si ya a los primeros se lo dio, entonces sigo yo y si en la lista sigo yo, dentro de poco voy a recibir mi milagro. ¡Yo quiero decirte que vos estás en la lista, no importa si primera, tercera, cuarta, quinta, última, estás en la lista, y si la otra recibió su milagro, vos también lo vas a recibir!. Si ella, sin ser hija, sin ser de la nacionalidad, sin cumplir con los requisitos recibió, como vos que eres hija no vas a recibir el milagro del Señor. ¡Yo te puedo asegurar, te firmo de la mano del Señor, que eso que estás esperando de acuerdo a tu respuesta, va a venir la bendición, va a venir el milagro, porque acá no hay mujeres que se detienen frente a los obstáculos, hay mujeres que siguen adelante hasta obtener la victoria que el Señor prometió!

Acuérdese de ésta frase: “Cuando enfrentes ese obstáculo, repetite la respuesta, yo no me doy por vencida, nunca acepto una derrota”, te lo estoy diciendo por experiencia propia, nunca aceptes una derrota, porque si hay palabra de Dios y promesa de Dios, ¡lo que Dios te prometió se va a cumplir, le guste a quien le guste!. Por último, tenés que ser Determinada, tenés que ser Oportunista, ver la oportunidad aún en el peor momento y tenés que ser Colaboradora. Cuando una hormiga ve un obstáculo demasiado grande, dice que enseguida tiene una manera de comunicarse con otras hormigas y al momento aparecen un grupo de ellas y entonces remueven todas juntas el obstáculo que una no pudo, construyen un camino, construyen un puente entre ellas, se llaman entre ellas, se comunican, yo quiero preguntarte ¿De qué manera te comunicás con las tuyas?¿Qué gente está alrededor tuyo para ayudarte a sacar ese obstáculo?, eso que hasta ahora no pudiste sola, cuando te juntás con gente ungida, lo vas a poder vencer, yo te aseguro que tenemos la unción para juntas caminar y remover cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino. Unción de equipo, somos colaboradoras, Dios te puso alguien al lado. Hablaba con unas personas esta semana y les decía que Dios te pone ángeles que no se ven, es una promesa de Dios, Dios pone ángeles en las puertas de nuestras casas y si vos todavía, no pediste a Dios ángeles para la puerta de tu casa, pedíselos porque Él te los va a poner, hay ángeles que custodian las puertas de las casas y Dios te pone ángeles que no se ven, pero también te pone ángeles que sí se ven, son colaboradores, la gente que está al lado tuyo, la gente a la que llamás por teléfono cuando estás mal, la gente que viene acá y te enseña la palabra para que tu fe se fortalezca, la gente que siempre está ahí para darte un abrazo cuando la estás pasando mal, la gente que está ahí para decirte:

Vamos, te estoy alentando. Dios ha puesto ángeles, la mujer y el hombre que tenés al lado, adelante, atrás son los ángeles que Dios puso, todos somos ángeles que se ven para otros, todos somos importantes porque son los ángeles que Dios pone para bendecir a otros, eres un ángel de Dios, están los que se ven y están lo que no se ven, también para otras circunstancias, pero Dios te ha puesto para que trabajes en equipo, porque por ahí hasta ahora no pudiste vencer el obstáculo y seguís angustiada y llorando y pasan los años y pasa la vida y tal vez no te juntaste con gente que te pueda ayudar a tomar esa piedra y removerla. Tenés que aprender a comunicarte con los demás, todo tiene que ver con la respuesta de tu boca, todo tiene que ver con la manera de comunicarte; tal vez hasta ahora te hiciste la fuerte diciendo: yo no necesito que me ayude nadie, yo puedo sola, pero estás intentando e intentando y no hay manera. Dios te puso ángeles, porque lo que no puedas lograr sola, lo vas a lograr en equipo. Hay un tiempo donde trabajarás sola, pero hay un tiempo donde tenés que empezar a llamar a los ángeles que Dios ha puesto para tu vida y los ángeles van a acudir a tu ayuda y todos juntos vamos a remover los obstáculos que haya en medio del camino hasta llegar a la meta.

La hormiga nunca admite una derrota, no puedo sola, llamo a las otras, pero que el puente se va a construir, se va a construir, voy a llegar, estuviste muy sola, hay mujeres acá que han estado muy solas, es cómo hables, es la respuesta que des, es como te comuniques con las demás, comunicá tu necesidad, no tu espíritu de víctima; no es que el otro tiene que cargar con tu vida, no, no, no. Yo le decía el otro día a una persona: parece que a vos hay que cargarte en la vida, y nadie tiene ganas de cargar a alguien más porque ya bastante con su problema. Una cosa es cargarse a alguien y otra cosa es unirse a alguien como un equipo para cada uno aportar algo, pero no tenés que tirarte en los brazos de alguien y que lo hagan los demás, no, no, no, es tu comunicación. Vamos juntos a hacer algo, juntos lo vamos a lograr, lo que hasta hoy no pudiste sola, hoy lo vas a lograr en equipo, con los ángeles que Dios ha puesto a tu alrededor. Hay un ángel, aprovechalo, disfrutalo, mirá la oportunidad porque juntas van a llegar al destino y van a repartirse el botín. Vamos a ganar a ésta Nación en equipo, no solas, no hay “llanero solitario”, no estamos para hacer las cosas solas, estamos para armar equipos grandes, grandes, grandes, somos colaboradores de Dios, ni siquiera el Señor dijo: lo hago solo, pudiendo hacerlo solo Él dijo: ¡Tengo colaboradores! ¡y somos nosotros!

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Acerca de Onelia Baravalle 3142 Articles
Investigadora y comunicadora. Editora de contenidos en Yo Espiritual.
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